La comedia es para un relax: Carlos Ballarta

El Naco Ladino está listo para el primer show de stand up en el Palacio de  los Deportes

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Ese poder de convocatoria que tiene Ballarta lo lleva a pensar también en que la comedia tiene dimensiones que no todos comprenden.Foto: Elizabeth Velázquez

La fama es exigente y Carlos Ballarta lo vive en carne propia. Cuando iniciaba en la comedia, el standupero no se preocupaba por cuánta gente iba a llegar a su show, sólo se enfocaba en pasarla bien y que la gente sintiera lo mismo. Eso, con el tiempo, lo perdió cuando la comunidad latina en diferentes partes del mundo exigía verlo en su ciudad arriba de una tarima.

“Durante mucho tiempo se me olvidó esa parte del disfrute. La gente va a la comedia como parte de su fin de semana: van con su pareja, con amigos, con la familia, se la pasan bien y luego salen a seguirla. Tú les das un espacio para pasarla bien y, sin darte cuenta, estás generando memorias. De repente alguien te para en la calle y te dice que tu comedia lo ayudó en un momento complicado de su vida, y eso vale mucho más que cualquier otra cosa, que si se llena o que si no”, apuntó Ballarta.

Por un momento, estar de gira por Estados Unidos y otras ciudades del mundo, viajando siempre y con la exigencia de durar dos horas arriba hablándole al micrófono, lo desconectó de esa esencia real de lo que es ver un show de stand up como una opción para relajarse.

“Estuve muy metido en trabajo, fueron giras muy intensas: ciudad tras ciudad, hotel, avión, show, dormir. No había tiempo de dimensionar lo que significaba para la gente. En lugares como Texas o Misuri, para muchos mexicanos ir a un show de comedia es tener un pedazo de su país. En Cuba me pasó algo muy fuerte: estudiantes mexicanos me dijeron que el show les hacía sentir cerca de casa. Ahí entendí que, por una noche, la gente se da permiso de descansar y llevarse un recuerdo bonito, y eso es enorme”, afirmó el comediante.

Pero ese poder de convocatoria que tiene Ballarta lo lleva a pensar también en que la comedia tiene dimensiones que no todos comprenden. Una capacidad de convocatoria capaz de llenar un recinto para más de 20 mil personas como el Palacio de los Deportes, donde dará su próximo show en la Ciudad de México el próximo 5 de septiembre.

“Esto lo planea mi agencia y gente que decide cosas en las que influyo poco, pero es un placer. Para mí fue muy valioso entender que, se llene o no, lo importante es que la industria voltee a ver la comedia como algo que da para un evento masivo”, aseguró.

Prepara ahora este show con ambición, al mismo tiempo que también planea una gira que tendrá paso por Australia, Nueva Zelanda y Europa, consciente de que también lo humano le permite escribir chistes.

“Intento pedir espacios dentro de lo que permiten los contratos. Tengo hijos, tengo familia, y ya no tengo 20 años. Después de una gira larga necesito días para recuperarme física y mentalmente. Por eso buscamos espaciar más las fechas y enfocarnos también en proyectos como la posproducción de Tlatoani. Ahí pude concentrarme en el aspecto creativo sin tener que estar viajando, tomando decisiones como director, revisando cámaras, audio y edición”, explicó.

El título del show ahora será Naco Ladino; como siempre, provocador, se apropia de un concepto normalmente utilizado en México para denostar, que el público en distintas partes del mundo adopta como propio, como ya ocurrió con Tlatoani.

“Me gusta que el título provoque risa y curiosidad. Pienso mucho en cómo sonará cuando lo anuncien en la radio: que la gente diga ‘¿cómo se llama ese show?’. Me interesa que el título funcione casi de forma independiente al texto, pero que vaya en la misma línea y genere una expectativa que luego se conecte con lo que ven en el escenario. Pero todo surgió por una señora que comentó en uno de mis posts: ‘¿Quién es este naco ladino?’, y me cagué de risa; qué insulto tan puro”, dijo.

Gran parte de su gira pasará por ciudades donde el racismo y la segregación están presentes en el día a día de los latinos, donde siente que es importante generar identidad y un escape para quienes la pasan mal ante este aumento de posturas extremas.

“Es un contexto triste, sobre todo por la dignidad humana. Tengo muchos compas allá que viven con miedo constante. Es un tema que nos toca mucho como mexicanos porque tenemos muchos hermanos allá. Aun así, el mexicano siempre encuentra la forma de salir adelante, de mantenerse con buen humor”, finalizó.