“Si puedes escribir, ¡hazlo!”: Pancho Garfias, a quien extrañamos mucho
Oraciones a San Lázaro

Columnista Invitado Nacional
Ernesto Zavaleta
Si puedes escribir, hazlo, aun cuando no sepas cómo; es tu responsabilidad y obligación como periodista, hay que documentar la historia y eso es el periodismo.
Palabras que cobran una invaluable importancia viniendo de un hombre de 75 años que recorría incansablemente los pasillos de las cámaras de diputados y senadores, que asistía a desayunos a las 7 de la mañana para seguir su jornada hasta entrada la noche.
Un hombre que sacaba notas para su columna Arsenal de sesiones intrascendentes o votaciones con resultados previsibles, desde que se incluían en la agenda legislativa del día, porque no paraba, con su mini libreta en la mano o su teléfono para grabar las palabras del legislador que atendiera su llamado al abarrotado corral de prensa o en los parajes, a veces inhóspitos y desiertos, del Patio del Federalismo.
Y sin excepción, de lunes a viernes, después o incluso durante alguna comida con los innumerables personajes de la política nacional que lo convocaban, escribía, porque él sí sabía cómo hacerlo, la columna, su columna, Arsenal. Así, de martes a sábado, era uno de los referentes informativos y de opinión al que recurríamos todos quienes buscamos información en una columna y no comentarios al vacío.
No solo recoger la historia y documentarla; ahora también había que contrarrestar la opinionitis, la comentocracia insípida, hecha con el hígado y el odio de los dos Méxicos que ha fomentado la política de divisiones entre los mexicanos y presente en medios y redes sociales. Había que escribir, sí, sin tomar partido, sin fomentar ese odio entre chairos y fifís; había que informar y formar opinión con un solo objetivo: salir de este marasmo.
Con él se ideó crear un portal que recogiera todas esas firmas que de verdad aportan, que de verdad dan elementos para crear una opinión informada, sustentada, con elementos, sí, con ese estilo del siglo pasado, en un solo sitio. Y se hizo sin mayores pretensiones que reunir esas firmas en el portal https://www.noticiazavaleta.info/ y, si no lo hizo en el propio https://www.elarsenal.net/, es por no lidiar con el absurdo de los derechos de autor.
Sin embargo, albergó en su sitio varias de las columnas que se publican en el creado recientemente, porque creía firmemente en dar espacios a textos que responden al objetivo del periodista: informar lo más objetivamente posible y, sin caer en el ataque gratuito, cumplir esa otra función: marcar los errores y criticar al poder… espacios que se cerraron en otros medios.
Porque creía fehacientemente en la libertad de expresión, porque se jugaba, se exponía en cada texto al ataque cibernético de las redes al dar sus opiniones sin tapujos ni componendas. Era un texto con testimonios, datos y pruebas blindados contra desmentidos.
Y se hacía también responsable de esas otras columnas, como Oraciones a San Lázaro, de quien esto escribe, al publicarlas en su portal, sin más demanda o requisito que fueran sustentadas con lo que él pregonaba y daba como ejemplo: testimonios, datos y pruebas blindados con la verdad.
Hacer esta columna con su trayectoria, méritos y logros habría sido ir en contra de otros de sus principios: la humildad, la sencillez y el profesionalismo para ejercer su profesión, la que amó hasta el último de sus días, sin esperar recompensa, por lo que propios y extraños, lectores y columnistas, políticos y funcionarios, chairos y fifís lo respetaron y por lo que será recordado.
Celebremos, pues, la vida feliz, colmada de satisfacciones y cariño de mucha gente, de todos los estratos, de un hombre sabio, de un profesional, de un periodista perteneciente a una generación, una época que tiende a desaparecer; un hombre, un amigo, una pareja y un padre al que vamos a extrañar mucho: Francisco “Pancho” Antonio Garfias Antolín.
Ahí quedan más de 40 años de amistad y mutuo apoyo.
A sus hijas e hijos, su pareja, la madre de su hijo Panchito, su hermano y hermana, su familia y amigos, felicidades por haber conocido y convivido con un hombre tan pleno, y mi más sentido y sincero pésame por una pérdida tan irreparable.
Descansa en paz, mi querido Pancho, de Zava, tu amigo.