Messi, nahuales y futbol: así es la exposición que une arte y Mundial 2026
La muestra “De ritos y tiros. Arte y patrimonio en la misma cancha”, inaugurada en el Museo de Arte de la SHCP, reúne obras de Rufino Tamayo, Betsabeé Romero y otros artistas para explorar el futbol como ritual, identidad colectiva y fenómeno cultural rumbo al Mundial 2026.

Un óleo que capta el rostro meditabundo de Lionel Messi, un aficionado atrapado en la pasión futbolera y una instalación con nahuales mazatecos que juegan una cascarita son algunas de las piezas que exhibe la exposición De ritos y tiros. Arte y patrimonio en la misma cancha, que abre hoy al público, en el Museo de Arte de la SHCP, ubicado en Moneda 4, y que integra obra de artistas como Rufino Tamayo, Betsabeé Romero, Pedro Friedeberg, Flor Minor, Yvonne Domeenge y Ricardo Antonio Ortiz Álvarez, vinculadas al deporte en el marco del Mundial 2026.

En la coyuntura del Mundial, esta exposición surge como una oportunidad para repensar el deporte. Desde su origen ritual hasta su dimensión social y el impacto que ha tenido en diversas esferas de la vida contemporánea”, comentó Nadia Hernández Serrano, directora de Colecciones de la SHCP.
Además, detalló que esta selección incluye obras de las colecciones Pago en Especie y Acervo Patrimonial de la SHCP, así como material visual y hemerográfico de diversas instituciones públicas.

La exposición se divide en tres núcleos curatoriales. El primero lleva por título El círculo sagrado que refiere a la ritualidad en torno a dicha figura geométrica, presente en culturas antiguas, como la mexica y la mixteca, a través del juego de pelota.
Y este rito se extiende hasta nuestros días en la obra de creadores como Federico Silva, Pedro Coronel, Adán Paredes, Betsabeé Romero y Filogonio Naxim, artista mazateco que estará presente con la instalación Nahuales bajo la sombra de la luna”, expuso Nadia Hernández.
El segundo eje es Anatomía del esfuerzo, apuntó, y aquí se muestran obras que plasman el cuerpo en movimiento en un instante de esfuerzo, buscando atrapar no solamente el momento de las y los atletas, sino también la manifestación del espíritu humano que busca sobrepasar sus límites físicos. Por ejemplo,
podremos apreciar el instante previo al lanzamiento de un disco, la complejidad de una maniobra de lucha libre, la precisión de una coreografía de danza y la tensión de una jugada de beisbol y esto se logra con obras de artistas como Rufino Tamayo, Carlos Jáuregui, Flor Minor y también una pieza cubista del francés André Lhote”.
Y cierra con Lo que el juego pone en juego, que muestra cómo el deporte traspasa los límites de la cancha impacta en dos vías. Por un lado, tiene efectos en el individuo y su entorno, al permitir la construcción de identidad, comunidad y vínculos afectivos. Y, por el otro, que repercute en la economía, en la sociedad e, incluso, en la política.

Así que esta sala, que contiene fotografías, objetos de colección y prendas deportivas, recuerda los megaeventos deportivos en México, partiendo de los Juegos Olímpicos de 1968 y los mundiales de futbol de 1970 y 1986.
Por otro lado, Adriana Castillo Román, directora de la Conservaduría de Palacio Nacional y Patrimonio Cultural, expresó que la muestra persigue dos objetivos. “En primer lugar, mostrar el vínculo entre el arte y la vida cotidiana” Y, en segundo, “buscamos propiciar una reflexión sobre la experiencia colectiva que genera el Mundial: un fenómeno que transforma nuestra cotidianidad, nos reúne, activa emociones y nos convierte en partícipes de rituales sociales en los que compartimos comida, conversación y pasión por el juego”.
Además, Castillo Román consideró que el juego es un impulso ancestral que permite aprender, convivir y ensayar la vida.
“El juego es una forma de aprender sin peligro, de explorar el mundo, de medir fuerzas, de convivir y es, en cierto modo, una manera de ensayar la vida”.
Y destacó que en el último núcleo de la muestra también se aportan materiales en torno al Mundial Femenil de 1971, “que contó con más de 100 mil asistentes en la final, imágenes que enriquecen la muestra”.
La exposición incluye piezas como La Pulga (2022), de Ricardo Ortiz; Cascarita (2020), de Ramiro Martínez P.; Desde las gradas, la emoción (2008), de Ernesto Lozano Rivero; Minuto 90 (2017), de Carlos Gutiérrez Angulo; Jugadores de pelota prehispánicos (2018), de Jorge Monroy; y Pie con bola (1998), de Boris Viskin.
Así como Iron Cross (1988), de Rufino Tamayo; Balanza espejo (2006), de Jorge Marín; La pelota (2016), de Rodrigo de la Sierra, y Energía (1999), de Carlos Jaurena.