Marty supremo, un retrato del ego

Timothée Chalamet tiene la mejor actuación de su carrera en esta película, que cuenta la historia del tenista de mesa Marty Reisman. Se estrena el jueves en cines de México

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La película de Josh Safdie no tiene héroes ni antihéroes, sólo es la complejidad humana y de un deportista, según Timothée Chalamet en entrevista.Cortesía Diamond Films

Posiblemente quien diga que siempre confió en Timothée Chalamet para llevarse sus nominaciones como Mejor Actor durante esta temporada de premios esté mintiendo. No por él, sino porque muchos apostaron por Leonardo DiCaprio (Una batalla tras otra), Michael B. Jordan (Pecadores) y hasta Ethan Hawke (Blue Moon).

A comparación de su personaje, el actor se ha mostrado muy agradecido con los reconocimientos otorgados por sus colegas, periodistas y críticos, ha sido buena onda con los fans y, en la medida de lo posible, siempre le gusta sentirse acompañado.

No podemos decir lo mismo de Marty Mauser, que en 1952 se obsesionó con convertirse en el campeón absoluto de ping pong, un deporte donde evidentemente era un crack. El tema es que, para lograrlo, nunca le importó pasar por encima de quien se pusiera en su camino o destruir los obstáculos que se le pusieran enfrente. Marty Supremo, el jueves en cartelera, es más una radiografía del ego, el narcisismo y la obsesión por superarse que un filme 100%  deportivo.

“No me gusta adherirme a pensar que esta es la película de un antihéroe; es más, no creo que exista el estereotipo”, opinó en entrevista, “porque es una película con una brújula moralmente antigua, con un protagonista que es moralmente ambiguo. En todo caso, es menos impositiva que una producción con buenos y malos”.

“Estamos hablando de un tipo de la vida real y, si soy sincero, es completamente liberador, porque la licencia moral está fundamentada. Las personas tienen cualidades positivas, tienen defectos, son generosas, pero también son egoístas”, agregó.

Timo tiene 30 años. Ama el futbol, siente una pasión especial por el jersey de la selección mexicana; a nivel clubes su corazón pertenece al Saint-Étienne de la Ligue 2 de Francia, le cae bien el Chelsea; en NBA es un apasionado de los Knicks de Nueva York y en NFL muchos lo han ligado a los Raiders de Las Vegas.

Y en el plano profesional, es un niño bueno, el gran salvador de la saga Duna, de Denis Villeneuve, el bondadoso Willy Wonka y un romántico empedernido en Call Me By Your Name. Entonces, es natural que un papel tan complejo como Marty Mauser lo esté llevando a la gloria. Salió totalmente de lo convencional.

“Cuando haces una película que involucra al deporte, la confrontación atlética está al servicio de la historia y de la trama. Así que los momentos clave de la historia eran lo más importante en el ping pong. Así como para Wicked las canciones son representativas, los partidos son nuestras secuencias musicales.

“Y lo más importante es que sé que parece a una película de deportes, pero diría que es más una de robos, una historia de amor, un relato sobre la ambición, la aspiración y la falacia del sueño americano”, precisó.

Sin embargo, como le pasó con Un completo desconocido, en la que tuvo que aprender a tocar la guitarra y afinar las cuerdas vocales para convertirse en Bob Dylan, Marty Supremo le exigió seis años de entrenamiento en ping pong con Diego Schaaf y Wei Wang, expertos en la disciplina y supervisores del deporte en el mundo del entretenimiento.

Precisamente el director Josh Safdie (Good Time) los buscó para que le ayudaran a entrenar a Timo. Lo primero que hicieron fue que se familiarizara con la paleta, la mesa y la pelota, por lo que el actor llevó a sus sets de Duna, Wonka y Un completo desconocido todo lo necesario para entrenar y desestresarse al mismo tiempo.

Ya en 2024, cuando el rodaje de Marty Supremo estuvo en marcha, la pareja montó las coreografías y Chalamet tuvo que brillar en lo previamente practicado.

“Son capas. Es confianza. Es la sensación de que tus colaboradores han pensado en cada ángulo; hay múltiples películas dentro de la película, que casi estás sobrepasando el material de la mejor manera.

“¿Podría ser un campeón de ping pong? Bueno, ahí tienen la película”, bromeó, “no, pero todos mis respetos para la gente que dedica su vida a esta disciplina, porque es realmente hábil en lo que se requiere”, agregó.

Chalamet tiene la dicha de tener un camino bajo las órdenes de cineastas exigentes con la narrativa, por eso goza de tanta credibilidad siendo tan joven y puede darse el lujo de compartir nominados con los consagrados y hasta leyendas. Él mismo se ha vuelto un tanto exquisito en los filmes que se involucra.

Marty Supremo cumple con su búsqueda.

“Es un cometa caído del cielo con una estructura cero convencional, con un director fuera de lo común que llegó a la cima de sus capacidades. Hacerla en Nueva York (donde nací), en el mejor momento de mi vida, porque tuve las bases para prepararme durante tantos años, me brindó mucha pasión.

“Sin olvidar que la hermandad que tengo con Josh Safdie fue importante para que sacara de mi algo que no había mostrado antes en una película”, concluyó.