Drake Maye donó sus regalos de boda a las personas sin hogar y puso a Patriots a un triunfo del séptimo título de Super Bowl

El quarterback de Nueva Inglaterra ha convertido su plataforma en ayuda concreta para los más necesitados mientras lidera a Patriots en la antesala del SB LX.

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Drake Maye se casó en el verano, previo al inicio de la temporada 2025.Instagram: Drake Maye

El día que Drake Maye se casó no hubo brindis ostentosos ni una lista interminable de obsequios acumulándose en una habitación privada. Hubo, en cambio, cajas que salieron del Grandfather Golf and Country Club a refugios y centros de ayuda. Personas que no estaban invitadas a la boda pero terminaron siendo parte de ella.

Ese gesto, silencioso y deliberado que tuvo en el verano del año pasado, explica mucho mejor el perfil del actual quarterback de los Patriots que cualquier comparación apresurada con Tom Brady. Maye no pidió cámaras ni aplausos. No lo anunció en redes. Simplemente decidió que el día más importante de su vida personal también podía serlo para alguien más.

Hoy, meses después, el joven pasador  está a un triunfo de darle a la franquicia su séptimo trofeo Vince Lombardi, romper el empate histórico con Steelers y disputar el Super Bowl LX en el Levi’s Stadium frente a Seahawks. El relato deportivo es potente, pero el  humano lo es todavía más.

Maye, originario de Huntersville, Carolina del Norte, se casó el 21 de junio con Ann Michael Hudson, su novia de toda la vida. De acuerdo con Scott Zolak, comentarista de radio de Patriots, los recién casados tomaron todos los regalos de boda y los reenviaron a personas sin hogar y centros comunitarios de la zona. No hubo comunicado oficial ni intención de construir una narrativa. La historia salió a la luz porque alguien más la contó.

Ese mismo patrón se ha repetido desde que Maye llegó a la NFL. 

Acciones directas

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Drake Maye liderará a los Patriotas de Nueva Inglaterra en el Super Bowl 2026.Reuters

En noviembre de 2024, tras el paso devastador del huracán Helene en Carolina del Norte, el quarterback donó 10,000 dólares al Ejército de Salvación para apoyar a los damnificados. La ayuda permitió sostener operaciones de largo plazo en comunidades severamente afectadas como Asheville y Black Mountain, donde se distribuyeron comidas calientes, kits de limpieza y suministros básicos. Más de 100,000 comidas fueron servidas y cerca de 500 familias recibieron apoyo directo. Para los coordinadores de emergencia, el aporte fue descrito como una bendición en un proceso de recuperación que aún continúa.

Antes, en junio, Maye se había sumado a Folds of Honor Boston, una organización que otorga becas educativas a cónyuges e hijos de militares caídos o discapacitados, así como a personal de primera respuesta. No fue una aparición simbólica. Fue una colaboración activa en eventos y recaudación.

 El líder que no necesita micrófono

La generosidad de Maye también ha tenido rostro infantil. En Pawtucket, Rhode Island, un grupo de 20 niños del Boys & Girls Club pensó que iba a una excursión común. Terminaron en una tienda JCPenney con el quarterback de Patriots y su esposa como compradores personales. Cada niño recibió una tarjeta de 200 dólares, salió con tenis Nike nuevos y bolsas llenas de ropa y juguetes. Maye y Ann Michael caminaron los pasillos, aconsejaron tallas y celebraron elecciones como si se tratara de una tarde cualquiera.

En apenas su segunda temporada en la NFL, Maye ha asumido un liderazgo poco habitual para su edad. En su segundo año dentro de la liga completó el 72 por ciento de sus pases, lanzó 31 touchdowns y acumuló 4,392 yardas. Números sólidos que lo colocan dentro de los candidatos al premio MVP.

Las comparaciones con Brady han sido inevitables. Ambos llegaron jóvenes. Ambos entendieron rápido el peso del uniforme. Pero Maye ha construido su propio camino, uno que no se apoya solo en la lectura defensiva o en la precisión del brazo, sino en una coherencia personal que atraviesa cada decisión.

En el campo, su evolución ha sido constante. Lecturas más rápidas. Menos riesgos innecesarios. Mayor dominio del ritmo del partido. Fuera de él, la misma lógica. Ver una necesidad. Actuar. Seguir adelante.

El Super Bowl LX en el Levi’s Stadium no sólo representa una oportunidad histórica para la franquicia. Es también el punto donde se cruzan dos narrativas. La del quarterback joven que puede llevar a Patriots a su séptimo Lombardi y la del hombre que, incluso el día de su boda, decidió que ganar también podía significar compartir.