Vans Warped Tour: punk, lluvia y headbanging
Joyce Manor, The Aquabats y Taking Back Sunday se llevaron los mejores shows del primer día.
Tomar decisiones. La peor situación para un millennial en un Vans Warped Tour (por no decir en la vida en general), pero aquí estuvimos, en el Autódromo Hermanos Rodríguez intentando tomar varias a la vez con ayuda de Steve Caballero, leyenda del skateboard, Kevin Lyman, creador del festival, y Steve Van Doren, padre de los Vans.
Lo primero que hicimos fue gastar un poco de plata en mercancía oficial del festival, toda una tradición en cualquier show de pop punk, punk rock y toda la escena. En el escenario Corona pronto empezó Finch, de lo más veterano del emo. Tocaron Letters to You y Start With Me casi de inicio solo para que toda la banda saliera del letargo por el maldito sol que jugó en contra.
Si por un momento nos pusimos felices de salvarnos del verano gringo, el festival trajo consigo esa maldición climatológica. Watch Me Burn mandó a todos al crowdsurfing de Goldfinger. Aquí sí se puso heavy con la banda echando slam, porque prácticamente John Feldmann produjo a casi todas las bandas que llevamos amando por años.
Mientras esto pasaba, en la rampa Steve Caballero voló a sus más de 60 años y cayó, pero el dolor ya terminó por domarlo, caso contrario a Bucky Lasek, quien parece enfrentar un problema de rodilla, pues después de una caída ya no se reincorporó a la fila del pipe. Muchos se arremolinaron a ver si Andy Macdonald lograba un 540º como en los viejos tiempos… Optimistas, pero nos dio lo mejor de su exhibición aérea. Leyendas que no abandonan la tabla.
Si romantizamos este set, Feldmann, Mike Herrera y compañía son los Superman de una generación. Y precisamente esta rola sonó para dar por inaugurado el punk rock en este festival. Just Like Heaven, en versión Goldfinger, también Superman. Sudando, teniendo que pasar de largo del punto de hidratación por la enorme cola, gastamos 60 pesos en un agua, 80 en un chesco y nos fuimos a ver un poco de amor y desamor con Mayday Parade.
Jersey y A Piece of Your Heart, las primeras rolas pop punk de esta edición, y ya un momento meloso necesario después de tanto calor que deshizo peinados, planchados y tenía a todos sudando, porque eso sí, muchos estuvieron preparados para la lluvia, pero nadie para el calor.
Lo mejor de ver a Mayday en un festival es que toca todos los sencillos que nos regresan a una época donde solo importaba vivir sin preocupaciones, como saber a quién le dedicabas Anywhere But Here.
Y la forma en la que miles cantaron esa canción llegó al cora. El grupo terminó con Oh Well, Oh Well y Jamie All Over. Derek Sanders, el cantante, terminó rojísimo; además de la altura, parece que el bloqueador no pasó por migración, pero gran set nostálgico que dieron.
De camino al Ghost Stage, mientras Barry Johnson y Joyce Manor seteaban todo, nos encontramos a The Aquabats, y fue imposible no ir a saltar con Pizza Day y tratar de hacer surfing con los pedazos de pizza que volaron. El Aquabat salió también a volar por la tarde junto a MC Bat Commander.
Pronto, todo se desmoronó en el Ghost Stage. La humedad se hizo horrible, la alfombra te hundía los pies y caerte era acabar completamente mugroso, así que el destino era permanecer en el circle pit de Joyce Manor con Heart Tattoo o volar entre la gente y dejar que te arrojaran al vacío después de I Used to Go to This Bar.
El viento comenzó a soplar, el fleco de Barry avisó que la tormenta estaba por llegar, pero al menos nos salvó durante este show o iba a ser un reto al doble permanecer de pie, sobre todo porque estaban tocando las canciones más cabronas de su carrera y hasta Grey Guitar del nuevo disco.
Catalina Fight Song selló lo que hasta el momento, junto con The Aquabats, estaba siendo lo mejor del evento. Y así como llegó la última nota del grupo y la despedida, las primeras gotas comenzaron a caer: pasamos de bermudas, tees de bandas y greñas multicolor a puros malditos plásticos que estorbaban, pero protegían de la empapada a todos los treintañeros que estábamos viviendo el sueño adolescente en nuestra propia ciudad.
Ni mandada a traer la lluvia para hacer de Destrózame y Me amarás al amanecer de Insite bastante más llegadoras. Mucha gente los llegó a ver al escenario Vans, uno de los principales, mucho por el morbo de ver si Kar y Tano se animaban a revivir la más llegadora de todas sus rolas: Rojoazul.
Eran las 5:24 pm y no llegaba. Entonces muchos se empezaron a ir porque en el Ghost iba a tocar Saosin, sólo que el hype por volver a verlos no era tan grande, porque como todo en la escena, hay bandos más old school que no son tan fans de la era de Cove Reber como frontman del grupo. Hay mucho arraigo a la voz y energía de Anthony Green, quien está fuera del grupo una vez más desde hace un rato.
Aún así, quienes se fueron fue por revivir Seven Years, Voices y You’re Not Alone. Total que jamás llegó Rojoazul, sí Cielos que lloran, y de ahí una gran multitud se dejó juntar con Allison, que se fueron directamente a su Frágil EP, ése que ofrecían en el Foro Alicia hace muchísimos años. Pero es real, Me cambió fue un game changer en el ambiente del festival que se había apagado un poco con la lluvia.
El food court tuvo gran afluencia de gente que aprovechó la localía de Allison para ir por pizza, tacos, un chesquito para llenar el tanque again y regresar a cantar Frágil para despedir a los capitalinos.
Después estuvimos en una encrucijada: correr a apartar lugar en el Ghost para escuchar las nuevas y viejas rolas de The Devil Wears Prada o descubrir si Adam Lazzara la rompería con Taking Back Sunday. Así que la raza metalcore corrió de un lado y la emo sólo se pasó a un costado para escuchar Liars de entrada con TBS.
“Hace mucho tiempo que no veníamos. Y los admiro porque están en la lluvia, yo estuve un rato y no… así que gracias. Lo recompensaremos con grandes canciones”, dijo Adam Lazzara, el vocal de TBS.
Y había un chiste local: ¿cantará decente o de la verga? Por suerte, estaba bastante pasable a comparación de las vergonzosas voces que se viralizaron hace días en algunos festivales en Estados Unidos.
Pero lo logró. La noche fue impecable, porque pasamos de You’re So Last Summer y Tidal Wave a MakeDamnSure y Cute Without the ‘E’ en un abrir y cerrar de ojos (y una pequeña pausa para que Adam se atara los cordones de sus elegantes zapatos). Por cierto, esta vez TBS salió con traje café, no el guinda que tanto aman los fans.
Yellowcard no dio respiro alguno abriendo con Better Days en el escenario gemelo; el agua tampoco cedía terreno. El olor a humedad empezaba a emanar en algunas personas, no en todas. Así es el Warped Tour: si uno no está en condición física, está lejos de poder caminar, saltar y volar sin tregua.
Lo más cool es que en esta escena el cansancio no existe una vez que llegan hits tras hits, como pasó con Yellowcard. Lo mejor que pudo decir William Ryan Key, su vocalista, fue celebrar el reunir a la pandilla de nuevo para regresar a un proyecto que tantos momentos cool nos regaló hace dos décadas.
El violín del pop punk sigue sonando increíble; Sean Mackin jamás ha perdido el toque ni se oxidó en el tiempo que estuvo en standby. Let It Go siguió. Nos tuvo rebotando para sacar el dolor de los pies.
Y nadie estaba obligado a permanecer con Yellowcard, por eso hubo una graciosa huida de varios metalcoreros para ir a Atreyu (sin Alex Varkatzas) y We Came As Romans.
¿Y saben algo cool de este festival? A diferencia de otros eventos de rock, aquí nadie fue mala copa; al contrario, siendo una escena tan “pequeña”, todos nos conocíamos o nos hicimos compas de los de afuera.
Cancela Rise Agaisnt
Cuando Yellowcard terminó y todos nos disponíamos a ir a The Ataris a la Carpa Little Caesars, Kevin Lyman salió en el escenario Vans a confirmar que Tim McIlrath, vocalista de Rise Against, estaba muy enfermo por lo que requirió ser llevado de urgencia al hospital.
“Les pedimos una disculpa, pero Rise Against será nuestra primera banda para el Warped Tour del próximo año en CDMX”, dijo el jefe del festival confirmando la segunda edición en México gracias a la exitosa asistencia,
Y ya cuando intentamos ir a The Ataris, el show terminó. La carpa estaba repleta, el horario estaba mal (la app decía una cosa y el inflable otra), entonces apenas alcanzamos a ver unas tres canciones: Saddest Song, So Long, Astoria y San Dimas High School Football.
Al cierre de esta edición, The All American Rejects estaba tomando el escenario listos para tocar rolas de su nuevo disco y las favoritas de la gente: Swing Swing, My Paper Heart, Gives You Hell, Move Along y más rolas.
El cierre lo tuvieron Papa Roach, Story of The Year y los irreverentes Bowling For Soup.