"Aquí nos despedimos del mundo": Así de brutal se puso el último show de Sepultura en CDMX
La banda liderada por Andreas Kisser acabará con sus 40 años de historia en noviembre próximo sin Igor y Max Cavalera, pero cerraron su despedida mundial en México con un show para recordar

El Pepsi Center WTC recibió una jornada histórica e irrepetible para el metal latinoamericano: Sepultura, el pilar definitivo del metal brasileño, pisó suelo capitalino el 11 de octubre de 2026 como parte de su gira de despedida, demostrando cómo la escena sudamericana rompió fronteras continentales para volverse fundamental, trascendental e influyente en la historia global del género pesado.
Desde tempranas horas, los alrededores del inmueble en la Nápoles se tiñeron de negro. Playeras con portadas clásicas de la banda, parches desgastados y generaciones reunidas presagiaban una velada de catarsis colectiva.
La encargada de encender los motores fue la agrupación británica Guilt Trip, que con su contundente propuesta de metalcore y crossover thrash dejó el escenario al rojo vivo, preparando el terreno para el plato fuerte de la noche.
Cuando la banda brasileña tomó sus posiciones, la respuesta del público mexicano fue inmediata e incontenible.

Los primeros acordes desataron una marea de brazos arriba, gritos ensordecedores y el unísono coreo con el nombre de la agrupación retumbando por todo el recinto. Con ejecuciones impecables y una contundencia sonora arrolladora, temas como Attitude y Choke desataron de inmediato los círculos de slam más salvajes en la pista, donde la masa de fanáticos se convirtió en un solo remolino de energía.
En pleno concierto y mientras ejecutaban sus potentes acordes, los integrantes de la banda no podían ocultar su alegría: entre canción y canción le sonreían a la multitud y aplaudían la entrega del moshpit, visiblemente felices y emocionados al ver cómo el público mexicano les decía adiós de una manera tan increíble.

Uno de los momentos más emotivos y espirituales del concierto llegó con la interpretación de Kaiowas, donde la percusión tribal y las raíces latinoamericanas de la banda retumbaron en el pecho de cada uno de los asistentes, recordando la identidad única que Sepultura le regaló al metal mundial.
En medio del frenesí, el guitarrista Andreas Kisser tomó el micrófono para dirigirse a la audiencia en un momento cargado de nostalgia y solemnidad:
Hermanos y hermanas, este día en la historia de Sepultura es muy importante en México para nosotros. En 1989, de hecho, tocamos aquí por primera vez, inolvidable. Hay un video por ahí en YouTube que pueden mirar... Estoy muy contento y feliz de tener la oportunidad de celebrar 40 años de historia con ustedes. Hermanos y hermanas de México, ¡gracias! Muito obrigado, muchas gracias, te quiero México.
Estamos disfrutando mucho este concierto y esta gira. Este es el último concierto fuera de Brasil en la historia de Sepultura; tenemos fechas en São Paulo, pero aquí nos despedimos del mundo”, expresó el músico.

El tramo final del recital fue una despedida electrizante, cargada de una vibración impresionante que unió a los músicos con su fanaticada en un abrazo rítmico e inolvidable. Sepultura se despidió de los escenarios internacionales dejando un legado imborrable en México y consolidando una velada memorable que quedará marcada con letras de oro en las páginas del metal. Roots Bloody Roots, del disco Roots (1996), fue el epílogo de los brasileños.