Muere David Hockney, el genio del retrato y el paisaje
El pintor británico falleció el jueves pasado a los 88 años en su casa de Londres, dejando un legado de color, luz y rebeldía; visitó México en 1984

Artista rebelde y esencial, uno de los pintores más influyentes en la difusión de la sensibilidad pop, un creador “infinitamente inventivo con una visión única del mundo”, el pintor, dibujante y grabador británico David Hockney (1937-2026) murió el jueves pasado a los 88 años tras siete décadas de trabajo intenso en las que dio vida a cuadros de intensos colores.
Genio del retrato y el paisajismo, conocido por sus luminosas escenas de vida cotidiana en las albercas y sus bosques de gran vegetación, el también escenógrafo y fotógrafo falleció “pacíficamente” en su casa de Londres.
Hockney estudió en el Royal College of Art de Londres, donde comenzó a experimentar con distintas formas de expresión artística. A diferencia de otros artistas de su generación, que se alejaron de la pintura tradicional, él defendió el uso de la imagen figurativa, aunque incorporó elementos modernos como la fotografía, el collage y las herramientas digitales.
En 2018, su pintura “Portrait of an Artist” se vendió por alrededor de 90.3 millones de dólares, convirtiéndose en una de las obras más caras jamás vendidas de un artista vivo.
Fue un convencido de que el arte debe tratar de las cosas que el pintor ama, y que la pintura nos enseña a ver las cosas. Hay un sólo trazo hecho de asombro, de sus pequeñas albercas a sus bosques monumentales y de sus jardines a sus portentosos collages hechos de pólaroids”, comenta el escritor Martín Solares, que se define como “un enamorado de su obra”.
La historiadora del arte Miriam Kaiser considera que la gran contribución de Hockney fue “haber apostado por la obra realista y siempre trabajar en la experimentación. Fue uno de los primeros creadores que se metió con las tecnologías. En Canadá, me tocó ver una exposición que estaba haciendo con su iPad: eran floreros que iban apareciendo poco a poco, hasta llegar a diez”.
La gestora cultural señala que “lo curioso es que siempre regresaba a pintar sus paisajes a la antigüita; pero se mantuvo en la vanguardia. Se le ocurrían temas fantásticos, como las albercas, cuando vivió en Los Ángeles, California, estaba fascinado con la luz y el sol”.

Considerado una superestrella del arte pop, Hockney también dejó su huella en México. Editorial Andipa promueve en su página la serie de litografías Hotel Acatlán: Segundo día (1984), inspiradas en una parada inesperada que tuvo durante su visita al país azteca en 1984 y regresó un año después para realizarlas.
Mientras se dirigía a la Ciudad de México para asistir a su exposición ‘Hockney Paints the Stage’, en el Museo Rufino Tamayo, el coche de Hockney sufrió una avería cerca de la localidad de Acatlán, lo que le llevó a alojarse en el pequeño Hotel Romano Ángeles.
“Esta pausa inesperada se convirtió en una oportunidad artística, inspirando una serie de dibujos que más tarde se transformaron en litografías que capturan la atmósfera, la arquitectura y los colores vibrantes del entorno mexicano”, apunta el sello editorial.
Kaiser define como simpática la pieza que trajo al Tamayo en 1984. “Era una escenografía maravillosa. Pero creo que no era lo adecuado para el momento y de quién era. Trajeron algo por traerlo. Claro, entonces no era nada conocido aquí. Pero después se exhibieron buenas obras en el Museo Nacional de Arte. Pero hace falta que se exhiba en México una buena retrospectiva suya”.
Ayer, cuando su representante dio a conocer la noticia de su muerte, Hockney fue despedido por los principales museos del mundo, además de por colegas y amigos. Destacan el Nacional Thyssen-Bornemisza, el Guggenheim Bilbao y la Tate Britain, cuya colección posee obra del pintor desde 1963.

“David era un artista infinitamente inventivo, con una visión única del mundo. Siempre fue completa y valientemente él mismo, tanto en su trabajo como en la vida. Él nos enseñó acerca de la alegría de mirar, ver cosas que el resto de nosotros no percatamos. La pérdida para el mundo del arte es inmensa. Su trabajo continúa influyendo en nuestra cultura, mucho más allá del mundo del arte”, apuntó el director Alex Farquharson.