Paolo Maldini emerge como candidato principal para sacar de las ruinas al futbol italiano

Tras una crisis sin precedentes y múltiples renuncias, Italia analiza un cambio estructural con Paolo Maldini como candidato a presidir la federación

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Paolo Maldini sería el elegido para presidir la federación italiana de futbol.Archivo

Italia volvió a mirarse al espejo esta semana y no encontró respuestas cómodas. El país que convirtió la defensa en una forma de arte atraviesa una de las crisis más profundas de su historia, obligado a replantear sus cimientos tras quedar fuera, de manera inédita, de tres Copas del Mundo consecutivas. La sacudida no se quedó en la cancha.

La estructura del futbol italiano comenzó a desmoronarse en cuestión de días. Gabriele Gravina dejó la presidencia de la Federación Italiana de Fútbol, mientras que el seleccionador Gennaro Gattuso también presentó su renuncia. A ellos se sumó Gianluigi Buffon, quien abandonó su rol como jefe de delegación. Tres salidas que, en conjunto, reflejan el tamaño del colapso institucional.

En ese contexto, Italia busca reconstruirse desde donde históricamente encontró identidad. Desde atrás. Desde la defensa. No es sólo una metáfora cultural del calcio, sino una posible hoja de ruta para el futuro inmediato.

Maldini, el elegido

El nombre que encabeza esa transición es el de Paolo Maldini, uno de los defensores más influyentes en la historia del futbol. De acuerdo con reportes del diario La Stampa, retomados por medios locales, el exjugador del AC Milan es el principal candidato para asumir la presidencia de la federación.

La propuesta habría sido impulsada por el ministro de deporte, Andrea Abodi, en medio de una búsqueda urgente por encontrar un perfil que no solo represente al futbol italiano, sino que también pueda ejecutar reformas estructurales. Revalorizar el desarrollo juvenil y reconstruir un sistema que ha perdido competitividad internacional.

La elección para designar al nuevo presidente de la federación está programada para el 22 de junio, con un proceso formal que exige la confirmación de candidatos al menos 40 días antes. El calendario corre y la presión aumenta.

Maldini, sin embargo, no es una candidatura sencilla. Durante años, el exdefensa había reiterado que su único interés dentro del futbol italiano estaba ligado al Milan. Su paso por la directiva del club incluyó funciones como director de desarrollo en 2018 y posteriormente como director técnico hasta su salida en junio de 2023. Aquella desvinculación marcó un punto de inflexión en su carrera fuera de la cancha.

Con buen currículum

A nivel institucional, su perfil combina experiencia deportiva con visión ejecutiva. A nivel simbólico, representa una época en la que Italia competía, resistía y ganaba. Su trayectoria con la selección incluye 126 partidos internacionales, una cifra que durante años fue récord nacional y que resume su peso dentro del equipo.

Fuera de Italia, Maldini también mantiene vínculos con el futbol como copropietario del Miami FC, lo que añade una dimensión internacional a su perfil.

El reto, sin embargo, va más allá de un nombre. Italia necesita redefinir su modelo en un entorno global que ha evolucionado con mayor velocidad que su propio sistema. La crisis actual no solo expone resultados, también evidencia una desconexión en la formación, la gestión y la competitividad.