Las historias de Marilyn Monroe que siguen alimentando su leyenda 100 años después
Sus relaciones, decisiones y controversias más famosas ayudan a entender por qué Marilyn Monroe sigue siendo una de las figuras más discutidas de la cultura popular.

El vestido blanco levantado por el aire del metro, un desnudo que llegó a los kioscos de todo Estados Unidos, un susurrado Happy Birthday, Mr. President frente al presidente más poderoso del mundo y una muerte que sigue generando teorías seis décadas después. A cien años de su nacimiento, el 1 de junio de 1926, Marilyn Monroe continúa siendo una de las figuras más discutidas de la cultura popular porque algunos de los episodios más polémicos de su vida terminaron revelando quién era detrás del personaje.
Antes de convertirse en Marilyn, fue Norma Jeane Mortenson. Su infancia estuvo marcada por la inestabilidad: su madre enfrentó problemas de salud mental y la futura actriz pasó por hogares temporales y familias de acogida durante varios años. Aquella experiencia de desarraigo la acompañaría toda la vida y aparece una y otra vez en testimonios, entrevistas y biografías sobre la actriz.
El primer gran escándalo llegó antes de que fuera famosa. En 1949 posó desnuda para unas fotografías realizadas por Tom Kelley a cambio de dinero cuando atravesaba dificultades económicas. Años después, cuando ya era una estrella, las imágenes fueron publicadas y amenazaron con destruir su carrera. Ocurrió lo contrario: Monroe reconoció que era ella y el público la respaldó. El episodio mostró una característica que la acompañaría siempre: cuando podía, prefería admitir algo antes que esconderlo.
La segunda controversia llegó en 1954 durante el rodaje de The Seven Year Itch. La escena en la que el aire del metro levanta su vestido fue filmada ante fotógrafos y curiosos en Nueva York. La imagen se convirtió en uno de los símbolos visuales más famosos del siglo XX, pero también provocó una crisis en su matrimonio con el exbeisbolista Joe DiMaggio. Mientras el estudio celebraba la publicidad, la actriz comprobaba que su cuerpo se había convertido en un asunto de interés nacional.

Ese matrimonio duró apenas unos meses. DiMaggio representaba una idea tradicional de la vida privada; Monroe era ya una celebridad perseguida por cámaras y titulares. El choque entre ambos no sólo fue sentimental: reflejó la dificultad de conciliar la mujer real con la figura pública que Hollywood había construido.
Su siguiente matrimonio, con el dramaturgo Arthur Miller en 1956, abrió otra discusión. Monroe quería ser reconocida como actriz seria y estudió en el Actors Studio bajo la guía de Lee Strasberg. La unión con uno de los escritores más prestigiosos de Estados Unidos parecía acercarla a ese objetivo. Sin embargo, la prensa siguió mostrando más interés por sus problemas personales, ausencias en rodajes y crisis emocionales que por su esfuerzo artístico.
La polémica más famosa llegó el 19 de mayo de 1962. Frente a unas 15 mil personas en el Madison Square Garden, Monroe cantó Happy Birthday, Mr. President a John F. Kennedy. Su interpretación alimentó rumores sobre una posible relación con el mandatario y colocó a la actriz en el centro de una mezcla explosiva de política, celebridad y deseo. El momento sigue siendo uno de los episodios más analizados de la cultura estadounidense.

Menos de tres meses después fue encontrada muerta en su casa de Los Ángeles a los 36 años. La causa oficial fue una probable sobredosis de barbitúricos, pero las especulaciones sobre posibles vínculos con los Kennedy y otras teorías nunca desaparecieron. La controversia terminó convirtiéndose en parte de su legado.
Quizá por eso Marilyn Monroe sigue generando conversación un siglo después de su nacimiento. No sólo por la imagen que Hollywood vendió al mundo, sino porque cada escándalo dejó ver algo de Norma Jeane: una mujer que buscó controlar su propia historia en una época que parecía empeñada en escribirla por ella.