Proyecto Panamá: Librerías vs. IA, ¿qué perdemos cuando el libro físico deja de existir?

Consultamos a la escritora  Zulma Francelia, ¿qué significa convertir y destruir un libro en datos para alguien que trabaja todos los días con ellos?

Librería Papelitas, en la Colonia Roma Norte de la CDMX
Librería Papelitas, en la Colonia Roma Norte de la CDMXFB: Papelitas

Project Panama, el proyecto con el que Anthropic, creadora de la IA Claude, compró millones de libros físicos para alimentar sus sistemas de inteligencia artificial, tenía un proceso tan eficiente como agresivo con el objeto: cortar el lomo, separar las páginas, escanearlas y reciclar después los ejemplares.

En la primera entrega de este reportaje, Betsy Castillo, especialista en análisis de datos e inteligencia artificial, explicaba que detrás de esa búsqueda existe un problema creciente para la industria: los sistemas necesitan enormes cantidades de información humana de calidad, mientras internet comienza a llenarse de contenido creado por otras IA. 

Los libros viejos, usados, descatalogados o nunca digitalizados aparecen entonces como una mina de datos que todavía conserva conocimiento producido y revisado por personas.

La pregunta para esta segunda parte es otra: ¿qué significa convertir un libro en datos para alguien que trabaja todos los días con ellos?

La respuesta nos llevó a Papelitas, ubicada en Mérida 218, en la colonia Roma Norte de la Ciudad de México, una librería de viejo especializada en ejemplares usados, antiguos y difíciles de conseguir. 

Ahí trabaja Zulma Francelia, narradora, poeta mexicana y autora del poemario Lugares comunes y encargada de la librería. Su postura no parte de rechazar que la inteligencia artificial aprenda de los libros, sino de cuestionar que ese proceso termine con su destrucción.

La escritora y poeta, Zulma Francelia.
La escritora y poeta, Zulma Francelia.Zulma Francelia.

Yo no pienso que esté mal alimentar la inteligencia artificial con lo que hay en los libros. Al contrario, creo que puede ser una cosa buena, pero el que se destruyan es otra cosa”.

Francelia considera que trasladar un libro al terreno digital conserva su texto, pero no todo lo que forma la obra.

El libro es un objeto donde hay un trabajo completo. No sólo es la idea del autor y su tiempo de escribir; también hay trabajo de edición, de impresión, el trabajo artístico, la portada o si está ilustrado. ¿Qué pasa con todo eso?”. 

Trabajar con libros de segunda mano también modifica la manera de observarlos. En Papelitas, los ejemplares llegan con una vida previa: subrayados, dedicatorias, papeles olvidados o pequeños objetos que permanecieron durante años entre sus páginas.

Es toda una experiencia tomar un libro, abrirlo y encontrar cosas, objetos que fueron preciados para alguien en algún momento. Eso es algo que la IA no va a reemplazar jamás”.

La escritora tampoco disfruta leer en digital. Para ella, conseguir un ejemplar, recibirlo como regalo, buscarlo durante meses o encontrarlo entre cientos de títulos forma parte de la lectura.

Que un libro llegue a tus manos es una experiencia completa. Puede ser que alguien te lo regaló y se transforma en algo con valor sentimental, o ir a una librería, estar buscando entre todos y encontrar algo que llevas mucho tiempo buscando”.

Su postura llega hasta la propia definición del objeto:

Yo siento que un libro deja de ser libro si pasa a lo digital. A lo mejor ya es un texto publicado, pero un libro es tal cual: hojas, lo puedes hojear”. 

Librería Papelitas en la colonia Roma Norte, CDMX.
Librería Papelitas en la colonia Roma Norte, CDMX.Librería Papelitas.

¿Qué pasa cuando sabemos que el libro será destruido?

Una librería es también un negocio. Su función consiste en vender ejemplares y, una vez hecha la operación, rara vez puede controlar qué hará el comprador con ellos. El dilema cambia cuando se sabe que cientos o miles terminarán desmontados para digitalizarlos.

A mí me parece muy peligroso. ¿Por qué destruirlos? Eso es lo que me parece extraño, ¿por qué la necesidad de destruirlos?”.

Francelia incluso relaciona esa imagen con Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, aunque el contexto sea distinto al de la censura planteada en la novela.

En algún momento escribió Bradbury sobre esto, en Fahrenheit, sobre la quema de los libros. Está pasando, ya no es una distopía lejana”.

Su preocupación de fondo tiene que ver con algo más sencillo: que una obra todavía pueda consultarse en el futuro.

No es lo mismo que no lo puedas leer a que no lo quieras leer”.

Un ejemplar puede pasar décadas sin que nadie lo consulte y adquirir valor después para un investigador, un escritor o alguien que busca una fuente difícil de encontrar.

Aunque no seas una persona muy lectora, aunque no hayas leído ese libro jamás en tu vida, no es lo mismo que no quieras leerlo a que ya no puedas, que ya no esté para nada. ¿Cuál es la necesidad de destruirlo?”.

La pregunta pesa más frente a los materiales que interesan a las compañías de IA. Los libros que nunca fueron digitalizados, publicaciones locales, textos técnicos o ediciones raras resultan atractivos justo por contener información ausente de los grandes repositorios de internet. 

Para una IA son datos nuevos; para una librería de viejo pueden ser ejemplares muy difíciles de sustituir. 

Zulma Francelia observa el fenómeno desde otra posición: no sólo vende libros, también los escribe.

En su ensayo La verdadera rebelión de las máquinas plantea que la tecnología se ha incorporado poco a poco a tareas que antes exigían memoria, paciencia o reflexión. En la escritura, considera que el punto crítico aparece cuando la herramienta deja de apoyar al autor y comienza a reemplazarlo.

La poeta mexicana habla del Proyecto Panamá.
La poeta mexicana habla del Proyecto Panamá.Zulma Francelia.

Algo que se dice mucho cuando empiezas a escribir es que necesitas tu propio estilo, eso es lo que te define como escritor”.

Por eso cuestiona delegar la construcción completa de un texto.

Cuando ves un texto escrito con IA ya es muy evidente. La IA tiene su propio estilo y tú no. Entonces eso es lo peligroso”.

Francelia no descarta usar estas herramientas. Su límite está en el tipo de tarea que se les entrega.

Puedes apoyarte y verlo como una herramienta. Eso debería ser: una herramienta. No debería suplantar a escritores, libros ni editores”.

También defiende el papel de la edición humana.

Muchas veces le pides que corrija un texto y lo corrige, pero le quita toda la fuerza; se va mucho a lo técnico, a lo correcto, y le quita el corazón al texto”.

Francelia ha experimentado con ChatGPT para cuestiones puntuales de sus propios poemas, aunque termina tomando ella las decisiones.

La poesía es muy sensorial. La IA no siente. Si tú le dices: ‘quiero que me escribas un poema sobre la luna’, te lo va a escribir. A lo mejor puede estar bien en lo técnico, pero suena feo”.

Librería Papelitas en la colonia Roma Norte de la CDMX
Librería Papelitas en la colonia Roma Norte de la CDMXLibrería Papelitas.

En ocasiones le pide revisar aspectos técnicos o ayudarle a ordenar ideas, pero marca una frontera clara:

La palabra herramienta es la clave. Puede ayudarme a organizar ciertas cosas, pero de eso a que haga todo por ti, no está bien. Ya te está quitando autonomía”. 

Esa pérdida de autonomía también aparece en la forma en que buscamos información: “Ya hay una resistencia a aprender”, menciona.

Francelia señala que distintos autores pueden estudiar el mismo asunto y construir interpretaciones diferentes. Depender de una sola respuesta procesada elimina parte de esa diversidad.

Puedes estar hablando del mismo tema, pero todos vamos a plantearlo de diferente manera. Eso es lo que se pierde al consultarla siempre”.

También cuestiona convertir en fuente única una tecnología que todavía puede cometer errores.

No puedes pedirle que te enseñe lo que tú mismo puedes consultar. Algo que a veces hasta tú le señalas los errores y dice: ‘ah, es verdad, estaba mal’. ¿Esa es tu base? ¿Ese es tu maestro?”.

El riesgo resulta todavía más delicado cuando se piensa en investigadores, escritores o estudiantes que dejen de consultar documentos originales.

No sabemos qué tanto ChatGPT interpretó bien el libro y qué tanto le metió de su cosecha. Eso es lo peligroso: que haya un tipo de cambio histórico por la intervención de la inteligencia artificial”.

Ahí aparece una de las contradicciones centrales de todo el fenómeno: las empresas de IA buscan libros porque necesitan fuentes humanas de calidad, mientras algunos usuarios comienzan a abandonar esas fuentes para quedarse sólo con la respuesta generada por la máquina.

Tampoco plantea una guerra contra la tecnología. Escribe ideas en el celular, trabaja en computadora y utiliza redes sociales para difundir su obra. Su criterio vuelve al mismo punto:

Lo importante es ver todo esto de la tecnología como un apoyo y no como algo que te va a hacer todo”. 

Librería Papelitas en la colonia Roma Norte de la CDMX
Librería PapelitasLibrería Papelitas.

Una resistencia desde los libros

Francelia cree que la comunidad literaria debería discutir la destrucción de ejemplares del mismo modo en que reacciona cuando considera amenazados otros espacios culturales.

Durante la entrevista recuerda las movilizaciones alrededor de la Casa del Poeta Ramón López Velarde.

Fue muy fuerte la respuesta de todos: ‘esto es patrimonio de la Ciudad de México, es patrimonio de este poeta’. Yo creo que sí sería algo que valdría la pena defender”.

Para ella, la discusión no pasa sólo por conservar libros debido a su belleza o nostalgia.

No es sólo porque soy una purista de los libros y no quiero que los destruyan. Hay que hacernos una pregunta de por qué se quiere destruir, por qué se quiere reemplazar. Eso es lo preocupante”.

Tampoco piensa que el avance de estas herramientas vaya a detenerse. La preocupación está en una generación acostumbrada a pensar que la información puede obtenerse completa en una sola respuesta.

Yo creo que es inevitable. Ya se piensa que toda la información la tiene ChatGPT, aunque esté mal”.

La poeta mexicana Zulma Francelia habla del Proyecto Panamá
La poeta mexicana Zulma Francelia habla del Proyecto PanamáZulma Francelia.

Zulma encuentra ahí otra paradoja: tenemos acceso a más información que nunca, pero cada vez existen más incentivos para dejar de buscarla.

Hay mucha información todavía, hay bibliotecas virtuales, puedes tener acceso a información si googleas. Pero aun así lo volvemos todavía más fácil y nos ahorramos más trabajo buscando en ChatGPT".