PLANETA DANZA: “Pagano”, un montaje mórbido e implacable
Descubre “Pagano”, el montaje de Antares Danza Contemporánea dirigido por Miguel Mancillas que explora lo sagrado, lo pagano y los impulsos humanos.

Miguel Mancillas, director de Antares Danza Contemporánea, vive cada vez más sobre el filo de una navaja. Con tres funciones en la Sala Miguel Covarrubias, con diferentes intérpretes femeninas cada día, dejó pasmado al público que, sentado en gradas arriba del escenario, fue testigo de “Pagano”, un montaje mórbido e implacable. La ficción sucedida alrededor de un rectángulo donde se percutía cada paso o movimiento, hacía que el aire se cortara con un cuchillo.
Su composición no dejó espacio, vamos, ni un intersticio de condescendencia. Lo suyo, como ha venido sucediendo desde hace años en sus creaciones, implicó lo anunciado por él desde 2025: su deseo de no narrar nada en específico, sino “exhibir sucesos que acontecen fuera de lo ortodoxo impuesto.
“Quiero estar fuera de una estructura definida e investigar cuerpos codificados por herencias, lo sagrado, lo pagano entreverándose en lo ordinario”, afirma.

Con esta tesis confirmó que el arte no es necesariamente sinónimo de belleza exultante, sino más bien en múltiples ocasiones se edifica sobre aquello que nos perturba e incomoda. En “Pagano” no cabe la complacencia.
En conversación con el multipremiado coreógrafo, le pregunté si la sucesión de acciones hacia la obscuridad, la densa pista sonora y la iluminación reducida a su mínima expresión, no se anulaban entre sí.
Su respuesta fue un claro “no”. Porque para él, una vez que el espacio se ritualiza y lo más básico aflora en los cuerpos, es momento de llevar las cosas a extremos desafiantes. Lo que se ve o no se ve, lo sentido o lo percibido, responden únicamente a la experiencia autoreferencial del público. En la escena, seres primarios se exhiben en pulsiones que le pondrían a Freud los pelos punta.
No se trata de vivir una experiencia estética amable, sino más bien asomarse por el ojo de la cerradura de una puerta detrás, de la cual sucede algo elemental, incomprensible y en momentos desagradable.
Se busca una mirada sobre lo que cada quien esconde de sí mismo, guiado por un virtuosismo físico deslumbrante –y en momentos ominoso– de Issac Chau, David Salazar, Víctor Ledesma, Martín Cotaque Eunice Hidalgo, Xitlalli Piña y Gabriela Medina.