El mexicano que bailó para el grupo de animación de los Seahawks

Hijo de migrantes sinaloenses, Víctor Sánchez dejó huella en la historia de Seattle al formar parte del equipo de animación

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En 2021 logró acudir a una audición y ahí comenzó la aventura.Fotos: Cortesía Víctor Sánchez.

El estadio de los Seahawks no es un lugar silencioso ni siquiera antes de que empiece el partido. Hay un ruido previo que no se apaga, una vibración constante que sube desde las gradas, atraviesa el concreto y se queda suspendida en el aire como si la ciudad entera respirara al mismo tiempo. El Lumen Field es un recinto capaz de generar movimientos detectados por el sistema sismológico de Washington, una caja de resonancia donde el destino de un balón suele ser lo único que importa.

Hace poco más de cuatro años, Víctor Sánchez ingresó con un boleto regalado por una amiga a ver un partido de temporada de los Seahawks. Lo hizo como uno más de entre los miles que caminaban envueltos en verde y azul.

El campo estaba ahí, perfecto para ser escenario de otra liturgia dominical. El marcador aún no importaba. Tampoco los nombres en los jerseys. Cuando el equipo salió a calentar, el estadio rugió como siempre, pero Víctor apenas levantó la vista. Su atención estaba secuestrada por algo que ocurría en la orilla del campo.

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Víctor superó la timidez y cumplió su deseo de ser parte del equipo de animación de Seahawks de Seattle.

Porristas y bailarines cautivaron a Víctor Sánchez

Ahí estaban las porristas, los bailarines. El grupo de animación está ejecutando una coreografía durante cada tiempo muerto. Movimientos precisos, energía medida, sonrisas entrenadas para sobrevivir al ruido. Víctor quedó cautivado por el espectáculo que ofrecían mujeres y hombres con pompones y megáfonos en manos.

Víctor dejó de pensar en el marcador de aquel juego de los Seahawks,  porque en ese momento el partido dejó de existir.

Los miré (grupo de animación) y pensé que yo podía hacer eso. No como un sueño, sino como algo real, contó Víctor Sánchez Acosta en entrevista con Excélsior sobre su introducción a la NFL.

Hijo de migrantes, Víctor aprendió pronto que su vida sería un puente

Bailar no era una novedad en su vida. Había llegado a los 16 años, en la preparatoria, cuando la danza apareció como una forma de ordenar lo que no podía decirse en casa. Hijo de migrantes sinaloenses que cruzaron la frontera sin papeles, Víctor creció entre dos idiomas, dos culturas y una responsabilidad que se instala temprano en los hijos que traducen el mundo para sus padres. Llamadas, trámites, citas médicas. Aprendió pronto que su vida sería un puente.

Yo sabía que mis papás no podían navegar este país como yo. A mí me tocó hacerlo. Nunca me dieron esa responsabilidad, pero yo la asumí.”

Durante años, la idea de la NFL parecía lejana. No imposible, simplemente cerrada. Los grupos de animación eran territorio exclusivo de mujeres. La tradición no admitía discusión. Aun así, Víctor siguió entrenando. Estudió Danza y Antropología en la Universidad de Washington. Dio clases y al mismo tiempo tomaba cursos para mejorar. Se preparó para una puerta que todavía no estaba abierta. No entrenaba para un equipo. Entrenaba para una eventualidad.

Cuando en 2019 los Seahawks transformaron a las Sea Gals en Seahawks Dancers y decidieron integrar hombres al grupo, Víctor ya estaba casi listo. Audicionó en 2021 sabiendo que el margen era mínimo. Cientos de aspirantes acudieron para una selección de 28 integrantes, sólo cuatro o cinco hombres dentro del grupo. Él estaba ahí. Durante tres temporadas, Víctor bailó en la banda de uno de los equipos más poderosos de la NFL. Fue parte de una organización con ADN ganador en donde además de bailar, se involucró a detalles en prácticamente todas las rutinas del grupo. Representó a la organización en partidos, celebraciones comunitarias, actos oficiales, actividades promocionales. Dentro del estadio, el ruido era tan intenso que a veces no podía escucharse pensar. Afuera, el ruido tomaba otras formas.

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El camino no fue fácil, el rechazo se convirtió en el pan da cada juego

Hubo rechazo. Hubo insultos. Hubo gritos homofóbicos desde la grada. Hubo dedos levantados a pocos centímetros del rostro. Hubo comentarios en redes sociales que no buscaban debatir, sino expulsar.

Te decían que no pertenecías ahí. Te hacían groserías con la mano.

Las redes también eran un buzón de insultos, pero el problema no era mío. Yo no presté atención a los insultos porque estaba bailando, que es lo que más amo”.

Víctor nunca bailó sólo por él. Bailó por su familia. Por su apellido. Por una identidad que no siempre encuentra escenario. Aunque nació en Estados Unidos, nunca dudó de quién era. México no era una idea abstracta. Era un lugar concreto. Su primer viaje fue a los 10 años a Culiacán. Desde entonces volvió cada verano, cada Navidad, cada Año Nuevo. Los abuelos y los primos le pedían volver con frecuencia. El español se convirtió en su identidad.

La música fue otra ancla. Corridos, banda y mariachi creaban la atmósfera mexicana en su hogar. En gran parte fue por su padre y su madre, su mayor inspiración.

Ella me dijo que jamás imaginó que ese niño tímido que era yo, me convertiría en parte de un espectáculo tan grande como es la NFL.

La dura realidad del salario de los animadores de la NFL

El glamour tiene grietas, el salario también. Los porristas de la NFL reciben pago, aunque lejos del imaginario popular. En promedio, alrededor de 12,000 dólares por temporada. Una cifra que no contempla la inversión constante en imagen, gimnasio, alimentación, entrenadores. Algunos equipos han elevado los salarios de forma notable como lo Cowboys, que les pueden entregar contratos a sus Vaqueritas de hasta 100 mil dólares, pero la mayoría no.

El amor por bailar no paga las cuentas.”

Por eso Víctor nunca apostó todo a un solo escenario. Mientras bailaba profesionalmente, trabajó en un despacho enfocado en bienes raíces. La idea de estudiar Derecho lo acompañaba desde antes. A los 27 años, con el cuerpo cansado y la sensación de haber llegado tan lejos como era posible, tomó una decisión. Se retiró.

Ya logré todo lo que podía lograr aquí. Ahora quiero construir algo más sólido para mi futuro.”

Los Seahawks disputarán el Super Bowl LX ante los Patriots. Víctor no estará en la banda, estará mirando desde casa con el orgullo de haber pertenecido a un equipo de la NFL.

*mcam