Sorpresa en la NFL: Bill Belichick no entra al Salón de la Fama en su primer año

El seis veces ganador del Super Bowl ya fue notificado que no será exaltado el próximo verano en Canton, Ohio

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El legendario entrenador en jefe no alcanzó los votos necesarios; escándalos y política influyeronMEXSPORT

La eventual llegada de Bill Belichick al Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional promete abrir uno de los debates más intensos en la historia reciente de la NFL. A pesar de ser ampliamente considerado como el entrenador en jefe más exitoso de la era moderna, diversos analistas y observadores del proceso de selección coinciden en que Belichick podría no ser elegido en su primer año de elegibilidad, una situación que, lejos de cuestionar su grandeza, reflejaría la complejidad de su legado.

Belichick construyó una carrera sin precedentes al frente de los New England Patriots, franquicia a la que llevó a seis títulos de Super Bowl entre 2001 y 2018, además de establecer una dinastía que dominó la liga durante casi dos décadas. Su récord total incluye nueve apariciones en el Super Bowl como entrenador en jefe, una cifra que lo coloca en la cima histórica de la NFL. A esto se suman sus dos campeonatos adicionales como coordinador defensivo de los New York Giants en los años ochenta.

Sin embargo, el proceso del Salón de la Fama no se basa únicamente en los números. Tradicionalmente, los votantes evalúan el impacto global de una figura, su contexto histórico y, en muchos casos, el cierre de su trayectoria. En ese sentido, las últimas temporadas de Belichick en Nueva Inglaterra,marcadas por campañas perdedoras y la ausencia de apariciones en playoffs tras la salida de Tom Brady, han influido en la percepción pública de su legado.

Uno de los principales puntos de debate entre analistas es la relación entre el éxito de Belichick y la presencia de Brady, considerado por muchos como el mejor mariscal de campo de todos los tiempos. Aunque el entrenador fue reconocido durante años como la mente estratégica detrás del sistema de los Patriots, algunos votantes han planteado que la dinastía no puede analizarse sin la figura del quarterback, especialmente tras los resultados obtenidos por Belichick en la etapa posterior a Brady.

A ello se suma el carácter polarizante del propio Belichick. Conocido por su estilo hermético, su trato distante con la prensa y su estricta filosofía de “hacer el trabajo”, el entrenador nunca buscó construir una imagen pública amable. Si bien este enfoque fue clave para el éxito de sus equipos, también generó fricciones con los medios y con otros sectores de la liga, un factor que históricamente ha influido, directa o indirectamente, en los tiempos de elección al Salón de la Fama.

Existen precedentes claros de figuras legendarias que no ingresaron en su primer año de elegibilidad. Entrenadores, jugadores y ejecutivos de gran peso han tenido que esperar uno o más ciclos antes de ser exaltados, como muestra de un proceso que busca deliberación y consenso, incluso cuando se trata de candidatos aparentemente indiscutibles.

Pese a estas proyecciones, el consenso general es contundente: Bill Belichick terminará en el Salón de la Fama. La discusión no radica en su valía, sino en el momento de su consagración. Para muchos observadores, una eventual postergación en su primer año sería interpretada como un mensaje del comité de selección sobre la importancia de evaluar la carrera completa, con sus luces y sombras, antes de otorgar el máximo reconocimiento.

Con o sin elección inmediata, el legado de Belichick ya está asegurado. Su influencia en la forma de preparar partidos, construir plantillas y entender el juego defensivo ha marcado a generaciones de entrenadores y jugadores. El Salón de la Fama podrá tardar un año más en abrirle sus puertas, pero la historia de la NFL ya le pertenece.