No sólo Leona Vicario: las mujeres que tomaron las armas en la Independencia de México
Más allá de Leona Vicario, Josefa Ortiz y Gertrudis Bocanegra, mujeres de distintas clases sociales y grupos étnicos participaron en la lucha de Independencia como correos, espías, enfermeras, cocineras y combatientes.

Las mujeres tuvieron un papel activo en la Independencia de México, en 1810. Actuaron como correos, espías, enfermeras y cocineras; hubo quienes tomaron las armas e, incluso, envenenaban tortillas que vendían al ejército realista, como ocurrió en Oaxaca con Feliciana N. y Juana N., quienes fueron apresadas y fusiladas, dice a Excélsior Áurea Dominga Ávila Rojas, historiadora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).
Más allá de Leona Vicario, Josefa Ortiz y Gertrudis Bocanegra, quienes fueron recordadas en el Grito de Independencia que este año conmemora su 216 aniversario, "participaron mujeres de distintas clases sociales y étnicas, lo cual marcó su participación y los castigos que se les impusieron por haber participado en la insurgencia", comenta la experta.
Uno de los casos mejor documentados en los últimos años es el de María Manuela Molina, "La Capitana".
Ella fue una mujer de origen indígena que se unió a la insurgencia, en Taxco, con Morelos; ella compartía esos ideales, así que tomó las armas, dirigió un batallón y, entonces, rompió con el ‘deber ser de la mujer’, quienes eran consideradas seres inferiores o el sexo débil, explica Áurea Ávila.
Y añade:
Esta mujer se integró con Morelos en Acapulco, capitaneó a hombres y se convirtió en la única mujer, que sabemos, que fue reconocida con un cargo militar por parte del primer gobierno insurgente, la Suprema Junta Nacional de Zitácuaro. Además, ella sobrevivió hasta 1822, por lo que vio consumarse la Independencia.
Antonia Nava, "La Generala"
Otro caso documentado de mujeres en la Independencia es el de Antonia Nava, conocida como "La Generala", aunque ella nunca recibió el grado formalmente.
Fue originaria de Tixtla, Guerrero, quien también se unió a las tropas de Morelos e incentivó a su familia a unirse a la insurgencia. También se sabe que dos de sus hijos murieron en batalla y que, cuando Morelos intentó darle el pésame, ella le dijo que su hijo murió cumpliendo su deber y que tenía dos hijos más para ofrecer a la causa.
También destaca a Carmen Camacho, en Acámbaro, Michoacán, quien fue tomada presa por supuestamente seducir a las tropas realistas.
Las mujeres también buscaban convencer a los soldados realistas de que cambiaran de bando hacia la insurgencia, como en el caso de Carmen Camacho, quien fue tomada presa y recibió la pena máxima: el fusilamiento.
Además, su cuerpo fue colgado y expuesto con un cartel con la frase: "Por adicta a la insurgencia".
Rita Pérez y las mujeres de Pénjamo
Rita Pérez es otro personaje recuperado. Ella pertenece al sector criollo y, junto con su esposo, Pedro Moreno, se alió a la insurgencia.
De hecho, hay una carta en la que Moreno le dice a Rita que es libre de unirse o no, pero ambos lo hacen y se dirigen al Fuerte de los Remedios, donde ella se encargó de administrarlo y, más tarde, sufrió la noticia de que una de sus hijas fue capturada.
Otro caso sonado fue el de las mujeres de Pénjamo, comenta, luego de que Agustín de Iturbide tomara presas a 300 mujeres en aquella región, ubicada en Guanajuato, para tratar de inhibir las actividades de los insurgentes.
Iturbide expidió un bando en el que anunció que, si a sus tropas se les hacía algo, empezaría a matar a estas 300 mujeres que tenía cautivas, a quienes tuvieron por largas jornadas sin comer, sin agua y, posteriormente, fueron recluidas en una especie de convento en condiciones insalubres, aunque después fueron liberadas, detalla.
Además, recuerda que los casos de Feliciana N. y Juana N. son el testimonio de esas mujeres de las que se sabe muy poco a partir de algún testimonio, parte de guerra o en juicios.
De ellas sólo sabemos que fueron tomadas presas y fusiladas porque envenenaban las tortillas que les vendían a los realistas. Sin embargo, fueron ‘pequeñas acciones’ como ésta con las que las mujeres también contribuyeron a la insurgencia.
Finalmente, explica que aún existe la posibilidad de encontrar más información de estas mujeres y otras más.