Kapo y el alma de Afro Rosa: "Para el latino, la dificultad se convierte en una historia de amor"
En entrevista con Excélsior, Kapo profundiza en el concepto de su próximo disco, su proyecto Afro Rosa que abraza la sensibilidad, romantiza la cotidianidad y demuestra que el arraigo no se pierde ni con la distancia

Para Kapo, ser latino tiene que ver con una casa llena. No sólo se trata del espacio: las cuatro paredes, la sala, el cuarto, sino todo aquello que cabe dentro: la madre, el padre, los tíos, los primos; las historias que llegan de otras ciudades y una manera particular de convertir cualquier experiencia en algo que pueda contarse. También con sentir demasiado, incluso cuando eso significa transformar la dureza en cariño.
Esa mirada define la nueva etapa del colombiano, Afro Rosa, lo que será su próximo disco, pero conserva una idea que considera esencial: aquello que lo hace ser quien es no está en un género musical ni en una fórmula, sino en la manera en que entiende la vida.
Somos altamente sensibles. Al ser altamente sensibles, todo lo convertimos en una historia, en un drama, ¿me entiendes? Y el cariño, esa parte de arraigo de la familia. Porque nosotros siempre hemos sido mucho de mamá, papá, tío, tía, prima”, explica Kapo en entrevista con Excélsior.
Pero las familias difícilmente caben en el modelo tradicional de un padre, una madre y un hijo, porque siempre aparecen nuevas formas, y aunque falte uno, hay muchos más: el tío que vive lejos, el primo que está en otra ciudad, la abuela que reúne a todos. Para Kapo, esa red también explica una parte de la música que hace y de la conexión que ha encontrado con su público.
“Yo estoy seguro que en una casa, no sé, siento yo, que aquí en México, un núcleo familiar no va a ser tan pequeño, va a ser de uno, 30 tíos, 20 tíos, dos, cuatro, cinco primos; uno que vive en Acapulco, otro que vive en Yacime. Siempre nos ha caracterizado eso”, dice.
En la sensibilidad encuentra otra de las contradicciones que definen su idea de lo latino: una identidad que puede ser ruda y, al mismo tiempo, profundamente afectuosa. Una en la que la dificultad no necesariamente termina en amargura, sino que puede convertirse en una historia de amor, o en una canción.
Afro Rosa es la historia romantizada de la vida, lo que nos define entre ese lado rudo, pero elegante. Esos somos. Nos caracterizamos por ser hombres que acariciamos a la gente, que le damos amor, que somos familiares, que no nos gusta llegar hasta aquí, y que todo lo que hemos vivido, por más difícil que sea, le vamos a dar ese toque romántico porque queremos que abunde más el amor”, sostiene.
Su música, explica Kapo, busca hablar desde lo cotidiano, no piensa necesariamente en una gran historia cuando escribe, sino en aquello que ocurre alrededor, en las emociones que todos experimentan aunque no siempre encuentren las palabras para explicarlas.
“Con lo que vivo, con lo real. Si te pones a analizar, cada vez la gente conecta más con las historias que cuento. Pero no es nada nuevo, a todos nos pasa lo mismo, pero en diferentes momentos, y hay veces que queremos decir cosas que no sabemos cómo decirlas. Entonces, es donde llega el artista y te lo descifra”, piensa.

Para él, ahí está una de las funciones de la música: ponerle palabras a aquello que existe antes de la canción. El artista toma una emoción que puede ser individual y la convierte en algo que otra persona reconoce como propio.
“¿Y qué más que cantando? Ésa es la magia, ése es el truco: llegarle a lo que te identifique, colocarle el don que Dios nos dio, para que tú, en vez de hablarlo o de pronto escucharlo normal, lo estés gozando conmigo”, agrega.
Estar lejos también es su hogar
La paradoja es que esa identidad familiar convive con una vida marcada por la distancia. Kapo pasa buena parte del tiempo fuera de casa, por los escenarios, ciudades y compromisos de su profesión. Pero incluso ahí sostiene que el arraigo no depende de estar físicamente presente.
Porque más que compartir, es sentir. Entonces yo, por más que esté lejos de la casa, amo a los míos. Por más de que no esté en un cumpleaños, no significa que yo no te esté deseando en el cumpleaños de tu vida”, dice.
La búsqueda, entonces, no consiste en encontrar una nueva identidad, sino en descubrir cuántas formas puede adoptar la que ya tiene. En esa exploración caben otros ritmos, nuevas canciones y escenarios cada vez más grandes, pero permanece la misma materia prima: la familia, la sensibilidad, el amor y esa costumbre tan latinoamericana de hacer de la dificultad una historia que pueda ser compartida.
“Todo lo que hemos vivido, por más difícil que sea, le vamos a dar ese toque romántico porque queremos que abunde más el amor”, resume Kapo.
Y quizá ahí esté la esencia que busca llevar consigo: no cantar sobre ser latino, sino cantar desde esa manera de sentir. Desde una familia que siempre crece, desde la distancia que no rompe el vínculo y desde la capacidad de encontrar belleza incluso en aquello que alguna vez dolió.