Murió José Piculín Ortiz a los 62 años, el adiós a un ícono de la NBA y la FIBA
La leyenda boricua de las duelas perdió la batalla contra el cáncer

El basquetbol puertorriqueño está de luto. En la madrugada de este martes, una de sus figuras más trascendentales y queridas, José Piculín Ortiz, falleció en San Juan a los 62 años. El legendario centro, un símbolo nacional y miembro del Salón de la Fama de la FIBA, no pudo ganar su última batalla contra el cáncer colorrectal.
Ortiz enfrentó la enfermedad desde que la reveló a finales de 2023. Sus últimos días transcurrieron en el Hospital Ashford de San Juan, en lo que se convirtió en una rápida recaída tras meses de tratamiento.
Nacido en Aibonito, el 25 de octubre de 1963, Ortiz —un poste de 2.08 metros— dejó una huella imborrable a lo largo de casi 25 años de trayectoria. En el Baloncesto Superior Nacional (BSN) de Puerto Rico, el impacto de Piculín fue inmediato, debutando como adolescente y sumando un récord de ocho títulos. Más tarde, lideró a los Cangrejeros de Santurce a cinco campeonatos en seis años.

Su talento trascendió las fronteras de la isla. Tras su paso por la Universidad de Oregon State, fue seleccionado en la posición 15 del draft de 1987 por el Jazz de Utah. Aunque eligió iniciar su carrera profesional en Europa con el CAI Zaragoza, finalmente se unió al Jazz, convirtiéndose en el segundo puertorriqueño en jugar en la NBA (después de Butch Lee).
En el Viejo Continente forjó una carrera brillante en la Liga ACB, vistiendo las camisetas de los dos gigantes de España: el Real Madrid y el Barcelona. Con el equipo catalán, se consagró campeón de la Copa del Rey y fue subcampeón de la Copa de Europa en 1991. También dejó su marca en Grecia, donde con el Aris Tesalónica ganó la Copa Korac.
Sin embargo, su legado más profundo reside en la Selección Nacional de Puerto Rico, cuya camiseta defendió con el mítico número 4 durante más de dos décadas (1983-2004). Piculín representó a los boricuas en cuatro Juegos Olímpicos (1988, 1992, 1996, Atenas 2004) y cinco Mundiales. Su hazaña más memorable fue la histórica victoria sobre el Dream Team de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

La Federación de Baloncesto de Puerto Rico resumió el sentimiento de la nación al despedirlo: “Hoy Puerto Rico pierde más que un atleta. Pierde una leyenda. Gracias por tantas alegrías y por representar nuestra bandera con orgullo”. El Baloncesto Superior Nacional (BSN) lo calificó como “el mejor jugador que ha dado nuestro país”.
Su vida no estuvo exenta de sombras; tras su retiro en 2006, incursionó brevemente en la política y estuvo envuelto en polémicas por un supuesto uso de esteroides y una condena por posesión de drogas en 2011. No obstante, su ingreso al Salón de la Fama de la FIBA en 2019 selló su estatus. de leyenda del deporte latinoamericano.