¿Inclusión? Las grandes empresas en EU siguen prefiriendo hombres blancos como CEO
Aunque las cifras actuales muestran un retroceso en términos de diversidad en los altos mandos, aún existen esfuerzos por mantener estos temas en la agenda corporativa.

En lo que va del año 2024, las grandes corporaciones de Estados Unidos han mostrado una tendencia clara en la elección de nuevos CEO: el hombre blanco de mediana edad sigue siendo el perfil predominante. A pesar de los avances hacia una mayor diversidad en el liderazgo corporativo en años recientes, los datos muestran que este modelo clásico de liderazgo ha prevalecido y, en algunos casos, ha ganado más fuerza.
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Este año ha sido uno de gran rotación en los puestos de director general, con alrededor de mil 450 directores ejecutivos anunciando su salida, un 15% más que en el mismo período de 2023, según un informe de la firma Challenger, Gray & Christmas. Este número marca el total más alto registrado hasta ahora, y a pesar de la mayor conciencia sobre la diversidad, la mayoría de estos cargos han sido ocupados por hombres.
En contraste, la tasa de mujeres que ocupan estos cargos cayó un 0.7% en comparación con el mismo período del año anterior, alcanzando solo el 27.2% de las nuevas posiciones. Si bien este número representa un avance en algunos sectores, sigue dejando a las mujeres y a las personas de color en una posición minoritaria en el liderazgo empresarial.
Reemplazos notables de mujeres y personas de color
Recientes cambios en grandes corporaciones estadunidenses han puesto en evidencia esta tendencia. Un caso destacado es el de CVS Health, que en agosto reemplazó a Karen Lynch, quien era la mujer más poderosa en una empresa del Fortune 500, con el veterano ejecutivo David Joyner.
A su vez, Starbucks reemplazó a Laxman Narasimhan, un líder de origen indio-americano, con Brian Niccol, exCEO de los restaurantes Chipotle. Este último cambio también implicó que Mellody Hobson, la primera mujer negra en presidir una empresa del S&P 500, cediera su puesto de directora a Niccol.

Otra muestra de esta tendencia es el caso de la marca deportiva Under Armour, que reemplazó a su directora general, Stephanie Linnartz, después de solo un año, con el retorno del fundador Kevin Plank. Plank había dejado su puesto en 2019 tras una serie de controversias sobre conductas inapropiadas en la compañía.
Bob Iger, CEO de Disney, ha anunciado que la compañía tiene previsto nombrar a su sucesor a principios de 2026. En un reciente movimiento, la junta de Disney nombró a James Gorman, director ejecutivo de Morgan Stanley, como presidente de la junta, quien liderará la búsqueda del próximo CEO. Tanto Iger como Gorman, dos hombres blancos de gran trayectoria, estarán a cargo de esta importante decisión para la compañía.
Retroceso en la diversidad, equidad e inclusión
Este regreso al perfil de CEO hombre blanco coincide con un retroceso en los compromisos de las empresas hacia la diversidad, equidad e inclusión (DEI). Estos programas, que habían ganado impulso tras las protestas y movimientos sociales de 2020, han comenzado a perder prioridad en muchas organizaciones. Además, la decisión de la Corte Suprema de poner fin a la acción afirmativa en las universidades ha creado un clima que facilita este retroceso.
A pesar de que la investigación ha demostrado que las políticas de Diversidad, Igualdad e Inclusión pueden aumentar la motivación de los empleados, reducir el desgaste y mejorar los resultados financieros, muchas compañías están optando por volver a prácticas de contratación más tradicionales, sin prestar tanta atención a la diversidad en sus puestos de liderazgo.
Aunque las cifras actuales muestran un retroceso en términos de diversidad en los altos mandos, aún existen esfuerzos por mantener estos temas en la agenda corporativa. Expertos como Ken Chenault y Ken Frazier, dos de los líderes empresariales negros más prominentes en Estados Unidos, han advertido sobre los riesgos que corren las empresas al abandonar sus compromisos con la diversidad.
La investigación de McKinsey respalda estas preocupaciones, afirmando que las empresas con un liderazgo diverso tienden a tener un mayor impacto social y empleados más satisfechos. Sin embargo, con los recientes cambios en los altos cargos, queda claro que el modelo tradicional de liderazgo corporativo sigue siendo una opción segura para muchas juntas directivas.
dmr
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