Pedro J. Fernández cambia la historia de México por la Judea bíblica

Su nueva novela, “La hija del pescador”, le tomó cerca de cinco años de elaboración, donde estudió las costumbres judías y la diversidad de una región que poco se parece al paisaje homogéneo que conocemos.

Pedro J. Fernández presenta La Hija del Pescador
Pedro J. Fernández presenta La Hija del Pescador@pedroj86

Pedro J. Fernández llevaba varios años escribiendo sobre presidentes, guerras y personajes incómodos de la historia mexicana, pero decidió cambiar de escenario para su más reciente novela.

En La hija del pescador (2025), publicada por Editorial Almuzara, deja nuestro país para viajar a la Judea del siglo I, una región marcada por la ocupación romana, las tensiones religiosas y pone el foco en dos mujeres que buscan abrirse paso en un mundo dominado por hombres, al tiempo de que el cristianismo avanza.

Tras novelas como Yo, Díaz (2017), Soy Malintzin (2021) y Maximiliano: Memorias secretas del emperador mexicano (2024), el escritor se puso a prueba lejos de las referencias que conocía.

Quería tomarme un descanso de la novela histórica mexicana. Es lo que he trabajado durante 13 años. Quería darme la oportunidad de escribir una novela histórica sobre otro tiempo, otro país.”

La distancia le abrió mayor espacio para la ficción, y en lugar de contar con el día a día de personajes muy documentados, tuvo que construir buena parte de la vida de sus protagonistas.

Los dos personajes principales, que son Salomé y Mariam, son opuestos, tienen variaciones culturales diferentes. Poder explorar y construir esos personajes fue algo muy creativo para mí, y hacerlos interactuar en un momento tan complicado en lo político fue todo un reto.”

Pedro J. Fernández presenta La Hija del Pescador
Pedro J. Fernández presenta La Hija del PescadorAlmuzara

Una nueva perspectiva de Judea y el cristianismo

La novela le tomó cerca de cinco años, entre escritura e investigación. Fernández estudió la ocupación de Roma, las costumbres judías y la diversidad de una región que poco se parece al paisaje homogéneo que suele aparecer en el cine bíblico.

Nos imaginamos a la Judea del siglo I nada más ocupada por judíos y romanos, pero cuando haces la investigación detectas que la habitaban griegos, sirios, egipcios y romanos. Era una época culturalmente mucho más rica de lo que habíamos considerado.”

Buscó romper con esa imagen en la que todo parece estar en calma a la espera de un acontecimiento religioso.

Tenemos estos referentes que son pinturas de las iglesias, series o películas bíblicas de los años 50, y se ve muy pacífico, se ve todo muy controlado, y no era así.”

La intención era que el lector pudiera caminar por esa Judea antes de que dos mil años de historia convirtieran muchos de sus personajes y conflictos en símbolos.

Pedro J. Fernández presenta La Hija del Pescador
Pedro J. Fernández presenta La Hija del Pescador@pedroj86

¿Quiénes eran “las mujeres” de los evangelios? La gran pregunta para Pedro J. Fernández

Para recorrer ese mundo eligió a Salomé y Mariam, explicando desde las primeras páginas que laprimera pertenece a una familia cercana al poder, pero la otra mujer en cuestión es hija de un pescador judío.

Sus realidades parecen opuestas, pero su amistad termina por convertirse en el corazón de la novela.

La elección de protagonistas femeninas apareció desde la planeación del libro, pues encontraba una ausencia que se repetía al leer los evangelios: los hombres suelen tener nombre; ellas muchas veces quedan agrupadas bajo una misma etiqueta.

Uno choca cuando lee los evangelios y es como: los hombres sí tienen un nombre y de repente el resto son solo las mujeres. Tenemos los nombres de los apóstoles, ¿y las que seguían ahí?, ¿quiénes son?”

La ficción le permitió devolverles identidad.

Yo quería quitar eso. Quería que tuvieran un nombre, que fueran ellas las que contaran mi historia. La crucifixión la cuenta María Magdalena. Quería que pudieran hablar, que fueran protagonistas de mi historia, que estuvieran en primer plano.”

Tampoco intenta trasladar una idea contemporánea de feminismo al siglo I. Sus protagonistas conocen las limitaciones de su época y buscan sobrevivir dentro de ellas.

Los hombres son los que tienen el control y el poder y las mujeres intentan jugar con estas reglas. Cada una salva a la otra. Yo sé que es un poco cursi, pero esta amistad termina por salvarlas.”

Pedro J. Fernández presenta La Hija del Pescador
Pedro J. Fernández presenta La Hija del Pescador@pedroj86

Salomé, un personaje con mucho qué contar

Entre todas esas voces, Salomé ofrecía una oportunidad especial. Durante siglos ha quedado asociada casi por completo al baile que terminó con la cabeza de Juan el Bautista.

Pedro J. Fernández quiso preguntarse quién estaba detrás de esa escena.

A mí me gusta darle voz a quienes no han tenido voz. Salomé la recordamos por el baile y nada más, pero sabemos cómo era su familia y tenemos registros de lo que estaba sucediendo en ese momento.”

Al mirar alrededor aparecen luchas de poder y una familia mucho más turbia. Herodes desea a su hijastra y sobrina mientras está casado con Herodías, madre de Salomé.

Tenemos un triángulo amoroso de lo más perverso. Si entendemos la historia de la familia sabemos cómo se da y qué sucede. Ayuda a dar contexto de cómo Juan Bautista termina así.”

La diferencia está en quién cuenta la escena.

En otro tipo de historias tendríamos a Herodes siendo el monstruo. Aquí tenemos la reacción de Salomé de: ‘no me gusta que hagas esto’. Entonces ya tenemos toda la historia.”

Pedro J. Fernández presenta La Hija del Pescador
Pedro J. Fernández presenta La Hija del Pescador@pedroj86

La Biblia en una novela sin necesidad de escándalo

Hablar de personajes bíblicos podría parecer terreno fértil para buscar polémica, sin embargo prefirió evitarla porque su intención era que La hija del pescador pudiera llegar tanto a creyentes como a quienes leen ese periodo desde la perspectiva histórica.

No quería crear esa polémica. Sigo la narrativa bíblica tal como está, nada más estoy expandiendo otros personajes. Creo que vender por polémica es un poco triste, porque no está en la calidad del texto.”

Para construir esas historias cruzó los evangelios con mitos de los primeros siglos del cristianismo y fuentes externas, entre ellas los textos de Flavio Josefo sobre Judea y la familia de Herodes.

Es tomar lo que nos están dando los historiadores romanos, hacer la extrapolación con los textos bíblicos y expandir lo que ya tenemos.”

Esa investigación también le permitió mirar la época sin una certeza que hoy parece inevitable: quienes habitaban ese mundo todavía no sabían quién terminaría convertido en la figura central del cristianismo.

Uno (Jesús) destacó al final, pero eso lo sabemos nosotros a la distancia. Los personajes no tienen esa mirada religiosa porque eso sucede después. Quería que estuvieran en el momento, sin juicios, sin adornos y sin miradas a la distancia.”

Cambiar de siglo también fue un respiro para Pedro J. Fernández

Alejarse de México le permitió tomar aire frente a años de escribir sobre batallas, gobiernos y figuras políticas.

Es un descanso respecto a tanto sobre política y batallas. Es muy pesado estar escribiendo todo el tiempo ese tipo de libros y hablando de política, que tiene que ver con nuestra política actual y nuestro país.”

El cambio de escenario tampoco modificó una de sus obsesiones como escritor: tomar figuras condenadas por la memoria colectiva y darles oportunidad de contar otra versión.

Sigo haciendo lo que había trabajado: tomar un villano, darle voz. En este caso es Salomé quien cuenta la historia.”

La experiencia abrió la puerta a explorar otros lugares y épocas.

Seguramente habrá más historias que no sean de historia mexicana porque me permite otro tipo de creatividad y mi lector puede ver que tengo un rango de escritura que no ve cuando estoy escribiendo siempre el mismo tipo de libros.”