¿Por qué se regalan mulas el jueves de Corpus Christi? Historia de esta tradición
Un animal cargado de hojas de maíz esconde el secreto de una de las tradiciones más coloridas y antiguas de México. Descubre su significado espiritual.

El crujido de las hojas de totomoxtle (hojas secas de maíz) y el aroma a dulces tradicionales inundan las plazas mexicanas cada jueves de Corpus Christi. El obsequio de pequeñas mulitas artesanales despierta una enorme curiosidad colectiva, entrelazando la devoción religiosa con la herencia pluricultural del país.
Documentos históricos de la Universidad Panamericana y crónicas de la Archidiócesis de México, validan que esta práctica nació en el siglo XVI con la llegada de los primeros misioneros españoles, quienes instauraron la solemnidad litúrgica.

¿Por qué se regalan mulas el jueves de Corpus Christi?
Se regalan mulas en Corpus Christi para recordar la llegada de los antiguos campesinos a las catedrales, quienes transportaban sus cosechas en estos animales, y para evocar el milagro de san Antonio de Padua y la mula que se arrodilló ante la Eucaristía.
En la época virreinal, los indígenas y agricultores de las regiones periféricas viajaban durante días con sus bestias de carga para rendir tributo a Dios. Las mulas, cargadas de flores y primicias (primeros frutos de la cosecha), se apostaban afuera de los templos principales.
Esta estampa cotidiana se transformó en una artesanía gracias a la creatividad de los maestros hacedores, quienes comenzaron a modelar figuras con barro, palma y hojas de maíz para conmemorar la fidelidad de aquellos hombres de campo.

El origen histórico y el milagro del animal que se arrodilló
El origen de esta tradición se conecta directamente con un relato medieval donde una mula hambrienta rechazó su avena para inclinarse ante la hostia consagrada. Este prodigio, atribuido a la intercesión de san Antonio de Padua, convenció a los escépticos de la presencia divina.
Cuando la festividad se asentó en la Nueva España, los mercados temporales o tianguis comenzaron a vender estas figuras con canastas miniatura llenas de comida. El obsequio se convirtió en un símbolo de gratitud por la abundancia recibida.
Con el paso de los años, la picardía mexicana adoptó la celebración para felicitar de forma afectuosa y humorística a quienes llevan por nombre Manuel, bromeando con la frase popular de que "ya es el día de las mulas".

¿Cuál es el significado espiritual y cultural de las mulitas de totomoxtle?
El significado de las mulitas radica en la humildad ante lo sagrado y el reconocimiento del esfuerzo agrícola que sostiene a las comunidades. Portar o regalar una mulita este jueves es un acto de identidad cultural viva.
Cada figura, adornada con listones de colores y loza en miniatura, representa la carga que cada ser humano lleva consigo. Es un recordatorio de que el trabajo diario y los frutos de la tierra deben ofrecerse con un corazón noble.
Hoy en día, la tradición sigue vigente gracias a los artesanos que preservan el uso de fibras naturales, evitando que el consumo moderno desplace una devoción que une arte, fe y convivencia vecinal.

¿Cómo impacta esta festividad religiosa en la identidad de las comunidades hoy?
El impacto actual de esta festividad se refleja en la preservación de técnicas artesanales ancestrales y en el fortalecimiento del tejido social de los barrios tradicionales. Es un día de fiesta que activa la economía local y la memoria histórica.
Familias enteras de artesanos transmiten de generación en generación el arte de doblar el totomoxtle, dotando a la celebración de un valor patrimonial incalculable. La venta de estas figuras mantiene viva la herencia comunitaria.
Además, vestir a los niños pequeños con trajes tradicionales de "inditos" durante las procesiones refuerza el vínculo emocional con las raíces históricas del país. La festividad se consolida como un espacio de reencuentro social.
Conserva el valor de tus raíces compartiendo este símbolo de gratitud en tu entorno familiar. Que el intercambio de una mulita este jueves no sea solo una costumbre, sino un puente de empatía para reconocer el esfuerzo de quienes trabajan la tierra y nos proveen el sustento diario.
Las interpretaciones humorísticas locales sobre el "día de los Manueles" o las mulas forman parte del folclor popular y deben abordarse desde el respeto mutitudinario, evitando discursos que demeriten las creencias religiosas o las expresiones indígenas.