Arch Manning enciende el Citrus Bowl y rescata a Texas con una victoria sobre Michigan

El quarterback de Longhorns cerró su primera temporada como titular con cuatro touchdowns y casi 400 yardas totales

thumb
Manning castigó con 155 yardas terrestres y dos anotaciones.Facebook/Texas University

Texas no fue el equipo que imaginó ser cuando comenzó la temporada. Pero tampoco quiso irse en silencio. En el último acto del año, sin margen para corregir el pasado, los Longhorns encontraron en el Citrus Bowl una despedida digna, sostenida por la actuación más libre y contundente de Arch Manning, quien lideró la victoria 41-27 sobre Michigan en el último día del año-

Fue un triunfo que no maquilla el recorrido, pero sí lo ordena. Texas arrancó el año cargando una expectativa desmedida, con la etiqueta de favorito nacional y la presión de responder semana a semana. El golpe llegó antes de lo previsto y el boleto al College Football Playoff se evaporó. Lo que quedó fue el cierre. Y ahí, Manning respondió.

El quarterback perteneciente a la dinastía Manning terminó con cuatro touchdowns totales y 376 yardas de ofensiva. Completó 21 de 34 pases para 221 yardas y dos anotaciones, pero fue con las piernas donde marcó la diferencia. Sumó 155 yardas terrestres en apenas nueve acarreos, con un promedio de 17,2 yardas, castigando a una defensiva que nunca logró contenerlo en espacio abierto.

thumb
Manning fue el MVP del Citrus BowlFacebook/Texas University

El partido donde el apellido dejó de pesar

Durante meses, Arch Manning jugó bajo una lupa. No solo por ser un recluta de cinco estrellas, sino por cargar un apellido que no concede anonimato. Sobrino de Peyton y Eli Manning, cada pase fue evaluado como una herencia y no como una decisión propia. En Orlando, esa carga desapareció.

Sus cuatro touchdowns fueron jugadas largas, todas de 15 yardas o más, como si el guion exigiera contundencia. El primero llegó en el segundo cuarto, con un pase de 17 yardas al ala cerrada Jack Endries, ejecutado con calma y sin artificio. Michigan respondió, empujó el partido hacia un intercambio constante y mantuvo la presión.

El momento decisivo se produjo después del descanso. A finales del tercer cuarto, Manning convirtió una jugada rota en un manifiesto personal. Escapó de la presión, esquivó defensores y recorrió 23 yardas hasta las diagonales, una carrera que levantó a la banca de Texas y rompió el ritmo defensivo de los Wolverines.

Michigan intentó sostenerse con el brazo de Bryce Underwood, quien lanzó 23 de 40 pases para 199 yardas, con dos touchdowns y tres intercepciones, una actuación valiente pero irregular. El marcador siguió apretado y el partido llegó al último cuarto con tensión real.

Manning identificó cobertura individual y soltó un pase preciso a Kaliq Lockett para un touchdown de 30 yardas, la jugada que devolvió el control a Texas y apagó cualquier intento de remontada. El cierre fue firme, sin dramatismo, como quien sabe que ya no necesita convencer.

thumb
La mascota de la Universidad de TexasFacebook/Texas University

La temporada de Manning terminó con 2942 yardas por pase, 24 touchdowns y 7 intercepciones, además de 244 yardas por tierra y 8 anotaciones. Números sólidos, aunque insuficientes para cumplir la promesa inicial del programa. Pero el fútbol universitario también se mide en trayectorias, no sólo en finales.

Manning ya confirmó que regresará en 2026. Texas no se va con un título, pero sí con algo más estable. Una identidad clara, un mariscal que cerró el año de pie y una victoria que no reescribe la historia, pero evita que termine mal contada.

Para muchos Manning arrancará como el principal candidato al trofeo Heisman.