Dura sanción a Gerard Piqué como dueño del Andorra
El exjugador del Barcelona ha recibido una importante sanción luego de las amenazas a un árbitro en un partido de su equipo, el FC Andorra.

La Comisión Disciplinaria de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha impuesto una sanción ejemplar a Gerard Piqué, accionista mayoritario del FC Andorra, tras protagonizar un grave altercado contra el cuerpo arbitral que lo hará estar ausente en varias ocasiones a lado de su equipo.
El exjugador profesional no podrá acudir a los estadios durante los próximos seis encuentros de su equipo en la Segunda División y enfrentará una inhabilitación adicional de dos meses para cualquier actividad oficial relacionada con el fútbol.
Este castigo, emitido este miércoles 6 de mayo, se extiende también a otras figuras clave de la directiva andorrana. Jaume Nogués, director deportivo, ha recibido una pena idéntica a la de Piqué, mientras que el presidente Ferran Vilaseca ha sido inhabilitado por cuatro meses.
Como medida correctiva para la institución, el club deberá abonar una multa de 1.500 euros y proceder al cierre temporal de sus zonas VIP y del palco presidencial durante dos jornadas, una decisión que busca penalizar el comportamiento inapropiado en las áreas de gestión del estadio.
Antecedentes del conflicto
Los hechos que motivaron estas medidas ocurrieron el pasado 1 de mayo, tras la derrota del Andorra ante el Albacete por la mínima diferencia. La tensión acumulada por lo que el club percibió como errores arbitrales estalló al finalizar el encuentro, cuando varios directivos increparon al colegiado Alonso de Ena Wolf en la zona de vestuarios.
De acuerdo con el acta arbitral, Piqué mantuvo una postura agresiva y desafiante, llegando a emitir comentarios de carácter intimidatorio.
El informe destaca una declaración particularmente grave del propietario del club: “En otro país le daríamos una paliza al árbitro, pero aquí en Andorra somos un país civilizado”.
La RFEF concluyó que tales afirmaciones y la actitud hostil de los implicados vulneran los estándares de deportividad y decencia, resultando en una de las sanciones directivas más severas de la temporada.