"Dios mío, hazme viuda por favor", una obra que se mantiene vigente
En la puesta en escena, la viudez más allá de la pérdida de una pareja, habla de liberarnos de todo lo que nos impide vivir plenamente.

El mundo cambia, la sociedad se adapta, pero hay un tema que no caduca: la mujer y su deseo de romper estereotipos y luchar contra la presión social. Por eso, la puesta en escena “Dios mío, hazme viuda por favor”, que se presentará este 28 y 29 de agosto en la Ciudad de México, está más vigente que nunca.
En entrevista para Excélsior, Rubén Lara, productor de la obra escrita y dirigida por Abril Mayett, explica que “a pesar de los años sigue siendo un tema muy vigente. La historia es maravillosa: habla de mujeres, de sus vidas, de sus maridos y eso va a estar siempre de moda”.
Que la temática de esta producción no expire, ha permitido que se adapte y evolucione. El nombre de la obra viene del libro que Josefina Vázquez Mota publicó en 1999 con un rotundo éxito editorial, pero fue en 2018 cuando llegó al teatro.
Siete años después, en 2025, regresó con un nuevo montaje donde la “historia es más ágil, más rápida”, explica el productor teatral. La lectura en atril cambió por un salón donde cada personaje cuenta su historia.

La esencia es la misma: cinco mujeres de diferentes edades y realidades que comparten sus experiencias, en especial sobre el amor, la familia y las relaciones de pareja, que las han llevado a pedir: “Dios mío, hazme viuda”.
Pero hablar de viudez en esta obra no es referirse necesariamente a la pérdida de la pareja, sino liberarse de lo que nos impide vivir plenamente: miedo, prejuicios, dependencia… ¿De qué necesita enviudar hoy la mujer?
Para Anette Michel, quien protagoniza la obra al lado de Margarita Gralia, Azela Robinson, Aleida Núñez y Nicole Vale, la respuesta es la presión social. “Es un lastre para las mujeres; esta presión constante de ser, de actuar, de hacer de todo.
“Las mujeres hemos avanzado mucho en todos los ámbitos, pero eso conlleva también arrastrar otras cosas” y Margarita Gralia confirma: “Tienes que ser buena en todo. ¿Por qué? ¿Para quién? Es realmente una carga muy pesada”.
Al final, la referencia a ser viuda es también hacia nuestras propias creencias limitantes, “como dejar morir todo eso que nos impide ser felices, que nos impide ser nosotros”, finaliza Anette Michel.

En “Dios mío, hazme viuda por favor”, conviven varias generaciones, donde las diferencias hoy son más notorias que años atrás. Simplemente, por la tecnología y la forma como piensan, se mueven y analizan todo desde un punto de vista distinto los más jóvenes.
¿Cómo impacta el mensaje de la obra en las diferentes generaciones? Para Aleida Núñez, lo hace “desde un punto de vista de mucha empatía, porque hemos estado en toda la República, donde en el contacto con la gente te das cuenta cómo cada mujer se identifica con un personaje.
“Porque cada una pertenecemos a otras generaciones, a edades, a vivencias. Cuando terminamos la obra, nos dicen: ‘me identifique con tal personaje, porque a mí me pasó’, o ‘a mí me pasó un poquito de lo que cada una vivió’. Entonces también eso es increíble”.
¿Qué significa ser parte de la puesta en escena? La respuesta de Anette Michel es clara: “Me siento encantada, porque es una paleta de personalidades, de situaciones que te sirven muchísimo. Realmente te hacen recapacitar, darte cuenta de errores que has cometido y otros que puedes llegar a cometer”.
Margarita Gralia destaca que, para ella, “como actriz es muy rico, porque es un personaje que no tiene nada que ver conmigo. Entonces, eso me gusta, es un desafío”.
Además, reconoce la hermandad que se ha formado con sus compañeras y la gran admiración que siente por ellas por su profesionalismo, entrega y respeto al escenario.

Finalmente, la pregunta obligada es: ¿por qué ver “Dios mío, hazme viuda por favor”? “Porque es una obra que les va a crear conciencia, pero desde el punto de la comedia. Se van a divertir, tal vez lloren, porque también tiene mensaje, tiene una parte del drama”, señala Aleida Núñez.
Para Anette Michel, “mientras más mujeres vengan a verla, creo que es mejor, porque no solo se van a divertir y la van a pasar muy bien, como dice mi madre: te caen muchos veintes”.
Pero no es una obra pensada exclusivamente en las mujeres, las protagonistas también invitan a los hombres a verla, pues entre risas, invita a la reflexión.
No pierdas la oportunidad de verla, tendrá solo dos fechas en la Ciudad de México: el viernes 28 de agosto en el Teatro Tepeyac y el sábado 29 de agosto en el Centro Cultural Fausto Vega, en ambas con dos funciones.