Excélsior 109 años. Pelé, en exclusiva

El jueves 29 de mayo de 1986, O Rei coronó su presencia en El Periódico de la Vida Nacional con una colaboración para los mexicanos

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Pelé, en México 1970Archivo Excélsior.

Por: Edson Arantes do Nascimento Pelé

Tratan de calificarla como como la copa mundial de la amistad. hasta ahora, ¡lo es! Antes de que un balón de la FIFA haya sido pateado, de que los adversarios se hayan enfrentado en el campo, equipo contra equipo.

Los mexicanos, levantándose de la tragedia del terremoto, son serviciales y amables. Sí, amistosos. 

Quieren que el mundo exterior vea que están reconstruyendo su vida después de tantas muertes, no sólo alzando nuevos edificios.

Pero no son nada más fraternales los anfitriones. Los germanooccidentales han jugado un partido con fines de preparación, y de caridad: lo recaudado se destinó a un orfanato local.

Los argentinos tienen ya una calle que leva su nombre en Puebla, por la solidaridad demostrada a los mexicanos después de los temblores de septiembre.

La señorita México ha visitado el Centro Internacional de Prensa, y los húngaros han invitado a la prensa occidental a cocteles, mientras que sus jugadores cantantes han grabado un casete titulado “¡Viva México!”

La FIFA, por su parte, ha hecho hincapié en el reglamento de la Copa, e insiste en que después de cada juego los equipos se reúnan en el centro del campo y salgan juntos, lado a lado, hacia los vestidores.

Ello está encaminado a estimular un mejor espíritu entre los participantes, y aunque no pretendo saber qué tan sincero será después de varios inevitables enfrentamientos en algunos juegos, en verdad es mejor que intercambiar insultos.

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Brasil se consagró campeón del Mundial 1970 en el Estadio Azteca, con 'Pelé' como máximo exponente.Archivo

Yo también me he contagiado de la fiebre mexicana, y no me refiero a la temible “venganza de Moctezuma”. He decidido no responder a los descorteses comentarios de Diego Maradona sobre mi propuesta de que podría jugar para Brasil de nuevo —idea expresada con el propósito de levantarlos psicológicamente, si estaban tan descorazonados y lesionados como parecía en ese momento— ¿Por qué he de enemistarme con el capitán Maradona? Eso es cosa de niños, y este no es el Mundial Juvenil.

De cualquier modo, debo recordar que la mano de la amistad se ha extendido hacia mí, como si fuera un hijo adoptivo mexicano que regresa de vez en cuando y, por ahora, quiero disfrutar de los recuerdos del triunfo brasileño en México 1970 ¡Quisiera ser joven de nuevo y poder jugar como lo hice entonces!

Pero México 1986 es para las estrellas de hoy. A nosotros nos queda sólo decidir quién es el mejor entre éstas.

Será difícil escoger cuáles  son mis equipos favoritos. Futbolistas conocidos como el propio Maradona, el perspicaz Platini de Francia, o el seguro de sí mismo Rummenigge de Alemania Federal.

Ídolos potenciales que ya arañan la superficie de la grandeza, y otros relativamente desconocidos, que esperan esta oportunidad para colocarse en los libros de historia.

Los mundiales, como se ha demostrado en los doce anteriores, son plataformas ideales para crear nuevas reputaciones y dañar, quizás destruir, los ya formados.

Diego Armando, por supuesto, no es automáticamente el mejor jugador del mundo, y en realidad nunca ha afirmado serlo. 

El fantástico don del argentino, ese temperamento a punto de estallar, y su imagen consagrada deberían combinarse para convertirla en el ser humano más controversial de la Copa Mundial.

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Diego Armando Maradona celebra el segundo título de Argentina en los Mundiales.Mexsport

Es uno de los jóvenes más ricos y seguros que se hayan presentado en el futbol internacional. 

Pero hasta ahora carece de suficientes trofeos a los más altos niveles.

Y lo sabe...

La ambición bulle dentro de su complexión baja y robusta. 

México es un Everest personal que debe ascender.

Con toda su brillantez ocasional, Diego tiene que probar aún que es el número uno en la compañía más ilustre.

Ésta es la hora de Maradona.