Sofía Cruz Rocha: el arte como puente entre la mente, el cuerpo y el espíritu
La artista mexicana presenta en la Galería Enrique Guerrero su exposición “La arquitectura del deseo”, donde explora la relación entre lo intangible y lo material a través de la pintura, la escultura y la instalación.

“Uno de los ejes centrales de mi obra es la relación entre el mundo interior y el mundo exterior”, afirma la artista visual mexicana Sofía Cruz Rocha (1989), quien ha convertido a Viena (Austria) en el epicentro de su creación.
“Me interesa pensar al ser humano de manera integral: no sólo desde la dimensión física o mental, sino también desde la espiritual. Mi trabajo busca indagar en esa articulación entre las distintas capas de la existencia y en las formas en que puede entrar en resonancia”, comenta en entrevista con Excélsior.
“Más que expresar mis ‘preocupaciones’ sobre la sociedad actual, hablaría de aquello que me ocupa o me mueve”, agrega la pintora y escultura que inaugurará el 16 de abril, a las 18:00 horas, la exposición La arquitectura del deseo en la Galería Enrique Guerrero de la Ciudad de México.
“Me importa el despertar de la conciencia humana: ver cómo más personas buscan no sólo cuidar el cuerpo y la mente, sino también el espíritu. Me ocupa la libertad, especialmente la mental, y la posibilidad de construir una sociedad con un espíritu más fuerte, consciente y libre”, añade.
La egresada de La Esmeralda explica que la muestra reúne 18 obras sobre papel y una instalación compuesta por una pintura, una escultura y un vinil sobre muro; además de cinco pinturas de gran formato. “Articula distintos medios, pero desde un mismo lenguaje visual”.

Destaca que esta propuesta surge de reflexionar sobre cómo la materia se manifiesta a partir de una dimensión intangible.
“Me gusta observar el recorrido del deseo: cómo nace primero en un plano mental o espiritual y, poco a poco, desciende hasta adquirir forma en el mundo físico.
Quien también estudió en la Akademie der Bildende Künste Wien de Viena indica que lo novedoso de La arquitectura del deseo es, por un lado, “la presencia de un conjunto amplio de obra sobre papel, algo inédito en una muestra individual reciente.
“Y, por el otro, hay una mayor depuración formal y una articulación más precisa entre los distintos medios, lo que permite que la muestra funcione como un cuerpo más orgánico y maduro”, dice.
La creadora aclara que “mi trabajo parte de una investigación en torno a la metafísica, la alquimia y distintos sistemas de pensamiento vinculados con la transformación de la conciencia. Todo eso se traduce en un lenguaje visual contemporáneo que no busca ilustrar esas ideas de manera literal, sino encarnarlas plásticamente.
“Mi propuesta se sitúa en una zona de tensión entre lo abstracto y lo figurativo, porque me interesa que la imagen conserve una apertura simbólica y cierta ambigüedad”, confiesa.
Tras años de crear en Viena, Sofía Cruz se siente “en un momento de fortaleza y entereza como artista. Viena ha influido en mi trabajo, me ha permitido construir una vida sostenida por la calma, la armonía, la amistad, la cercanía con la naturaleza y una relación cotidiana con la belleza”, concluye quien participará este año en una exposición colectiva en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, y otra en Austria.