Seahawks vs 49ers: el partido que decide el control de la NFC

En Santa Clara no se define quién entra a playoffs, sino quién obliga al resto de la Conferencia Nacional a adaptarse desde enero

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El Levi's Stadium será la casa del Super Bowl LXFacebook/Levi'sStadium

La noche cae distinta en Santa Clara cuando el calendario se queda sin margen. El Levi’s Stadium no brilla, pesa. El aire es frío, húmedo, y el pasto guarda marcas de una temporada sostenida con parches, cintas y nombres escritos a lápiz. Hay tensión de ajuste final, como si alguien hubiera movido una pieza que no debía tocarse.

El desenlace de la Semana 18 no estaba en planes de nadie

Ni en agosto, cuando los calendarios se revisan con optimismo artificial. Ni en octubre, cuando las lesiones empiezan a cambiar conversaciones. Ni hace dos meses, cuando George Kittle y Kyle Juszczyk miraban un vestidor incompleto y pensaban más en resistir que en dominar. San Francisco no parecía un equipo destinado a decidir nada. Seattle tampoco necesitaba este escenario para validarse.

Y sin embargo, aquí están.

Los 49ers llegan con récord de 12-4 y seis victorias consecutivas que no explican el desgaste acumulado. Ganaron partidos sin sentirse completos, aprendiendo a redistribuir responsabilidades cada semana. Perdieron nombres, perdieron continuidad y aun así construyeron algo más peligroso que la salud, la  convicción interna.

Si San Francisco  mañana por la noche, no tendrá la necesidad de hacer maletas porque toda la postemporada, incluido el Super Bowl LX, lo jugarían en casa. Si pierde, la temporada se vuelve itinerante desde la primera ronda, con climas ajenos y ruido hostil de por medio. 

Seattle llega desde otro sitio, aunque el destino sea idéntico. 13-3, defensa dominante, identidad clara. No es un equipo que seduzca, es uno que erosiona. Avanza sin levantar la voz, defendiendo con calma y atacando sin urgencia. El tipo de rival que te obliga a jugar un partido que no quieres. 

Cuando San Francisco tiene el balón

Desde el regreso de Brock Purdy en la Semana 11, la ofensiva de San Francisco dejó de improvisar. Se volvió precisa. Promedia 3.4 puntos por serie, 41 por ciento de touchdowns por posesión. No aceleran el juego, lo comprimen. Hacen que cada decisión defensiva cueste.

El cambio más visible llegó por tierra. Durante las primeras 10 semanas, los 49ers promediaron 3.51 yardas por acarreo, último lugar de la NFL. En diciembre, el cuerpo cambió de postura. En los últimos tres partidos promedian 4.69 yardas y 161 yardas por juego. Christian McCaffrey dejó de buscar la jugada perfecta y empezó a aceptar la ganancia constante. El efecto fue inmediato.

Jauan Jennings convirtió la zona roja en un hábito. Kittle regresa tras perderse una semana y devuelve al ataque ese punto de tensión que obliga a las defensas a cerrar de más. Purdy no juega a evitar errores. Juega a forzarlos. Usa las piernas cuando el diseño muere y lanza antes de que la ventana parezca abierta.

El partido se condensa en terceros downs. San Francisco convierte el 51 por ciento en la temporada y 59 por ciento en los últimos seis juegos. Seattle permite apenas 32 por ciento, la mejor cifra de la NFL. Cada tercera oportunidad será una negociación violenta, con el estadio conteniendo la respiración antes del centro.

Leonard Williams y Byron Murphy II controlan el interior con fuerza constante. DeMarcus Lawrence castiga por fuera. Ernest Jones cierra espacios sin pedir permiso. Y detrás, una secundaria que no entra en pánico, con Devon Witherspoon marcando el tono y Nick Emmanwori reduciendo el campo hasta hacerlo incómodo. Seattle no concede explosiones. Obliga a sumar yardas como si fueran monedas.

 Cuando Seattle tiene el balón

La defensa de San Francisco vive una contradicción que no cabe completa en las métricas. Es 24 en EPA permitido por jugada, pero sigue respirando cuando el partido ya quema. Las ausencias de Nick Bosa, Fred Warner y Mykel Williams no rompieron el sistema. Lo endurecieron.

Robert Saleh confía en un grupo que aprendió a jugar tarde, cuando el reloj pesa más que el talento. Y enfrente hay un ataque que empieza a reconocerse.

Sam Darnold se enfrió tras un inicio productivo, pero Seattle encontró refugio en el juego terrestre. En las últimas dos semanas promedia 167 yardas por partido. Kenneth Walker corre con explosión. Zach Charbonnet baja el casco y castiga. La línea ofensiva genera 2.5 yardas antes del contacto. Si la lluvia aparece, el partido cambiará de sonido. El golpe será opaco, el balón pesado y el reloj avanzará sin pedir permiso.

Y entonces aparece Jaxon Smith-Njigba. 113 recepciones, 1709 yardas. Deommodore Lenoir quiere seguirlo por todo el campo. Saleh sonríe y esquiva. San Francisco no suele personalizar. Prefiere sumar cuerpos y restar espacio. Nadie detiene a Smith-Njigba solo. Se le resiste en colectivo o se paga el precio.

. Semana corta para ambos. Seattle viene de cruzar el país. San Francisco encadena partidos sin respiro tras jugar el lunes en Indianápolis. En las últimas tres temporadas, los equipos con doble visita en semana corta tienen récord de 6-13

Desde 1975, solo es la cuarta vez que dos equipos llegan a la última semana con el primer lugar de los standings de la NFC garantizado para el ganador. No es tradición. Es una anomalía estadística.

Y quizá por eso este juego se siente distinto.

No define quién entra a playoffs. Define quién puede quedarse quieto mientras los demás se adaptan. Quién descansa mientras otros sangran. Quién controla el calendario, el ruido y el camino.

¿Dónde y en qué canal ver el Seahawks vs. 49ers

El encuentro será trasmitido este sábado 3 de enero.

Hora: 19:00 tiempo del centro de México

Canal: ESPN, Dinsey + y DAZN