Una nueva lectura de la colección del Carrillo Gil reúne 100 obras de distintas generaciones
Obras históricas y creaciones recientes conviven en una propuesta que rompe la lectura cronológica del arte y plantea nuevas conexiones entre pasado y presente.

Los dibujos a lápiz Cabeza de mujer (1920) de Diego Rivera, el Desnudo (1945) de José Clemente Orozco y dos gouaches con figuras amorfas y pétreas de Luis Nishizawa son algunas de las obras fundacionales del Museo de Arte Carrillo Gil que se volverán a exhibir en público tras cuatro años sin mostrarse.
Integrada por cien piezas de artistas de diversas épocas, lenguajes y estilos, la exposición Cúmulos y variaciones. Lecturas de la colección, que se inaugurará este sábado a mediodía en el recinto ubicado al sur de la ciudad, propone una revisión crítica del acervo integrado por más de 2 mil obras.
“La exposición se acerca a las obras con una mirada renovada, fresca, invitándonos a interrogarlas desde nuestro presente, desde nuestras preocupaciones actuales”, comentó Valeria Macías, directora del recinto, durante un recorrido para prensa.
“Tiene obras emblemáticas, como las de Rivera, Orozco y Siqueiros, que dialogan con piezas de creadores contemporáneos, con un montaje experimental que juega con el espacio y acerca a las piezas para que descubramos cómo artistas de otras épocas también nos hablan del presente”, afirmó la funcionaria.

Bajo la curaduría de Esteban King Álvarez, la colectiva reúne obras, además de los creadores mencionados, de Carlos Mérida, Francisco Corzas, Magali Lara, Carla Rippey, León Ferrari, Enrique Guzmán y Gabriel de la Mora, entre muchos otros; además de propuestas de artistas emergentes y de trayectoria media.
“La idea ha sido generar lecturas transversales entre obras de arte moderno y piezas contemporáneas. No se desarrolla de manera cronológica, sino que tiene distintas categorías que nos permiten leer de nuevas maneras: cómo nosotros, a partir de nuestras preocupaciones, podemos entender esas piezas históricas y cómo éstas, a su vez, nos interpelan hoy”, agregó King Álvarez.
“Cercana a la disposición de los salones de pintura del siglo XIX, ambientados y diseñados para exhibir la mayor cantidad de obras posibles, la exposición yuxtapone piezas y genera ritmos de lectura que propician relaciones visuales y conceptuales entre obras históricas y producciones recientes”, añadió.

La propuesta curatorial se desarrolla a partir de cuatro núcleos temáticos: Tecnologías del lenguaje, Vanguardias, Antropoceno y Vida cotidiana, que abordan el paisaje, la figura humana y las representaciones del mundo animal y vegetal.
Cúmulos y variaciones. Lecturas de la colección, que estará en exhibición hasta el 8 de noviembre, tendrá ese mes una segunda fase con la inclusión y rotación de obras “que refuerzan la idea de que la lectura de una colección permanece abierta y en constante transformación”.