Pantaleón Ruiz: del telar de pedal al arte contemporáneo internacional

El artista oaxaqueño transita entre la escultura, el dibujo y el tejido en los que expresa los valores de su comunidad, Teotitlán del Valle

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Para la creación, el artista se apoya en la literatura, el diseño gráfico y la música.Fotos Cortesía Pantaleón Ruiz.

Pantaleón Ruiz Martínez, originario de Teotitlán del Valle, Oaxaca (1974), creció en el seno de una familia de tejedores, donde desde niño aprendió el arte del telar y el uso de tintes naturales como la grana cochinilla. Esta formación temprana marcó su vínculo con la materia y el color.

A los 14 años emigró a Estados Unidos, a San Francisco, California, donde estuvo casi 15 años. Fue entonces cuando tuvo su primer contacto con la pintura y la escultura. Se convirtió en retratista de mascotas.

Este tránsito entre mundos forjó una sensibilidad artística que articula mi herencia zapoteca con una visión contemporánea y cosmopolita”, comenta el maestro tejedor, dibujante y escultor a Excélsior.

Su obra propone una “doble conciencia”: una que se arraiga en la memoria cultural y otra que dialoga con el arte universal. Ha desarrollado una vasta técnica —óleo, grafito, encáustica sobre amate y lino— para construir piezas que cruzan lo simbólico y lo íntimo, lo ritual y lo cotidiano.

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La obra de Pantaleón Ruiz ha sido expuesta en galerías y museos de Estados Unidos, México y Alemania.

En el telar de pedal imitaba diseños de Picasso, Matisse y Miró

Antes de pintor y escultor fue tejedor en telar de pedal. Cuando tenía entre 11 y 13 años imitaba diseños de Picasso, Matisse y Miró en piezas de textil, aunque desconocía quiénes eran los artistas cuyos diseños imitaba. Una idea de intervención apoyada por Francisco Toledo (1940-2019) y Rodolfo Morales (1925-2001) entre los tejedores locales.

Como ocurre con muchas familias de Teotitlán del Valle, Pantaleón aprendió los secretos del telar, acompañó a recolectar plantas para teñir, se adentró en la aventura de buscar materiales y procedimientos que le dieran los colores anhelados.

Desde niño veía a mis padres colorear las madejas para sus tejidos. Los cuentos de mi abuelito, el caminar en los campos bajo el sol, otras veces bajo la lluvia; descalzo, escuchaba el sonido de las montañas”, recuerda.

Pantaleón Ruiz adquirió un oficio riguroso, que permite entender una obra de frente y revés, y que expresa los valores profundos de una comunidad (…) Decidió expresar no sólo las cosas que le entran por los ojos, sino las que aparecen en las imprevistas aguas de los sueños”, destaca Juan Villoro, en el libro Trazo, textura, color, de la editorial Turner.

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En su obra, explora diversos recursos textiles y pictóricos.

Su descubrimiento de otros lenguajes artísticos tras su paso por San Francisco

Durante su estadía fuera de Oaxaca, Ruiz trabajó los campos agrícolas de Tijuana y después viajó a los campos de heno en Stanton, California, don se acercó al movimiento de César Chávez, defensor de los derechos de los campesinos en EU.

Después en San Francisco, Pantaleón se inscribió en una escuela donde descubrió otros lenguajes artísticos: la música, la arquitectura, el cine, el teatro… y, a su regreso a Oaxaca, “el contraste del silencio, del tiempo detenido, me llevó a redescubrir materiales y símbolos”, comenta.

Esta mezcla lo condujo a explorar el papel amate, el temple, el plomo, el rojo cinabrio o el lapislázuli, hallando en ellos no sólo técnica, sino carga simbólica y sensorial.

De sueños e improvisación

Reconoce que muchas de sus imágenes surgen de sueños, otras veces de la improvisación: “A veces hago bosquejos, pero en el proceso termino quitando o agregando elementos que permitan al espectador tener ese diálogo visual”, señala.

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Los relatos visuales de Pantaleón Ruiz se nutren de sueños.

Pantaleón Ruiz evade vestirse con el cómodo atavío del ‘estilo’ y explora en todos sus recursos textiles, pictóricos y escultóricos, a la vez que se integra en otros lenguajes: la literatura, el diseño gráfico. Si algún motivo conductor aparece en sus obras, ése es el de la transición”, apunta Jorge Pech Casanova, escritor y director del Museo de los Pintores Oaxaqueños.

“En ella (obra) convergen la música, los mitos, los juegos y la historia personal, como fragmentos de un relato visual que entrelaza tiempo, forma y territorio”, agrega el también crítico de arte.

Con una trayectoria de más de dos décadas, la obra de Pantaleón Ruiz ha sido expuesta en galerías y museos de Estados Unidos, Alemania y Francia.

Con mis manos en mi rostro, en un cerrar y abrir mis ojos recuerdo y veo con inquietud que soy el resultado de un recorrido a través del tiempo y del espacio. Voy contando mis vivencias con mis colores y texturas cargados de mi vivir”, rubrica el artista.

*mcam