#PrimeraNETA
Para nada extraña que algunos personajes que ostentan posiciones de poder pierdan el rumbo entre la enorme cantidad de voces que escuchan todos los días. Voces que buscan agradar al principal, aunque para ello tengan que ir copeteadas de mentiras. Mikel Arriola tiene su cotito de poder, sí, pero no deja de ser un empleado de los verdaderos dueños del futbol mexicano. Y eso cambia por completo la ecuación: si las voces que le hablan no sólo están cargadas de mentiras, sino que además pertenecen a quienes le pagan y mandan, entonces el asunto no está extraviado: está podrido desde arriba.
Para que el ascenso y descenso vuelvan al futbol mexicano se necesita del aficionado, de su presión, de su pasión, de su queja, de su crítica, de sus mentadas de madre, porque ningún negocio le funcionará a los dueños del futbol sin el aficionado de su lado; y eso está empezando a suceder, pero se necesita que esa primera molestia real y explícita expresada por el aficionado no se detenga, necesita ser alimentada, fortalecerse, madurar… triunfar.
#SegundaNETA
Puede parecer poca cosa, pero fue un primer paso muy bien dado: durante la premiación de la final Sub-20 en el Estadio Azteca, el rechazo hacia Arriola fue absoluto y claro como pocas veces; la rechifla fue brutal, el “ratero, ratero” no tuvo lugar para esconderse, pero ojo, Mikel no es el culpable, él es sólo un trabajador del poder, probablemente por eso empieza a crecer el rumor de que ciertos dueños de los clubes de #Molelandia piensan ya en proponer su salida. No se debe de caer en esa trampa, el aficionado que está en contra del no descenso debe de apretar en la presión, en los abucheos hoy a Mikel y mañana al que llegue en lugar de Mikel. La verdadera presión pública y mediática es una de las más poderosas herramientas para salvar este asunto.
Otra será comenzar a abandonar temporalmente a los equipos, pegarle al negocio. Y claro, el aficionado debe de saber y de entender que la presión funciona cuando se acepta pagar una parte del costo, pero será un costo temporal. La Súper Liga europea duró 48 horas, los rivales se unieron, el gobierno intervino, los patrocinadores le subieron la presión y el asunto se murió. Cuando el Liverpool intentó subir el precio de algunos boletos y cobrarlos en 77 libras, bastó que diez mil aficionados se salieran de Anfield al minuto 77 para que los dueños recularan y hasta pidieran disculpas por sus acciones en contra de los aficionados.
#NETASextras
A los cobardes no les hacen corridos.
