Mundial 2026: se tatuó las Malvinas, pero internautas interpretaron la cuarta estrella de Argentina
Un aficionado marcó en su piel los campeonatos de la Albiceleste, seguidos de la fecha del juego contra Inglaterra en la Copa del Mundo

El gesto de la Selección Argentina al desplegar la manta que reivindicaba la soberanía sobre las Malvinas tras su épica victoria frente a Inglaterra fue un acto disruptivo que sacudió la pretendida neutralidad de la FIFA en el futbol moderno. Ese despliegue se sintió como una anomalía necesaria, una irrupción de la realidad geopolítica en el edén artificial del mundo deportivo.
La profundidad de este fervor se cristalizó en la piel de un aficionado, que, presa de una fe ciega, decidió tatuarse las tres estrellas (78, 86 y 22, la de los Mundiales de Argentina, México y Qatar, respectivamente), acompañadas de un mapa de las Malvinas y la fecha del juego ante Inglaterra de México, Estados Unidos y Canadá 2026. Ese tatuaje, concebido como un monumento a la gloria, terminó convirtiéndose en una pieza de ironía cuando Argentina cayó ante España por la mínima diferencia en el Mundial 2026. Para los críticos, aquel despliegue de tinta fue la prueba máxima de la insensatez del fanatismo prematuro. Para otros, sin embargo, el acto no perdió su valor.
Aquellos que defendieron la manta sostuvieron que la verdadera victoria de la Copa del Mundo ocurrió días antes, en las semifinales, cuando la memoria histórica logró desplazar, por un instante, el orden institucional.

Al final, el debate recuerda la vieja sentencia de Borges sobre ese conflicto bélico de principios de los años 80 del siglo pasado: "¿Dos calvos peleando por un pelo?"

El fervor al natural, sin desbordamientos ni absurdos, se notó con la llegada del director técnico Lionel Scaloni a las calles de Buenos Aires, un fenómeno social por sí solo. El estratega, artífice de la tercera estrella para la Selección Argentina, fue recibido por una multitud que lo considera un héroe nacional. En cada rincón del país sudamericano, el pueblo argentino vuelca su gratitud hacia el hombre que devolvió la gloria al futbol albiceleste. Entre parabienes, cánticos y peticiones de fotos, Scaloni encarnó la unión de un país. Su figura es la de un éxito compartido en la tierra de Maradona y Messi.