"Fueron abriendo camino a otras": Mal de amores y las rebeldes que cambiaron la historia
Mañana se estrena en Netflix la serie Mal de amores, adaptación a la novela de Ángeles Mastretta y Excélsior platicó con el elenco encargado de dar vida a estos siete episodios

En 1996, Ángeles Mastretta llegó a cimbrar la historia aprendida en la escuela en la que, durante la Revolución Mexicana, las mujeres eran figuras abnegadas y sumisas. Con Mal de amores, su segunda novela, la periodista cuestionó el discurso rígido y heroico del conflicto armado desde el punto de vista de la vida cotidiana.
Mastretta creó un mundo basado en sus propios recuerdos familiares, lugares que conoció, historias y, claro, investigación periodística que se convirtió en un libro… pero llevar esas páginas no era sencillo, y pareciera que la única persona que podría hacerlo era alguien que conociera desde la entraña el Mal de amores… Esa persona fue la hija de la escritora, Catalina Aguilar Mastretta.
El crédito más importante es para Catalina, que sea una novela de su mamá, que ya sabemos que se la escribió a ella y que ella la dirija tiene un peso increíble y la manera como ella lo interpretó, a mí me tiene fascinado. Ha sido un regalo, fue hermoso poderlo hacer. Volver a trabajar con Cassandra, con estas personas que amo y admiro muchísimo, estos tres niños que tienen una energía y algo que es realmente de esa época que los lleva a ese lugar.
Así son ellos, hace rato lo comentaba, que muchos de esas generaciones ya no tienen esa pasión, sobre todo por la actuación, pero ellos fueron perfectos. El casting que hicieron y el trabajo de Catalina, cómo nos empapó a todos y nos dio la batuta hacia dónde teníamos que ir, eso hizo todo mucho más fácil, sabíamos exactamente dónde estábamos y pues los sets, los vestuarios, fue padrísimo jugar ahí", compartió Miguel Rodarte, quien da vida a Diego Sauri en la serie basada en el libro de Mastretta que se estrena mañana en Netflix.

En esta producción, de la misma forma que en la novela, las mujeres son las protagonistas, y si bien en 1910 las mujeres no tenían mucho espacio para desarrollarse en ámbitos como la política, la ciencia o la educación, hubo aquellas que, con una sutil rebeldía, fueron abriendo camino a otras, como lo son Emilia Sauri, Josefa Veytia y Milagros Veytia, interpretadas por Renata Vaca, Diana Bovio y Cassandra Ciangherotti.
"Tiene mucho que ver con que esta historia de la historia tiene a las Mastretta adentro, que son mujeres con mucha elegancia, son mujeres que se presentan en un lugar y así sentaditas, muy formalitas, dicen todas las verdades y las dicen de una forma muy precisa que no ofende a nadie pero que a todos nos despierta y mueven montañas porque tienen mucha estrategia e inteligencia.
Creo que así se han hecho las mujeres de las grandes revoluciones, de los grandes cambios en la historia y, en muchos casos, sin violencia. O sea, como que hay algo de seducción y de mucha estrategia en ese tipo de proceder, y estos personajes nacen de la entraña de una mujer, entonces estamos todos sentados en la mesa comportándonos como la entraña de Ángeles dicta, como su hija toma y manifiesta, y ahí estamos todos en esa expresión", señaló Cassandra.
"Para mí fue muy revelador y también me hizo sentir muy privilegiada de ser una mujer de 27 años en este presente en el que hemos avanzado bastante. Claro que hay muchísima chamba que hacer todavía, pero hemos avanzado bastante, y es muy interesante echarse un clavado desde el lado más íntimo de la Revolución.
"Estamos acostumbrados a escuchar lo que aprendimos en la escuela, nombres como Zapata, Villa, Carranza, Madero, pero creo que historias como estas te acercan desde un lugar mucho más sensible y personal a cómo se vivía y cómo se vivió la Revolución, a qué sueños tuvieron que renunciar, los sueños que tenían, los amores que vivían, las personas que extrañaban. Para mí fue muy revelador y me hizo sentir muy orgullosa también como mexicana", agregó Renata.

Se podría pensar que Mal de amores es un drama de época, pero va más allá. En realidad, la Revolución Mexicana es el telón de una historia que, como comparte Renata, habla de los sueños, de los amores, de los sacrificios y del crecimiento en esa época.
Es el viaje de Emilia durante una de las épocas más convulsas de México, su sueño de convertirse en médica cuando las mujeres no podían poner un pie en la escuela de medicina, el impacto de una familia liberal, la búsqueda de la independencia, y en medio de todo eso, verse atrapada entre el amor de infancia y el amor del profesionista.
A mí me tocó interpretar a un médico, que es el segundo que hago, los médicos me persiguen. Y fue muy significativo porque ellos empezaron a grabar en diciembre, en ese mes muere mi papá, que era médico. Él empezó como médico internista y después, por cuestiones de que no compartía con la medicina, se fue adentrando en otro mundo y terminó siendo psicoterapeuta junguiano, lo que significa que trabajaba con tus sueños, con el inconsciente. Es curioso, su viaje de sanación lo llevó por muchos tipos y estilos de medicina y creo que eso no fue para nada una coincidencia que me tocara a mí interpretar a un médico.
"Lo que define mucho a Antonio Zavalza es que es muy estudioso y al ser médico tienes que tener una disciplina muy particular, también tiene una gran pasión por la medicina. Aprendió a tener una pasión como más controlada, como más en su mundo, leyó mucho, viajó, estudió en Estados Unidos, en Europa, fue a lugares en África. Obviamente, desde toda esta perspectiva que ha creado del mundo, regresa a Puebla, de donde él es, de sus raíces, cuando sus padres ya no están. La única familia que le queda es un tío que además es religioso, que lo lleva a conocer a Emilia y ella le cambia la perspectiva", señala Iván Amozurrutia.
Así reaccionó Ángeles Mastretta
El elenco de Mal de amores no sólo tuvo la oportunidad de trabajar de la mano de Catalina, sino que tuvieron la fortuna de que la misma Ángeles Mastretta viera a los personajes que publicó hace 30 años convertidos en personas de carne y hueso.

Nos mandó un texto hace unos días, una cosa hermosísima, en la víspera del estreno. La gente no se imagina el privilegio que fue, y lo honrados que nos sentimos, de haberla tenido ahí en los cortes a comer, sentada ahí con nosotros compartiendo historias, y estaba enamorada de cada uno.
"Te platicaba lo que ella se imaginaba cuando lo escribía y el universo que había creado… después llegaba Catalina y te decía 'todo lo que te dijo su mamá no es así, eso no va por ahí' y lo aterrizaba en la historia que ella quería contar porque Catalina obviamente estaba haciendo esta serie para el público, Ángeles escribió esta historia para Catalina. Es como se va pasando la batuta, pero desde una riqueza única. Fue un privilegio contar con la autora en el set y poder platicar de cada uno de los personajes y de cualquier tema", agregó Rodarte.