#SanarAMéxico. Por una #NuevaRepública.
El viejo continente se moviliza. La falta de acceso a vivienda, el deterioro de los servicios públicos, los incrementos exponenciales en el costo de vida, los recortes presupuestarios —principalmente en materia educativa— y casos de corrupción han desembocado en una ola de protestas masivas, encabezadas principalmente por estudiantes y jóvenes. Francia, España, Portugal, Italia, Albania, Bélgica y Grecia han presentado focos de malestar en las calles.
Aunque los principales protagonistas han sido integrantes de la llamada Generación Z, recientemente se han sumado sindicatos, docentes y otros colectivos, aunque sin lograr aún representar un movimiento coordinado. ¿Se dará? Es difícil saberlo aún, pero el incremento de recortes presupuestales en una amplia gama de servicios y bienes públicos augura que el otoño seguirá caliente en plazas y avenidas. Se trata, no de simples reclamos de coyuntura, sino de muestras palpables de la crisis que vive el modelo del Estado de bienestar europeo. ¿Habrá llegado a su fin? O, como algunos analistas comentan, ¿será el inicio de una reestructuración profunda?
El estancamiento de los salarios, aunado a la presión inflacionaria y la deuda, no encuentran un nuevo equilibrio esperanzador frente a las altas cargas fiscales. Amplios sectores de la población no perciben que el alto pago de impuestos tenga contraprestaciones equitativas. Por si fuera poco, el estrés financiero se vuelve más severo —tanto en el ámbito de las pensiones como de la seguridad social— por el envejecimiento acelerado de la población, que amplifica el número de jubilados frente a la base de trabajadores activos.
Ante este escenario, las nuevas generaciones se preguntan legítimamente y gritan, ¿podrá reconducirse lo que hoy deja cada vez más en abandono a millones de personas? Soy optimista de que así será, pero será fundamental echar mano de imaginación política, liderazgo, organización descentralizada y nuevos acuerdos de coordinación “horizontal” que sustituyan los viejos patrones “verticales” con los que han funcionado las élites desde hace décadas.
Mientras tanto, en la distancia, aquí en México el sector salud también se moviliza. Cada vez se vuelve más difícil tapar las carencias, los errores, las fallas que, aunque han prevalecido por décadas, se desnudaron de forma acelerada gracias a las malas decisiones —y la corrupción rampante— de ese pequeño personaje tabasqueño —y su entorno— que desdeñó la administración pública en México. Los errores de AMLO no sólo han costado frustración y desesperanza por la desatención crónica, sino la vida de muchísimas personas.
Un nutrido grupo, que abarca desde trabajadores disidentes del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, organizaciones de “izquierda” de otros ámbitos, como la CNTE, el Frente de la Juventud Comunista (FJC), los grupos de jubilados, hasta la oposición política partidista (Jorge Romero, del PAN) mantienen la convocatoria a diversas “megamarchas”. Aunque convergen distintas visiones e intereses, es necesario actualizar, ¿quién ha incitado a grupos como la CNTE o el FJC a participar en estas protestas?
De igual forma, deberíamos cuestionarnos, por qué de pronto nos enteramos de una docena de irregularidades y fechorías hechas por Guadalupe Taddei. Como por arte de magia se alinearon notas e investigaciones que súbitamente pusieron sobre la mesa la renuncia de la funcionaria. ¿Hay alguna mano que hoy mece la cuna? ¿Hay algún interés oscuro que intenta colapsar la ya de por sí frágil imagen de dicha institución de cara a la elección que viene? En uno y otro casos, no sería la primera vez que la movilización social se utiliza para “revolver el río” y que unos cuantos “pescadores” lo aprovechen.
Vendrán semanas de amplia complejidad. La inestabilidad que hoy muestran los casos del IMSS y el INE no debería entenderse como un proceso aislado, más bien como elementos que empiezan a abonar al escenario preelectoral de 2027. Habrá que contestar, ¿quién se beneficia de esta situación?, ¿quién tiene el botón para incitar a la izquierda radical a que se mueva?, ¿quién tiene la fuerza para incidir tan contundentemente en la agenda mediática?, ¿quién gana ante la remoción en el INE?
En cualquier caso, resulta indispensable atender al “Llamamiento de la Alianza Democrática ante la crisis en el INE”, en la cual se subraya que, en caso de que los escándalos provocaran una eventual ausencia-renuncia de la presidenta del Consejo General, “las fuerzas políticas quedarían obligadas a renunciar a cualquier intento de captura de esa institución y a cualquier estrategia de polarización o ruptura”. Se avecinan ventarrones.
