México 86, la caída del PRI y la condena de la Selección Mexicana, según Diego Luna
Diego Luna y Karla Souza hablaron de sus personajes y la política vertida en la película 'México 86', que estrena en Neflix el 5 de junio para contar como nuestro país consiguió ser sede de la justa hace 40 años

Para Diego Luna, ponerse en los zapatos de Martín de la Torre —un ambicioso burócrata que pasa de ser un funcionario común a presidente de la Federación Mexicana de Futbol que hace todo lo posible por traer en 1986 el segundo Mundial— tiene mucho más que ver con un contexto político que mostraba la decadencia de un sistema.
Todo eso fue lo que le atrajo de México 86, filme que se estrena en Netflix el 5 de junio y cuyo personaje está inspirado en Rafael del Castillo, figura clave para albergar la segunda justa.
“Trata de cómo trajimos el Mundial a México, qué pasó y qué detonó, porque luego vamos un poco más adelante en la historia, pero para mí, entre líneas, esta película trata de lo que es la caída del PRI y un sistema. En el 85 ya se venía autodestruyendo esta institución tan imponente que era el PRI en nuestro país, este Estado, como le llamaba José Agustín, esta ‘monarquía institucionalizada’”, contó Diego Luna en un encuentro con medios y continuó su reflexión.
“Ya se venía desmoronando y en el 85 (con el terremoto) pierde popularidad cuando la gente de la Ciudad de México se siente abandonada por el Estado y nace esa respuesta social, ese momento en el que se borran clases sociales y la gente sale y ayuda. Ahí se finca cómo de pronto se desmorona un sistema y en 1988 se vuelve evidente cuando pierde las elecciones. Entonces para mí este personaje simboliza al Estado, simboliza a ese burócrata que está decidido a entregarle todo, hasta su propia moral, a comprometer su ética y valores con tal de buscar esa posición de poder dentro de un sistema que después lo desecha”, apuntó Luna.
Para muchos, la generación de 1986 ha sido una de las mejores selecciones que ha tenido nuestro país e incluso en la cinta se asegura que la gente se sentía muy orgullosa de ser mexicano y había un ambiente de fiesta luego de haber vivido nueve meses antes el terremoto del 85; sin embargo, de nueva cuenta los vicios del sistema hicieron de las suyas.
Yo que no crecí viendo a las selecciones anteriores, en el 86 daba la sensación de que ese equipo realmente podía hacer algo importante. Es más, el partido contra Alemania nos lo robaron. Hay que decirlo abiertamente, fue un robo. Ese partido estaba ganado y esa selección hizo las cosas de otra forma, al punto de que no necesitó al delantero más importante del mundo (Hugo Sánchez); no jugó a la altura de las expectativas y, sin embargo, el equipo hizo maravillas”, recordó Luna y siguió.
Manuel Negrete metió un gol, parecía un jugador de élite, en fin, fue un mundial lleno de esperanza. Muchos dicen que es la mejor selección de la historia y además tenía al mejor delantero del mundo, entonces todo hacía suponer que en Italia 90 iban a lograr cosas brutales, pero es su propio accionar turbio el que acaba poniéndoles una trampa. Es otra vez más la serie de vicios que ya carga el sistema lo que lo acabó hundiendo”, compartió a pregunta hecha por Excélsior Diego Luna.

De nueva cuenta, Luna y Gabriel Ripstein (trabajaron juntos en La máquina) coinciden en un proyecto que rememora cómo los mexicanos convencieron a la FIFA para traer el Mundial a México luego de que Colombia ya no pudo garantizar las condiciones del evento deportivo.
“Yo sólo me atrevo a ir a esas zonas, a jugar a ese nivel, a la sátira, al humor y a la exaltación de todo con Gabriel, porque era una conversación que ya traíamos abierta. En La máquina también jugamos a un personaje hiper estridente, lleno de vicios, de contrastes y de contradicciones, reprocharle de principio a fin y a tratar de encontrar dentro de eso un personaje que genere empatía.
“Cuando me dijeron que quería hacer un proyecto sobre el 86 se me iluminó la cara, pero fue hasta que me dijeron que era con Gabriel que entendí los riesgos que podíamos tomar, y Gabriel en mi vida es un colaborador con el que me aviento sin reparo”, confesó el actor, de 46 años.
A Diego se le preguntó sobre la dentadura prominente frontal que usa su personaje y por qué se decidió que la tuviera.
“Los dientes son uno de los tantos elementos con los que empezamos a jugar. Los dientes son algo importante porque es un tipo que no puede cerrar la boca del todo y empezamos a trabajar con un dentista en La máquina y de pronto nos pareció muy divertido porque además eso cambia todo: cambia la cualidad de tu voz, cambia cómo sonríes, cómo cierras la boca, ayuda como actor a crear ese tono que tiene tan desfachatado e incluso hay un leve seseo que me divirtió mucho hacer para este personaje”, nos explicó el actor posterior a la conferencia virtual.

Respecto al momento en el que sintió revivir la década de los 80, Luna comentó:
“Ese principio en la oficina gubernamental, el espacio burocrático, con papeles que claramente hablan ahí de un olvido, de una falta de rigor en los procesos y los trámites. Ahí ves todas las actas y todo y dices: ‘¡No me digas que éste es el cuate que trata los temas de arbitraje y sanciones en la Federación!’, pero hay muchos momentos.
Te pasa cuando te subes a los autos, cuando te pones la ropa, esos pantalones altos que se usan arriba del ombligo, que eso ya no lo usamos, y desde que te lo pones se siente la época. Luego cuando ves a los jugadores de futbol, digamos que los cortes de los shorts, de las playeras y cómo se ven los cuerpos. Era muy simpático de pronto ver estos shorts, estos pantaloncillos cortos, digamos, tan cortos y tan pegaditos”, relató.
En México 86, que se estrenará el 5 de junio en Netflix, así como en algunas salas cinematográficas, Luna comparte créditos con Karla Souza, quien interpreta a Susana, la mujer que estimula y apoya a Martín (Luna); con Daniel Giménez Cacho, quien le da vida a Emilio Azcárraga; con Álvaro Guerrero, quien interpreta a Guillermo Cañedo; con Davor Tomic, quien es el entrenador Bora Milutinovic, y con Memo Villegas, quien se pone en los tacos de Hugo Sánchez.
SUSANA, UNA MUJER MODERNA EN EL 86
El personaje de Karla Souza en México 86, Susana Gómez Mont, fue la mano derecha de Martín de la Torre durante el periodo en que buscaron ser candidatos para albergar la justa.
La actriz dijo que reforzó la personalidad de su personaje por medio de la vida de su madre.
Mi mamá fue la primera mujer de su grupo que se divorció y eso causó polémica en la familia: decían ‘¿cómo se atreve?’ o ‘la rebelde’. Ella era independiente porque trabajaba, y todo eso se lo contaba a Gabriel (Ripstein) y a Diego (Luna) para meterle esta experiencia propia”, dijo en entrevista.
Esta inspiración le permitió dar al personaje una independencia y una rebeldía fundamentadas en vivencias reales, creando una figura que, aunque participa en el juego y la picardía del entorno, también establece límites claros al observar cómo el poder afecta a los demás.

“Nací en el 85, así pude hablar mucho con mi mamá de esa época y de cómo una mujer le entra al juego, pero también tiene sus límites. Quería hacer a alguien divertido y que no fuera una ‘moralina’ o una simple acompañante. Ella es parte de la picardía, pero cuando ve lo que le sucede a Martín con el poder, toma otra decisión. Me llamaba la atención remarcar eso: una mujer que atrapara al público de hoy, a la mujer moderna, estando en el 86”, compartió la actriz.
Souza reveló que el personaje fue redefinido en un proceso creativo colaborativo justo antes de filmar para asegurar que tuviera profundidad y no fuera un simple accesorio, lo que representó un reto actoral en el que estuvo involucrada profundamente.
Era un reto enorme que teníamos Gabriel, Diego y yo. Pero se lo debemos a Diego porque en el guion original, que yo ni siquiera llegué a leer, no existía el personaje de Susana. Nos sentamos los tres durante tres días antes de filmar, literal a último momento, y dijimos: ‘A ver, ¿qué queremos contar hoy en día sobre la mujer de ese momento?’.
"Buscamos que no se masculinizara a Susana; no tenía que ser futbolera, pero sí tener su propia columna vertebral. Ir a Suiza y nada más ser el accesorio nos costaba. Pensábamos cómo podíamos hacer que ella fuera parte de la jugada e incluirla. Aunque está orbitando, tiene sus propios pies para pararse, tener un lugar digno y su propia fuerza. Eso me encantó”, concluyó Souza.