El real brasileño se desploma y la Bolsa cae tras el batacazo Lula

El dólar alcanza los 5.56 reales, en un escenario marcado por las dudas sobre la política fiscal y la reacción política al resultado electoral.

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva, pronunció un discurso ante sus seguidores tras ganar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en São Paulo, BrasilAFP

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial de Brasil sorprendió a los mercados financieros y provocó fuertes movimientos en las expectativas cambiarias. En las primeras operaciones descritas por los reportes, el real brasileño se depreciaba cerca de 12.2%, mientras el dólar alcanzaba los 5.56 reales, en un escenario marcado por las dudas sobre la política fiscal y la reacción política al resultado electoral. Además, los futuros del índice Bovespa se hundieron casi un 15%.

El resultado también modificó las perspectivas para los activos brasileños. Los inversionistas comenzaron a evaluar el impacto del nuevo escenario político sobre la deuda pública, el mercado accionario y la capacidad del Gobierno para contener el déficit fiscal.

Lula obtuvo el 51.8% de los votos válidos, pese a que, un día antes de la segunda vuelta, Flávio Bolsonaro tenía cerca de 77% de probabilidad de ganar, tanto en el modelo PRISMA como en el mercado de predicciones Polymarket, según los datos proporcionados.

La diferencia entre las expectativas previas y el resultado final contribuyó a aumentar la incertidumbre financiera. De acuerdo con el economista de Wall Street Alberto Ades, las opciones del mercado anticipaban una caída de 23.9% si ganaba Lula, frente a una subida de 7.1% en caso de una victoria de Flávio Bolsonaro.

La sorpresa menos probable exigía el ajuste más grande”, resumió Ades.

La reacción refleja la importancia que tienen las expectativas políticas en la cotización del real brasileño. Cuando el resultado electoral se aleja de lo que descuentan los inversionistas, los mercados pueden registrar movimientos bruscos mientras ajustan sus posiciones y recalculan los riesgos.

El dólar sube frente al real 

Los primeros movimientos también alcanzaron al mercado bursátil. El contrato relacionado con el ETF EWZ, utilizado para seguir acciones brasileñas en Estados Unidos, llegó a registrar una caída de 27%, según la información proporcionada.

Por su parte, ING anticipó una apertura complicada para los activos de Brasil, con un avance del dólar de entre 5% y 10%, hacia un rango de 5.20 a 5.65 reales, y una posible caída de dos dígitos en el índice Bovespa.

Estas cifras corresponden a movimientos y proyecciones descritos en el material de referencia, no a cotizaciones de cierre confirmadas. Para evaluar la magnitud definitiva de la reacción será necesario contrastarlas con los precios observados durante la sesión y con los datos oficiales del mercado cambiario.

La evolución del real será uno de los indicadores relevantes para medir la percepción de riesgo de los inversionistas. Una depreciación persistente puede encarecer las importaciones y aumentar las presiones inflacionarias, además de influir en las expectativas sobre las tasas de interés y las decisiones del Banco Central.

Luiz Inácio Lula da Silva ondea una bandera brasileña
Luiz Inácio Lula da Silva ondea una bandera brasileñaAFP

El déficit fiscal, uno de los principales riesgos para Brasil

Más allá del resultado electoral, la situación de las finanzas públicas ocupa un lugar central en las perspectivas para el mercado brasileño.

ING advirtió sobre la vulnerabilidad del país ante un escenario de venta global de bonos. “La parte fiscal siempre fue el talón de Aquiles de Brasil”, señaló la institución, en referencia al déficit y al nivel de endeudamiento público.

Goldman Sachs también destacó la importancia de la disciplina presupuestaria. Según el banco, la sostenibilidad fiscal “sigue siendo el principal ancla de precios del riesgo soberano”.

La institución indicó que el déficit habría superado el 8% del producto interno bruto (PIB) durante los últimos cuatro años, mientras que la deuda pública superaría el 82% del PIB, de acuerdo con las cifras citadas en el material original.

Goldman Sachs también advirtió que un marco fiscal sin credibilidad, la rigidez del gasto y la recaudación vinculada a destinos específicos dificultan la implementación de cambios presupuestarios de fondo.

Estas preocupaciones pueden influir en el costo de financiamiento del Gobierno y en la percepción de los inversionistas sobre la capacidad de Brasil para estabilizar sus cuentas públicas.