Habrá un lleno total en Doha para la Finalissima entre Argentina y España 

La expectación para ver a Lionel Messi y Lamine Yamal frente a frente en un partido oficial agotó las entradas en apenas dos horas

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Pasado y presente del Barcelona se enfrentarán el 27 de Marzo en el Estadio Lusail, escenario donde La Pulga se consagró campeón del mundo en 2022Mexsport 

El 27 de marzo, el estadio Lusail de Qatar volverá a convertirse en el epicentro del deporte más popular del mundo. Allí, donde el 18 de diciembre de 2022 Lionel Messi levantó la Copa del Mundo, se escribirá un nuevo capítulo de alto voltaje emocional: la Finalissima entre la Selección de fútbol de Argentina y la Selección de fútbol de España.

No es solo un partido. Es una postal generacional. Es el prólogo de la genialidad frente a la leyenda consagrada. Es Lamine Yamal frente a Messi. El presente vertiginoso contra la historia viva. El campeón de América ante el campeón de Europa. El número uno y el número dos del Ranking FIFA frente a frente.

Y como si hiciera falta otra señal del impacto global que genera el duelo, las 88.966 entradas disponibles se agotaron en apenas dos horas. Un estadio con memoria eterna

El estadio Lusail no es una sede más. Es territorio sagrado para Argentina. Allí se disputó la final del Mundial de Qatar 2022 y allí Messi coronó la obra más grande de su carrera. Volver a ese escenario para disputar un nuevo título multiplica la carga simbólica.

La Finalissima, organizada conjuntamente por la UEFA y la CONMEBOL, enfrenta a los campeones continentales en un trofeo que prioriza el prestigio competitivo por encima de la tradición histórica, pero que cada vez gana mayor peso en el calendario internacional.

Las entradas fueron exclusivamente digitales, no reembolsables y con un máximo de cuatro por persona. Los precios oscilaron entre los 50 y los 330 dólares (200 a 1200 riales qataríes). La organización advirtió que cualquier ticket adquirido por canales no oficiales será anulado, en un intento por frenar la reventa ante la altísima demanda. 

UN TORNEO CON ANTECEDENTES SELECTOS

La Finalissima moderna tuvo su último antecedente en 2022, cuando Argentina venció con autoridad 3-0 a Italia en Wembley. Sin embargo, la competencia tiene raíces más profundas.

Su versión original fue la Copa Artemio Franchi, disputada en dos ocasiones oficiales: en 1985, cuando Francia derrotó 2-0 a Uruguay; y en 1993, cuando Argentina superó por penales a Dinamarca en Mar del Plata, en lo que significó el último título de Diego Maradona con la Albiceleste.

Esta será la cuarta edición oficial que enfrenta a los campeones de Europa y América. Pero ninguna con un contexto tan magnético. 

Hablar de Argentina contra España es hablar del máximo nivel posible a nivel selecciones. La Albiceleste llega como campeona del mundo y vigente ganadora de la Copa América. España, por su parte, arriba como campeona invicta de la Eurocopa 2024, consolidando una nueva generación talentosa y dinámica.

El foco inevitable está en el cruce simbólico: Messi y Yamal. El ídolo que marcó una era y el joven que promete dominar la siguiente. La imagen icónica del rosarino sosteniendo en brazos a un niño que años después sería figura del fútbol español vuelve a circular con fuerza. Hoy, esa escena adquiere una dimensión casi poética.

De Barcelona al mundo. Del pasado glorioso al futuro brillante. El fútbol ofrece esas coincidencias que parecen escritas por un guionista invisible. 

MUCHO MÁS QUE UN TÍTULO

La Finalissima también funciona como antesala perfecta del Mundial de 2026 en Estados Unidos, Canadá y México. Ambas selecciones ya aseguraron su clasificación y aparecen como firmes candidatas al título. Este cruce no solo pondrá en juego un trofeo, sino también una declaración de autoridad.

Para Argentina, representa la posibilidad de ratificar la vigencia de una generación dorada. Para España, la oportunidad de consolidar su renovación con un triunfo ante el campeón del mundo.

En un calendario cada vez más cargado, pocos partidos logran concentrar tanta expectativa global. No es una final tradicional. Es un choque de estilos, de historias, de continentes y de generaciones.

EL FUTBOL EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN

Cuando el balón comience a rodar en Lusail, no habrá amistosos ni especulaciones. Habrá orgullo, jerarquía y ambición. Habrá millones de miradas pendientes. Habrá historia en juego.

El futbol, una vez más, se viste de gala y ofrece lo mejor de lo mejor. Una noche destinada a quedar grabada en la memoria colectiva. Un espectáculo que promete ser inolvidable.

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