Ximena Alarcón confronta al espectador con lo abyecto

La artista visual mexicana invita a tocar los restos humanos que quedan tras la destrucción, la guerra y la violencia

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La des-construcción del mundo se exhibirá del 3 al 8 de febrero en Casa Mérida Contemporary (Mérida 94, col. Roma).Fotos: Cortesía Ximena Alarcón.

Un montículo de escombros, “como una escena de destrucción”, un área en ruinas, abre la instalación La des-construcción del mundo, de la artista visual mexicana Ximena Alarcón (1968).

Debajo y en medio de los escombros integra juguetes de niños, objetos recogidos en la calle, merma de cerámica y, lo fundamental, cabello humano e imitación de cuerpos humanos, de cadáveres.

Propongo una reflexión contundente sobre los efectos de la violencia, la guerra, la colonización y el desplazamiento forzado en la construcción de las identidades individuales y colectivas”, comentó la creadora en entrevista con Excélsior.

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Abordo temas urgentes porque soy incapaz de abstraerme de lo que pasa en el mundo y cómo se repite. Últimamente he estado trabajando en la representación del genocidio”, agrega.

La instalación de Alarcón: entre escombros, genocidio y trauma colectivo

Quien estudió diseño de moda y una maestría en el Instituto Marangoni de Milán, explica que la instalación surgió a partir de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció su deseo de construir una Riviera en la Franja de Gaza.

“Eso me pareció aberrante. La primera imagen que se me vino a la mente fue cómo levantas todos esos escombros con los cadáveres que hay debajo. Y cómo reconstruyes una sociedad con una psique colectiva tan traumatizada.

Reflexioné sobre cómo estos eventos traumáticos, a pesar de que conocemos la historia, el Holocausto o el genocidio en Ruanda, seguimos repitiendo esos errores. A pesar de haber visto películas u obras de arte que concientizan sobre el genocidio, no han permeado en nuestro ánimo como para evitar la violencia, el odio, la persecución, los prejuicios raciales”, añade.

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El impacto del conflicto en la idiosincrasia de los pueblos

La idea, continúa Alarcón, “es mostrar que, independientemente de las causas y la situación geográfica de las guerras y los desplazamientos, la idiosincrasia de los pueblos que se moldean a partir de esos conflictos cambia.

Incluyo el cabello humano y los cuerpos desmembrados porque quiero confrontar al espectador, invitarlo a tocar lo abyecto. Me pregunto qué tanto el no hablar de las cosas, el tener secretos colectivos, que las familias no cuentan sus traumas, es para evitar pensar en la tragedia, olvidarla. Pero no debemos acostumbrarnos”, señala.

La obra de la mexicana dialoga con la propuesta de la artista estadunidense-vietnamita Biddy Tran.

“Ella y trabaja con el lirio acuático, cuestionando los procesos poscoloniales y la economía capitalista. Muestra un tejido amorfo que sale de un espejo de agua y ahí hace la reconstrucción del mundo”.

Las piezas se exhibirán del 3 al 8 de febrero en Casa Mérida Contemporary (Mérida 94, colonia Roma).

*mcam