Caos en el Old Firm: El Celtic de Julián Araujo gana en penales entre invasiones y violencia
El Celtic vence al Rangers en penales, pero la violencia e invasión de campo empañan la Scottish Cup.

Lo que debió ser una tarde histórica de fútbol en la Scottish Cup terminó en escenas de violencia. El Celtic logró avanzar a las semifinales tras derrotar al Rangers en una tanda de penales (4-2), pero el silbatazo final desató una invasión de campo masiva que obligó a la policía a intervenir para evitar una tragedia en el estadio de Ibrox.
Tras un empate 0-0 en el tiempo regular y la prórroga, la definición se trasladó a los once pasos. Los fallos de James Tavernier y Djeidi Gassama dejaron la mesa puesta para que Tomas Cvancara sellara el triunfo visitante.
En el momento en que el balón tocó la red, cientos de aficionados del Celtic burlaron la seguridad y saltaron al césped para celebrar. La situación se agravó cuando seguidores del Rangers respondieron invadiendo el terreno desde las gradas laterales, lo que derivó en enfrentamientos directos, lanzamiento de bengalas y proyectiles entre ambos bandos.
Seguridad rebasada y el regreso de las "grandes aficiones"
Este encuentro marcaba un hito logístico: era la primera vez desde 2018 que se permitía la entrada a 7,500 aficionados visitantes (la totalidad de la grada Broomloan) para un derbi de copa. Sin embargo, este aumento en el aforo, que buscaba devolver el color tradicional al clásico escocés, terminó siendo un factor crítico en el descontrol.
Los policías tuvieron que formar una barrera humana en medio del campo para separar a las facciones. Aunque el orden se restauró en 10 minutos, las imágenes de aficionados con rostros cubiertos y el uso de pirotecnia han dado la vuelta al mundo.
La Asociación Escocesa de Fútbol (SFA) condenó los hechos y anunció una investigación inmediata bajo el Protocolo del Panel Judicial.
"Nadie quiere ver esto": La voz de los protagonistas
Los técnicos de ambos conjuntos intentaron procesar lo ocurrido mientras la policía aún escoltaba a los últimos barristas fuera del campo. Danny Rohl, estratega del Rangers, fue contundente: “Nadie quiere ver esto en el fútbol. Es una pena y espero que no diluya el esfuerzo de los jugadores en la cancha”.
Por su parte, el técnico del Celtic, Martin O’Neill, quien se encontraba en un estado de euforia por la clasificación, matizó la situación: “Los aficionados se desbordaron, hubo grandes escenas al final por todas partes. No le quito importancia, pero los juegos del Old Firm siempre han sido explosivos”.
La ministra de seguridad comunitaria, Siobhan Brown, calificó las escenas como “inaceptables” y advirtió que el gobierno escocés está considerando endurecer las Órdenes de Prohibición de Fútbol (FBO), que podrían vetar a los involucrados de cualquier estadio del Reino Unido hasta por 10 años.
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