Saskia, en su censura selectiva lleva la Penitencia
¿La titular del exitoso podcast Penitencia eligió proteger a unos y exhibir sólo a Carmen Salinas? ¿poooooor?

Addis Tuñón
El fama-sutra
Bienvenidos, mis sensuales fama-lovers. Como saben, aquí somos libres de humo, no nos reservamos el derecho de admisión y analizamos a los famosos en todas las posiciones.
Por fin este lunes mi hogar regresa a las actividades cotidianas: mamá a trabajar y niños a la escuela. Fueron dos semanas duras. La primera de muchos sustos y la segunda de precaución responsable. Mis únicas salidas sólo eran al médico y a surtir provisiones; mi cabello no vio un cepillo en todo este proceso.
Les admito que, por calma mental, evité ver programas de televisión. Era mucha angustia controlar la fiebre de un niño y luego de otro, pero el escándalo que mancha la memoria de Carmen Salinas sin duda acaparó la controversia. Un reo de nombre Beto, en el respetable podcast Penitencia, reveló su vida de pesadilla.
Hasta ahí era un capítulo más. Y con ello no demerito ni el impacto ni la valía de la entrevista. Pero no hubiera pasado a mayores de no ser porque Saskia Niño de Rivera decidió ocultar unos nombres y dejar expuesto uno: el de Carmen Salinas.
Cuando una entrevista es en vivo, la cosa es como va; el entrevistador no puede ni debe controlar las respuestas que sus preguntas generen. En lo personal, prefiero eso. Pero esta entrevista con “Beto” fue grabada y, por tanto, la espeluznante revelación que dio tuvo un trabajo de edición.
Luego de explicar por qué mató a su padre adoptivo y la cadena de sucesos que enfriaron su corazón, Beto aseguró que algunas personalidades le compraban... bueno, ustedes ya saben qué dijo. Lo que todos escuchamos fue cómo, al momento de dar nombres, se “mutearon”, es decir, se silenciaron los nombres, con una excepción: Carmen Salinas.
Yo he estado frente al monitor y el dilema de editar o dejar pasar un nombre. Sé que una decisión así puede ser la diferencia entre demanda o noticia. En otros momentos y otros medios han sido mis jefes quienes han cortado mi nota. Mi postura ante una declaración explosiva es aguantar la polvareda.
Ser el entrevistador es como estar en primera fila ante una explosión. Tu pregunta detonó la respuesta; te pueden llover esquirlas a la cara, pero tú no eres la pólvora.
Ejemplos: Vicente Fernández le dijo a Gustavo Adolfo Infante que no aceptaría un hígado gay, estaba en vivo y el criticado fue Gustavo. Un hombre me mostró actas de nacimiento, cartas y exámenes de ADN asegurando ser hermano de Plácido Domingo, y la demandada fui yo.
En Penitencia, Saskia permitió que Beto contara su versión y le aplaudo por ello. Lo que fue evidente desde el primer momento fue esta “valentía selectiva”. ¿Cómo es que protege a unos y exhibe a sólo una? Yo no estoy aquí para defender a la señora Salinas o creerle a Beto. Si eso fue verdad, qué repulsión. Si eso nació en esa mente atormentada, qué repulsión también. Fue responsabilidad de muchos lo que Beto vivió. No era responsabilidad de
Saskia lo que Beto dijera. Pero seleccionar a quién proteger y a quién exhibir, ésa sí fue una acción poco ética.
La semana no acabó sin que Niño de Rivera respondiera preguntas y admitiera “un error editorial”. Hizo bien. Una vez más la polémica se posa en las tumbas. ¿Cómo puede defenderse Carmen Salinas? ¿Qué podría haber dicho
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Toca a las familias demandar y a la opinión pública debatir. Pero respecto a Beto, no quiero irme sin decir que he visto en Saskia una empatía sin juicio sobre sus entrevistados. Lástima. Este error editorial mancha la misión de Penitencia.
Apenas el sábado se viralizaron los supuestos nombres y apellidos de quienes fueron protegidos por el podcast. Una ya no sabe si es la IA o si alguien de su equipo lo filtró. Pero, mientras Saskia no lo haga de frente y con el valor periodístico que implica el compromiso de no censurar una versión, yo me encojo de hombros y pido al mundo más amor y menos Betos.