Muere Tommy John, el pitcher que cambió para siempre las Grandes Ligas

Tommy John murió a los 83 años. El pitcher ganó 288 juegos y su regreso tras una grave lesión de codo dio nombre a la cirugía que transformó el beisbol

Tommy John jugó 26 temporadas en Grandes Ligas
Tommy John jugó 26 temporadas en Grandes LigasRedes sociales

En las Grandes Ligas existen nombres que pertenecen a una época y otros que terminan viviendo mucho más que sus protagonistas. Tommy John pertenece a la segunda categoría. Su carrera terminó en 1989, pero su nombre siguió apareciendo cada vez que un pitcher sufría una de las lesiones más temidas del beisbol.

La oficina de Major League Baseball dieron a conocer este domingo  que John murió a los 83 años, después de haber construido una trayectoria de 26 temporadas en las Mayores, 288 victorias y cuatro selecciones al Juego de Estrellas. Su legado, sin embargo, no se explica únicamente con estadísticas. Está en el procedimiento que lleva su nombre y que permitió que miles de lanzadores volvieran al montículo después de una rotura del ligamento colateral cubital.

John lanzó para Cleveland, White Sox de Chicago, Dodgers, Yankees y Angels.

Un dolor que parecía el final

El 17 de julio de 1974, mientras lanzaba para los Dodgers, John enfrentó a Hal Breeden de los Expos. En un lanzamiento sintió un golpe seco en el codo izquierdo. El diagnóstico fue devastador cuando le notificaron una rotura completa del ligamento colateral cubital.

En aquella época, una lesión de esa naturaleza prácticamente significaba el final para un pitcher. John tenía 31 años y llevaba más de una década en Grandes Ligas. Después de dos meses de reposo y tratamientos que no solucionaron el problema, apareció una posibilidad que parecía más cercana a la ciencia ficción que al beisbol.

El médico de los Dodgers, Frank Jobe, propuso una operación experimental. El 25 de septiembre de 1974 tomó un tendón del antebrazo derecho de John, perforó el húmero y el cúbito izquierdos y utilizó el tejido para reconstruir el ligamento dañado.

Jobe calculó que las posibilidades de que John regresara a las Grandes Ligas eran de apenas una entre 100.

El regreso que cambió el deporte

Se perdió toda la temporada de 1975, pero volvió en 1976. Lanzó 31 juegos para Los Ángeles, terminó con marca de 10-10 y efectividad de 3.09. Para alguien a quien prácticamente habían dado por terminado, era mucho más que un regreso.

Un año después llegó la confirmación. John ganó 20 encuentros, perdió siete y registró 2.78 de efectividad. Terminó segundo en la votación por el Cy Young de la Liga Nacional, detrás de Steve Carlton, y ayudó a los Dodgers a conquistar el banderín.

La cirugía que llevaba su nombre había dejado de ser un experimento. Había nacido una nueva posibilidad para los pitchers.

John continuó lanzando durante años. En 1978 fue seleccionado nuevamente al Juego de Estrellas y posteriormente firmó con los Yankees, donde permaneció varias temporadas. Su carrera terminó hasta 1989, cuando tenía 46 años.

En total fueron 288 victorias en 26 temporadas. Nunca llegó al Salón de la Fama, pero terminó con el segundo mayor número de triunfos entre los pitchers de la Era Moderna que no fueron elegidos al recinto de Cooperstown.De un hombre a un procedimiento

Su apellido terminó siendo más famoso en una sala de operaciones que en una rotación de Grandes Ligas.

Con el paso de las décadas, la cirugía desarrollada por Jobe comenzó a utilizarse con mayor frecuencia. El procedimiento permitió reconstruir el ligamento de los pitchers y abrió una segunda oportunidad para carreras que antes parecían terminadas.

El beisbol comenzó a hablar de una cirugía de Tommy John como si fuera una parte más de su vocabulario.

Ese es quizá el mayor reconocimiento para aquel pitcher que, en 1974, se negó a aceptar que una lesión significaba el final.

Tommy John no inventó la cirugía. Frank Jobe fue quien diseñó y ejecutó aquel procedimiento. Pero fue John quien puso el brazo, asumió el riesgo y regresó para demostrar que aquello que parecía imposible podía funcionar.

Cinco décadas después, su nombre sigue apareciendo en los partes médicos de las Grandes Ligas.

Primero fue un pitcher que se negó a retirarse. Después, se convirtió en una palabra del beisbol. Y ahora queda como parte de su historia.