Cultura y creatividad sostienen 1.43 millones de empleos en México
Especialistas reunidos en el seminario Malraux destacaron que, pese a recibir apenas 0.18% del gasto público, el sector cultural aporta 2.8% del PIB nacional.

Aunque el sector cultura sólo recibe 0.18% del gasto público general, aporta 2.8% del Producto Interno Bruto (PIB) y emplea a cerca de 1.43 millones de personas, lo cual “es un argumento económico poderosísimo y extraordinario”.
Así lo expresó ayer la arquitecta María García Holley, durante la apertura del seminario Malraux sobre economía creativa y patrimonio vivo, realizado en el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo, como parte de las actividades que celebran los 200 años de relaciones diplomáticas entre Francia y México.
Además, García Holley señaló que lo importante sería
proyectar lo que podría generarse a través del sector cultural si sostuviéramos una inversión importante en dicho sector; el retorno de inversión sería extraordinario y el impacto económico”.
Así que “para seguir creciendo el sector de la economía creativa… uno de los retos más importantes que tenemos es conciliar precisamente la tensión entre mercado y creatividad”. Esto implicaría entender, por una parte, “que las disciplinas creativas tienen una naturaleza inherentemente libre, autónoma y crítica”.
Y esa capacidad de cuestionar, de resistir a la estandarización, de expresarse de manera única, es precisamente lo que las hace valiosas, aunque paradójicamente, al mismo tiempo, es eso lo que las hace tan difíciles de integrar en los modelos de gestión convencional, expuso.
Esto ha propiciado un vacío importante entre posicionar las virtudes de la expresión creativa y lograr que ésta dé el salto a los sectores más duros de la economía. Además, reconoció que el artista frecuentemente elige negociar pérdidas económicas antes que ceder a los valores intrínsecos de su trabajo y de su creación.
Ante esto, García dijo que es necesario plantear soluciones para que los artistas no sigan absorbiendo las pérdidas como condición para sostener su práctica artística,
construyendo mejores condiciones tangibles, mejores mercados, marcos regulatorios y modelos de financiamiento que reconozcan y remuneren esta lógica propia que tienen las artes y la creación, es decir, diseñar para la economía creativa y no sólo para el impacto económico de la cultura”.
Aunado a esto, señaló que en la práctica contamos con marcos institucionales que fueron diseñados para otra lógica, y aplicarlos al sector creativo sin esta adaptación produce exactamente el tipo de pérdidas que merman el trabajo artístico.

Por último, aseguró que 30.2% del empleo cultural está en las artesanías, por lo que es un sector que debe protegerse, para lo cual sugirió considerar algún modelo de seguridad social adaptado a trabajadores con ingresos discontinuos, como el seguro de desempleo que Francia implementó para los trabajadores freelance, desde 1969, el cual permite a artistas y técnicos acceder a una seguridad en periodos de desempleo entre proyectos.
El seminario Malraux sobre economía creativa y patrimonio vivo, que concluirá el próximo 14 de mayo, fue inaugurado ayer por Jean-François Gueganno, director del Instituto Francés de América Latina, y Lucina Jiménez, directora general de Formación y Gestión Cultural.