“Todavía me tambaleo”: Meme del Real confiesa sus nervios al tocar sin Café Tacvba
El músico y productor contó su proceso de adaptación para salir a enfrentar solo a miles de personas sin la compañía de sus tres inseparables amigos satelucos; repetirá el Teatro Metropólitan el 9 de octubre

Desde hace poco más de 35 años, el nombre de Emmanuel del Real ha estado presente en la escena musical mexicana. Meme, como muchos lo conocen, es esa figura alta, delgada, de ojos tristes y uno de los cuatro pilares de Café Tacvba. Pero hace casi un año el músico, cantante y productor decidió que era momento de salir de su zona de confort y lanzarse a la aventura de ser solista de su propio proyecto, con todo lo que ello implica.
Así, en noviembre del año pasado, La montaña escondida se convirtió en esa fuerza que aventó a Meme fuera de todo aquello que desde hace más de tres décadas daba por hecho, lo confrontó con la carga de la responsabilidad única de todo lo bueno o lo malo que sucediera en el viaje y lo proyectó como un artista que entiende profundamente cómo se tiene que chambear para que un proyecto personal funcione.
Sí, absolutamente, en el escenario y en la idea de darle en principio un nombre. Estas canciones no se llaman Café Tacvba, sino ahora se llaman como yo, Meme del Real, y ya esa decisión fue retadora. Llevarlo a todo el proceso también ha sido muy lindo, porque me ha dado oportunidad de experimentar en otros ámbitos como en lo visual, en lo gráfico, en la manera de la comunicación, en la presencia y, obvio, en lo escénico. En salir y cantar, en lo vocal, ha sido muy retador. Yo canto, pero no soy un tipo que lleva toda la vida cantando; me he tenido que preparar mucho e ir construyendo en la disciplina.
“Entonces, sí hay un trabajo que estoy atendiendo y una responsabilidad en todo eso, y también saber que la responsabilidad de todo lo que salga no está repartida entre cuatro partes: es tuya. Si sale bien es tuyo, si sale mal, también. Sí me preocupo, pero luego digo: ‘¿Qué es lo peor que puede pasar?’. Pues que salga como no lo esperaba o que no salga tan bien. Y ¿qué es que no salga tan bien? Ya estando aquí todo sale, todo es ganancia comparado con historias que vemos todos los días aquí cerca de nuestras casas o en el mundo. Entonces nada, estos son, repito, como dicen en inglés, happy problems, si hubiese alguno, y eso me relaja”, compartió Meme con Excélsior.
Esta etapa como solista, como bien lo dice Meme, no sólo es cantar. El productor se ha metido en todos los rincones de su proyecto. La parte sonora la tiene bien estudiada… pero estar solo en el escenario le ha despertado la curiosidad y la inquietud de experimentar en otros ámbitos como la parte visual, la producción de un show en su totalidad y la manera en la que lo promueve. Es decir, Meme se ha vuelto multitasking en su propio universo, pero conoce sus propios límites.
“Solamente lo voy experimentando y sí, me gusta idear. De pronto, en un momento dado, tengo claro lo que tengo; estoy confiando mucho en mi intuición y me he dado cuenta de que desde siempre fue así un poco. Ahora es un buen momento para depositar en la intuición y también decir: ‘Bueno, no puedo hacer todo, no quiero hacer todo’. Al contrario, hay gente que hace muchas cosas con mucha más creatividad o más talento del que yo puedo aportar; si me puedo asociar y les interesa trabajar y colaborar, pues algo saldrá, y eso es lo bonito. De pronto tengo una idea y resulta que la idea acabó hacia otra dirección, pero es igual o más excitante que la primera. Y eso es algo que también estoy aprendiendo y practicando, y me da, en ese sentido, una mayor libertad de poder elegir y seleccionar.
No es tampoco que sea un universo todavía de equipo, pero sí he tenido que buscar apoyo en muchas otras personas, en otras perspectivas, sin duda, empezando por Gustavo Santaolalla, quien ha producido al grupo desde sus inicios y es una figura que representa para mí algo más allá de lo artístico y lo profesional. En él sí sé que puedo confiar siempre con una óptica desapegada a la relación que yo puedo tener con una canción o con una idea. Él lo ve y me da su punto de vista observando lo que yo tal vez estoy pretendiendo y cómo esto puede incidir para bien o para mal. Esa perspectiva yo no la tengo; yo, que he tenido la oportunidad de producir a otros artistas, sé lo relevante que es tener una figura, una óptica que tú no tienes”, explicó.

Memetropólitan 2.0
En febrero pasado, Meme experimentó por primera vez lo que es pararse en un escenario solo con un Teatro Metropólitan abarrotado de fans. Parecía fácil, pero no lo fue tanto.
“Pienso que con el grupo te das cuenta de que conforme va pasando el tiempo y la experiencia vas perdiendo una inocencia. En todo, en la vida, en hacer todo, en estudiar o lo que sea. Sin duda, este proyecto ha sido hasta ahora un compendio de primeras veces; aunque no lo parezca, en muchos sentidos lo son. Y este Metropólitan que pasó fue la primera vez que estuve aquí, pero todo es tan nuevo y sigue siéndolo que ya te diré cómo va a ser el segundo cuando termine”, dijo.
Y es que el próximo 9 de octubre, Meme volverá al mismo sitio, que podemos rebautizar como Memetropólitan, para experimentar por segunda ocasión en el año (un poco más conocedor y consciente) las mieles de su proyecto solista.
“Sin duda hay cosas dentro de la propuesta escénica que tendrán una variante por la experiencia anterior. No es para darle tal vez una vuelta de tuerca para aquellos que tengan las ganas de regresar, pero siento todavía que estoy dando unos pasitos, porque todavía me tambaleo. No sabía yo que ese primer show era de dos horas y yo enfrente cantando, y fue sumamente raro y extraño para mí. Había estado en festivales, en tocadas más pequeñas de duración, pero ya hacer una narrativa con una propuesta escénica donde se cuente una especie de historia y narrarlo con las canciones, con la voz, con el baile y la interacción con el público fue una experiencia para la cual no estaba de ninguna manera entrenado.
Estaba entrenado física, vocal, musical y tal vez emocionalmente, pero fue mucho más de lo que yo hubiese imaginado. Ahora ya sé que eso puede pasar, pero es como volver a tocar. Con el grupo, ¿cuántas veces he tocado? Y siempre es nuevo, emocionante y diferente. Tengo que estar preparado, por lo menos asimilar y saber que puede pasar otra cosa. Otra vez dispuesto a aprender lo que tenga que pasar”, agregó.

¿Nueva música pronto?
Inquieto y con hambre de seguir experimentando y aprendiendo, Meme tiene la mente en varios frentes: su concierto y la necesidad de los nuevos sonidos y las nuevas historias que complementen o se unen a las 13 que ya conocimos, entre ellas Princesa y Embeces.
“Tengo idea y ganas. El ritmo que tenemos con el grupo nos lleva a cierto momento donde de pronto viene un disco y va a pasar esto. En este caso no está pasando eso a esa velocidad ni de cerca. Requiere mucho trabajo atrás, por eso estoy haciendo no solamente la música, sino toda la promoción que puedo y relacionándome con las redes sociales de la forma en la que puedo. Eso es trabajo, tiempo y energía, y estoy tratando de aprovechar ese espacio para hacerlo de una manera creativa o divertida.
Me ha tomado más energía y tiempo del que podría haberme tomado con Café Tacvba: aquí hay que anunciarlo, promoverlo, venderlo, por así decirlo, chambearlo. Ya no tengo 20 años, ya tengo una familia y hay mucho alrededor. Sin embargo, tengo inquietudes e intenciones de hacer algo que continúe con esta búsqueda a donde me lleve, que tiene que ver con otro disco y otras canciones.
“Desearía que pronto pudiera comenzar a practicar para que tenga una perspectiva, porque esto también es inmisericorde: es como el ejercicio, lo dejas unos días y te la cobra. Aquí si guardas silencio, más en algo que se está levantando y donde hay una inercia, si tú frenas es otra vez arrancar el tren; necesitas mucha más energía de la que tal vez habías puesto antes porque ya va más cargado”, concluyó.