“La danza ha sido una parte vital de mi vida”: Alberto Dallal
El escritor, crítico e investigador recibió la Medalla Bellas Artes 2026 y reivindicó más de seis décadas dedicadas a estudiar, promover y pensar la danza en México.

Me siento muy satisfecho de todo lo que hice. No guardo rencores. No tengo cola que me pisen. Y esto lo sostengo en donde quiera”, afirma orgulloso el escritor y pionero de la crítica de danza en México, Alberto Dallal (1936).
En la antesala de sus 90 años, que cumple el 6 de junio, el también ensayista, poeta y dramaturgo especifica que
la palabra no es satisfecho, es ahíto, como que comí mucho, viví mucho; tenía muchas cosas qué decir, y las dije”.
En entrevista con Excélsior, antes de la ceremonia en la que recibió la Medalla Bellas Artes 2026, en la categoría de Danza, el investigador y docente comenta que se siente “muy jirito, con disposición y mucha energía; pero también con un poco de nostalgia, por la misión cumplida”.

Considera que ha cumplido con su tarea de promover la danza, de historiarla, analizarla, invitar a verla desde otra mirada y hasta de bailarla.
La danza ha sido una parte vital de mi vida. Desde que era chiquillo, observaba cómo bailaban los indígenas descalzos, y también cómo a la gente le gusta bailar desde pequeña. Entonces, eso me marcó mucho”, explica sentado tranquilo en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
“La danza es importante para todos los que vivimos en el globo terráqueo. Pero para los mexicanos es algo especial, porque nosotros bailamos descalzos desde tiempos inmemoriales. La bailé, sí. Me gustaba practicar lo que aprendía. Y escribí bastantes libros, artículos. Ahí está la obra. No estoy inventándome”, agrega.
El novelista y cuentista dice que no está escribiendo ficción en este momento, pero sí redacta las experiencias vividas. “Tengo que escribir mis memorias”. Ya en el podio, en su discurso de recepción, añadió que:
soy lo que he escrito y lo que he publicado. No soy nadie más. Me encuentro en una situación única. No sé qué expresar, porque lo que he vivido, lo he hecho tan intensamente, que me ha marcado de forma indeleble”.
Tras escuchar el reconocimiento que hicieron de su trayectoria la crítica de danza Rosario Manzanos, la coreógrafa Cecilia Appleton, como representante del jurado, y Alejandra de la Paz, directora del INBA, el autor de unos 40 libros confesó que se sentía apabullado.
“Uno se cree muy fufurufu para decir las cosas y superar etapas. Pero me siento apabullado por estas palabras. Es un homenaje inmerecido, porque siempre pensé que simplemente era el papel que debía desempeñar en la sociedad.
Siento que no están hablando de mí, sino de otra persona. Lo que pasó, pasó, y tenemos que pensar lo que ocurre ahora y en el día de mañana. Sólo me dediqué a cumplir con los dictados de la realidad para poder desempeñar una tarea”, señaló.
Dallal confesó que, a pesar de su larga trayectoria, sigue enfrentando un dilema: “¿Para qué hago esto? ¿Por obligación, porque me gusta o porque es necesario hacerlo? ¿Porque hay alguien que debe leer esto? La respuesta no es clara. Te pasas la vida pensando qué estoy haciendo”.
Por su parte, Cecilia Appleton dijo que ve a Dallal como “testigo del universo expresivo del cuerpo que se brinda directamente al espectador; lo distingo como un hombre que celebra la danza, que sabe de su coherencia y tiene la capacidad de captar sensiblemente los detalles más agudos de este arte efímero. Y agradezco su obsesión”.
Alejandra de la Paz destacó que “ha ampliado nuestra comprensión de la danza más allá del escenario, más alla del instante efímero de la ejecución, para situarla en el terreno profundo de la reflexión, del análisis coreográfico y de la sistematización del cuerpo en acción.
“En cada uno de sus libros publicados, innumerables ensayos y críticas durante más de 60 años de trayectoria, hay una convicción que atraviesa su obra. La danza no sólo se baila, se piensa y se goza en el cuerpo mismo de quien la mira”, indicó.
Y Rosario Manzanos, colaboradora de Excélsior, detalló el eje de su relación con Dallal. “Más allá de la danza y la crítica, lo que nos ha unido es el periodismo. Él es un verdadero periodista. Por su DNA corre la sangre del dato, del lugar, de la precisión, del cierre. Sabe el oficio”.
Y habló de la urgencia de reeditar los libros de este pionero de la crítica de danza, “que merece no sólo esta medalla, sino el Premio Nacional de Artes y Literatura”.