Ricardo Peláez destaca su papel en la formación de la generación de oro del Tri
Peláez asegura a Excélsior que durante su etapa como director de Selecciones Nacionales, se sentaron las bases de la llamada generación de oro de la Selección Mexicana

A unos días de que comenzara la Copa del Mundo de Corea y Japón 2002, la Selección Mexicana vivió uno de los movimientos más inesperados. Ricardo Peláez, quien en ese momento ocupaba el cargo de Director de Selecciones Nacionales, dejaba su puesto de manera sorpresiva cuando el equipo ya tenía asegurado su boleto mundialista.
La salida generó dudas y especulaciones que nunca terminaron por aclararse del todo. Apenas habían pasado dos años desde que Peláez colgó los botines cuando Alejandro Burillo Azcárraga decidió apostar por él para encabezar un proyecto que buscaba transformar la estructura de las selecciones nacionales.
Con la perspectiva que da el tiempo, el exdirectivo recuerda que una de sus prioridades fue impulsar un programa de detección de talento juvenil a nivel nacional, una iniciativa que en aquel momento pasó prácticamente desapercibida para el resto de los directivos.
Para mí era una novedad porque estaba recién retirado. Pasaron cosas maravillosas en el plano personal, empezamos un proyectucho que a nadie le importaba, para hacer algo diferente, convocar a nivel nacional con la ayuda del sector aficionado. Trajimos a más de 800 niños al CAR, fue una inversión brutal de mucho tiempo que parecía tiempo perdido, pero cuando lo presentamos a nadie le importaba un cacahuate”, señaló Peláez en entrevista con Excélsior.
Aquella apuesta terminó teniendo consecuencias importantes para el futuro del futbol mexicano. Peláez asegura que el proyecto que comenzó, sembró las bases de una generación que años después le daría alegrías al país con un campeonato mundial sub-17.
“Se ganaron los partidos que restaban, si fuimos al mundial y se hizo lo que se hizo en aquel mundial de emergencia; y la otra selección de niños se llamaban Efraín Juárez, Héctor Moreno, Carlos Vela, Giovani Dos Santos, que nadie conocía y fueron campeones del mundo tres años después. Se hicieron cosas diferentes, y cuando haces cosas diferentes, el resultado es distinto”.

Peláez conoció a la perfección a Javier Aguirre, quien tomó las riendas de la Selección Mexicana en aquel proceso rumbo a Corea y Japón y que ahora vuelve a encabezar al Tri rumbo al Mundial de 2026, en su tercer proceso.
“Es muy enérgico. Creo que en otros momentos en los que estuvo había una estructura. En 2002 estaba Alejandro Burillo, en el 2010 había otra estructura y ahora me cuesta decirlo, pero parece que está solo. Él decide todo. Tenemos que recurrir nuevamente a un mismo técnico, algo no estamos haciendo bien porque no hemos sacado a técnicos mexicanos capaces de competir y exportar. Javier Aguirre tiene carácter personalidad y exigencia”.
Sobre los rivales que enfrentará México en la Copa del Mundo de 2026: Sudáfrica, Corea y Chequia, Peláez advierte que ninguno representa una tarea sencilla.
Todos son rivales de jerarquía, no serán fáciles. Creo y confío en que México gane el primer partido, tienen tres posibilidades: Ganar ganar y ganar”, menciona.
Además considera que el Mundial exige una versión distinta de los futbolistas mexicanos, una entrega que vaya más allá de lo habitual cuando se representa a todo un país.
“Espero de este mundial un extra de los jugadores. Algo diferente, porque es tu carrera, es lo que estás haciendo, estás en México y participas con la selección nacional, el orgullo de todo un país”.