Marilyn Monroe: Mito fílmico atrapado en un alma atormentada
Marilyn Monroe hizo una carrera actoral corta y luchó por ser vista más que un mero símbolo sexual, al mismo tiempo que lidiaba con sus traumas de dolor y abandono

Norma Jeane Mortenson, aquella niña insegura que lidió desde muy pequeña con la salud mental de su madre —curiosamente nacida en Piedras Negras, Coahuila—, con la ausencia de una figura paterna y que pasó su infancia entre orfanatos, se convirtió años después en Marilyn Monroe, esa estrella hollywoodense asediada, amada y deseada por millones de hombres y mujeres que veían en ella al sex symbol, a la mujer con la que cualquiera quisiera estar... Nada más alejado de la realidad interna de esa mujer que vivió atormentada, con ansiedad y miedos.
En Hollywood te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma”, expresó Marilyn Monroe para describir la superficialidad y crueldad del cine de su época en donde se valoraba más la apariencia física y el atractivo sexual que el valor y talento humanos.
A pesar de tener una corta carrera actoral, Marilyn Monroe se posicionó como el sex symbol del cine gracias a la mezcla sensualidad, erotismo y vulnerabilidad de su personalidad, sin embargo, ella buscaba ir más allá y no ser vista sólo como la rubia tonta que no tiene nada que aportar. De hecho tuvo un coeficiente intelectual elevado y era una lectora voraz que tuvo una biblioteca personal de cientos de libros.

Estudió actuación en el Laboratorio de Actores de Hollywood, tomó cursos de Literatura en la Universidad de California y ya cuando comenzó a tener fama y reconocimiento de parte de la industria, viajó en 1955 a Nueva York e ingresó al Actors Studio, donde trabajó con el director Lee Strasberg quien se convirtió en gran amigo, mentor y quien fue el encargado de entregarla el día de su boda con Arthur Miller.
En esa misma época se sometió a varias sesiones de psicoanálisis para aprender más sobre ella misma. Esa transformación se notó inmediatamente en sus siguientes proyectos y fue cuando se casó con el escritor Arthur Miller, quien le introdujo en el mundo intelectual, al que ella siempre aspiró.
“Nunca quise ser Marilyn, simplemente sucedió. Marilyn es como un velo que llevo sobre Norma Jeane”, expresó en su momento.
A lo largo de 15 años de carrera, en los que tuvo grandes aciertos como en Los caballeros las prefieren rubias, Una Eva y dos Adanes, Niágara o La comezón del séptimo año, Monroe fue nominada en dos ocasiones al Premio BAFTA por las cintas de 1956 La comezón del séptimo año y la de 1958 El príncipe y la corista.
Fue ganadora de tres Globos de Oro, uno como Mejor Actriz de una Comedia o Musical por Una Eva y dos Adanes, recibido en 1960, así como dos Globos Henrrieta que reconocían a alguna personalidad que tenía popularidad e impacto global y que Monroe obtuvo en 1954 y en 1962, cinco meses antes de su muerte. Cabe destacar que este premio se dejó de entregar en 1980.
Con un total de 32 películas, la joven geminiana nacida el 1 de junio de 1926 se hizo de un nombre en la industria de Hollywood, se posicionó como un icono y se convirtió en todo un mito, plagado de claroscuros emocionales, que hasta el día de hoy sigue vigente. “Ella era sensual y estaba llena de vida, pero en el centro de todo eso había una oscuridad y una tragedia cuyas dimensiones no conocía en ese momento”, contó años después a la BBC, el escritor Arthur Miller, quien fuera esposo de Marilyn.
Su historia fílmica de dolor y éxito
Poco después de casarse a los 16 años con su vecino, el escritor James Dougherty —acción que ella tomó en 1942 para no regresar a una casa hogar—, la entonces Norma Jeane Mortenson comenzó a trabajar en la compañía de aviación Radioplane Munitions Company que fabricaba piezas para aeronaves durante la Segunda Guerra Mundial. Ahí fue descubierta por el fotógrafo del ejército estadunidense David Conover, quien usó su imagen en la revista YANK. Eso llevó a comenzar una carrera como modelo pin up y las fotos cayeron en manos del ejecutivo de Fox Ben Lyon, quien impresionado por su belleza, le firmó un contrato a corto plazo.
Al ver que iba a iniciar una carrera en cine, un sueño que siempre tuvo, Norma Jeane Mortenson cambió su nombre a Marilyn Monroe: Marilyn por la famosa actriz de Broadway Marilyn Miller y Monroe por el apellido de soltera de su madre.
Su primer papel en cine fue en 1947 en la cinta Dangerous Years, en donde se le ve en el papel de una mesera. Luego de hacer cuatro cintas más, en las que se le vio con papeles secundarios, Marilyn firmó contrato de seis meses con Columbia Pictures y a partir de ese momento llamó la atención en la industria luego de haber aparecido en la película tipo b Ladies of the Chorus en la que cantó tres temas: Every Baby Needs a Da Da Daddy, Anyone Can Tell I Love You y The Ladies of the Chorus.

El agente Johnny Hyde vio algo especial en Marilyn Monroe y le sugirió al director John Huston que la casteara. La química fue inmediata y el respetado director le dio un papel en la cinta de 1950 Mientras la ciudad duerme (The Asphalt Jungle), donde interpreta a la joven amante de un legendario ladrón.
Cuando terminó su casting. Marilyn parecía muy insegura acerca de todo el asunto y pidió volver a hacerlo. Estuve de acuerdo, pero ya me había decidido por la primera toma. El papel de Ángela ya era suyo. Había algo conmovedor y atractivo en ella”, contó John Huston en el documental de Terry Sanders The Legend of Marilyn Monroe.
Tras haber este proyecto para MGM Studios, la entonces 20th Century Fox firmó un contrato con ella por siete años y fue cuando llegaron a su vida Los caballeros las prefieren rubias (1953), musical en el que interpreta a la cazafortunas Lorelei Lee y donde inmortalizó el tema Diamonds Are a Girl’s Best Friend; la comedia Cómo casarse con un millonario (1953), en la que compartió créditos con Lauren Bacall y Betty Grable; así como el thriller Niagara (1953), que la catapultó a la fama al interpretar a una seductora y manipuladora femme fatale.
En 1953 fue votada como la Mejor Nueva Actriz por la revista Photoplay y a sus 27 años Marilyn Monroe era la más amada de Hollywood. Un año después se casa con el jugador de beisbol Joe DiMaggio, de quien se divorció un año después.

Tras terminar su contrato con Fox, Marilyn viajó a Nueva York para estudiar en el Actors Studio para perfeccionar su actuación y a su regreso protagoniza Nunca fui santa (Bus Stop, 1956), cinta que fue aclamada por la profundidad emocional que le impregnó la actriz a esta comedia en la que interpreta a una cantante que le huye al amor.
Justo en junio 1956 contrae matrimonio con el escritor Arthur Miller, a quien ya había conocido en 1950 a través del director Elia Kazan y con quien reconectó en 1955 en un viaje a Nueva York. En esa época Marilyn comienza a moverse en un mundo intelectual al que ella siempre sintió pertenecer. A ella le enamoró la idea de que Miller la veía no como el sex symbol, sino como la mujer que realmente era: Norma Jeane.
La vi como realmente era, algo que muy poca gente hacía. Ella luchaba con esa idea de que generalmente era vista como una mujer básica, sino es que que tonta. Como yo la amaba tomé esa mirada hacia ella, yo veía realmente quién era. Entonces la esperanza que ella tenía estaba conmigo en ese momento de su vida”, contó Miller en una entrevista otorgada en 1987 a Alan Yentob de la BBC.
Por su parte, Monroe comentó de Miller: “Fue como ir corriendo hacia un árbol, como una bebida fría que llega a ti cuando tienes fiebre”.
En otoño de 1956 ambos viajaron al Reino Unido en donde ella filmó El príncipe y la corista, donde actuó y fue dirigida por el aclamado Laurence Olivier, con quien Monroe tuvo muchos roces.
Por aquella época Monroe entró en un estado emocional muy doloroso cuando, teniendo el deseo de ser mamá, en septiembre de 1956 sufrió un primer aborto. Un año después, en agosto de 1957, sufre un embarazo ectópico (el óvulo fecundado se implanta fuera del útero) y tuvo que ser sometida a una cirugía. En diciembre de 1958, poco después de haber concluido el rodaje de Una Eva y dos Adanes, volvió a quedar embarazada de Miller y volvió a perder al bebé. Ese contexto de dolor le llevó al consumo excesivo del alcohol y pastillas.

Cuando John Huston la vuelve a llamar en 1960 para Los inadaptados, cuyo guion fue escrito por Arthur Miller, el rodaje se vio interrumpido en varias ocasiones debido a su agotamiento e incluso Huston la mandó al hospital para que se desintoxicara y a marchas forzadas sacaron adelante el proyecto, el último de su carrera.
“Marilyn estaba enferma físicamente, estaba angustiada psicológicamente. Todo estaba llegando a una crisis, al mismo tiempo ella estaba haciendo el primer papel dramático de su carrera. Todo se estaba juntando en una explosión. Fue el final de nuestro matrimonio y fue un momento terrible para ella”, apuntó Miller, de quien Monroe se divorció en enero de 1961 en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Cabe destacar que Monroe dejó inconcluso el rodaje de Something’s Got to Give debido a lo retrasos que ella generaba debido a su dependencia con las drogas y falleció el 5 de agosto de 1962, según los reportes de la época, por una sobredosis.
Cercana a México
Poco antes de morir, Marilyn Monroe viajó en febrero de 1962 a la Ciudad de México con la idea de conocer y de paso comprar unos muebles para la casa que había comprado poco antes. Durante su visita, ofreció una conferencia en un hotel que se ubicaba en Insurgentes y Reforma —demolido tras el sismo de 1985—, visitó la taquería El taquito, fue a la casa de Emilio El Indio Fernández, viajó a Toluca, donde compró el famoso suéter de Chiconcuac con el que hizo su última sesión de fotos, viajó a Taxco y visitó los Estudios Churubusco.
En los Churubusco conoció al director español Luis Buñuel, quien se encontraba rodando El ángel exterminador, y charló un buen rato con él. Se supo que en esa plática ambos coincidieron en la idea de trabajar juntos y ella le propuso hacer algo con su casa productora Marilyn Monroe Productions, pues según los registros, ella tenía ganas de dejar los reflectores de Hollywood.
Se dijo también que en esa visita vio al escritor mexicano y de afiliación izquierdista, José Bolaños, con quien tuvo un apasionado romance. De hecho fue él quien le acompañó en marzo de 1962 a ceremonia de los Globos de Oro, donde ella recibió una presea. Según la información de la época, horas ante de morir, Marilyn hizo varias llamadas y una de ellas fue a José Bolaños.
Marilyn también visitó en julio de 1953 junto a su entonces novio Joe DiMaggio, Puerto Peñasco, Sonora, en donde pasaron unos días de vacaciones. Meses después se casaron.