Por centímetros no hubo corte de cabello ni triunfo del Manchester United
Un fuera de lugar milimétrico de Casemiro anuló el quinto triunfo del Manchester United ante West Ham y también el corte de cabello de Frank Ilett

El Manchester United vivió una tarde de contrastes en el Olímpico de Londres. Lo que pudo ser la consolidación de una racha perfecta bajo el mando de Michael Carrick, terminó en un empate agónico ante el West Ham que dejó una sensación agridulce. El destino del encuentro y, curiosamente, el destino de la cabellera de un aficionado, dependieron de una decisión del VAR que determinó un fuera de lugar por apenas unos centímetros.
La expectativa en torno a este duelo era alta, no solo por los tres puntos en la Premier League, sino por la historia de Frank Ilett. Este fiel seguidor de los Red Devils hizo la promesa de no cortarse el pelo hasta que su equipo hilara cinco victorias consecutivas. Con cuatro triunfos previos, todo indicaba que el barbero finalmente lo recibiría esta semana, pero una milimétrica rodilla adelantada de Casemiro dictó lo contrario.
TENSIÓN Y UN PRIMER TIEMPO SIN EMOCIONES
El inicio del cotejo resultó decepcionante para quienes esperaban un juego dinámico. Durante los primeros 45 minutos, el marcador permaneció estancado en un 0-0 que reflejó la falta de profundidad de ambos conjuntos. La oportunidad más clara la tuvo Bruno Fernandes, quien intentó techar al arquero local tras un pase bombeado, pero su disparo se fue por encima del travesaño en una acción que, de cualquier forma, fue invalidada por posición adelantada.

Tal fue la pasividad en el terreno de juego que el árbitro central tomó la inusual decisión de no agregar tiempo de compensación antes del descanso. Mientras los jugadores se retiraban a los vestidores para replantear la estrategia, el nerviosismo crecía entre la afición visitante, que veía cómo la racha ganadora peligraba ante unos Hammers bien ordenados en zona baja.
VAR Y AGONÍA: EL DRAMA DE CASEMIRO Y SESKO
El complemento trajo consigo las emociones que faltaron al principio. Apenas al minuto 50, el West Ham sacudió las redes cuando Tomas Soucek desvió un centro por la banda derecha, dejando sin posibilidades al guardameta Senne Lammens. Con el 1-0 en contra, el invicto de la gestión de Michael Carrick se tambaleó y las burlas en la tribuna local no se hicieron esperar, dirigidas especialmente a la fallida racha de triunfos del equipo de Manchester.

La polémica estalló poco después cuando Casemiro parecía poner el empate y abrir la puerta a la remontada. Sin embargo, tras una revisión exhaustiva del VAR, los jueces determinaron que el brasileño estaba en un fuera de lugar milimétrico. Por una distancia imperceptible al ojo humano, el gol no subió al marcador y el barbero de Frank Ilett tuvo que guardar las tijeras una jornada más.
Ya en el tiempo de compensación, al minuto 90+4', apareció la figura de Benjamin Sesko. Tras un servicio preciso de Bryan Mbeumo, el delantero esloveno remató de pierna derecha para rescatar el empate definitivo. Aunque el punto salvó el honor y mantuvo el invicto, el futbol le negó al Manchester United esa quinta victoria que hubiera significado un nuevo estilo de cabello para su fan más paciente.
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