Luka Modric abre su memoria: del abuelo asesinado al vestuario donde Mourinho hizo llorar a CR7

El croata revive su infancia marcada por la guerra, el rigor de Mourinho en el Real Madrid y su convicción de ganar con el Milan

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Con 40 años de edad, Modric empuja al Milan rumbo al scudetto de la Serie A.Archivo

Luka Modric habla bajo, mide cada palabra y no esquiva la memoria. En una entrevista amplia con el Corriere della Sera, el centrocampista del AC Milan recorre un arco de vida que va de la guerra en Croacia al vestuario del Real Madrid, del abuelo asesinado en 1991 a un entrenador capaz de hacer llorar a Cristiano Ronaldo. Un relato que bien podría convertirse en guion cinematográfico.

Modric, Balón de Oro 2018, seis veces campeón de la Champions League y finalista del Mundial 2018 con Croacia, es hoy el jugador más veterano de la Serie A. A los 40 años firmó por una temporada con el Milan en la cual busca ganar.

Mourinho es especial. Como entrenador y como persona. Fue él quien me quiso en el Real Madrid. Sin Mourinho, nunca habría llegado. Lamento haberlo tenido solo una temporada”, contó sobre su relación con el técnico portugués.

El croata coloca a Mou en la cima del rigor. Un hombre frontal. La escena que narra tiene nombre propio y peso histórico.

Lo vi (Mourinho) hacer llorar a Cristiano Ronaldo en el vestuario, un hombre que lo da todo en el campo, porque por una vez no persiguió al lateral rival. Mourinho es muy directo con los jugadores, pero es honesto. Trató a Sergio Ramos y al recién llegado de la misma manera: si tenía que decirte algo, te lo decía. Max también es así: te dice a la cara lo que está bien y lo que está mal. La honestidad es fundamental", contó al prestigiado medio italiano.

Ronaldo, hoy en Al-Nassr a los 40, fue dirigido por Mourinho entre 2010 y 2013. La relación fue intensa y, en ocasiones, tensa. Modric lo describe. El técnico trataba igual a Sergio Ramos que al recién llegado. Si algo estaba mal, se decía a la cara. Para el centrocampista, ese método tiene una virtud irrenunciable.

La honestidad es fundamental”.  El pasado que no se borra

El asesinato de su abuelo

El tramo más delicado de la entrevista no ocurre en un estadio. Ocurre en la memoria. Modric se detiene al hablar de su abuelo, figura central de su infancia en Dalmacia, al pie del monte Velebit. Allí aprendió a trabajar la nieve, a apilar heno y a llevar el rebaño. Allí, entre ovejas y rocas, dice que empezó a jugar al futbol.

“No me gusta hablar de esto. Estás reabriendo una herida terrible”.

Tras un silencio, continúa. Recuerda el funeral y una frase de su padre frente al ataúd. Aún se pregunta cómo se puede matar a un hombre bueno. 

Era diciembre de 1991, tenía seis años. Una noche, mi abuelo no volvió a casa. Fueron a buscarlo. Le habían disparado en un campo junto a la carretera. Tenía 66. No le había hecho nada malo a nadie. Recuerdo el funeral. Papá me llevó al ataúd y me dijo: «Hijo, dale un beso al abuelo». Todavía hoy me pregunto: ¿cómo se puede matar a un hombre bueno, a un hombre justo? ¿Por qué?

El presente lo encuentra en Milanello, un lugar que no le resulta extraño. De niño fue hincha del Milan por Zvonimir Boban, capitán de Croacia en 1998. Tenía menos de 13 cuando su padre le regaló un chándal rossonero.

La vida siempre te sorprende. Estaba convencido de que terminaría mi carrera en el Real Madrid, pero si alguna vez tenía otro equipo, sería el Milan”.

Aspira al Scudetto

La ambición no cambia con la edad. Cambia el tono. Modric habla del Scudetto sin promesas y sin atajos.

“En el Milan siempre hay que jugar para ganar. Es un año largo. En el fútbol hay que pensar partido a partido”.

En el banquillo está Massimiliano Allegri, a quien compara con Mourinho por su franqueza. El italiano ganó la liga con el Milan en 2011 y encadenó cinco títulos de Serie A con la Juventus entre 2015 y 2019.

Modric dejó el Real Madrid a tres partidos de las 600 apariciones. En 13 temporadas levantó 28 títulos. Su compañero de aquellas noches, Cristiano Ronaldo, persigue ahora los 1,000 goles. Suma 956, con 141 en 223 partidos con Portugal.

Modric no levanta la voz cuando recuerda. Tampoco cuando mira al futuro. A los 40, con una carrera que se mide en Champions League, finales mundialistas y vestuarios de máxima exigencia, habla como alguien que ya entendió el juego fuera del campo.