La memoria de Alicia de los Ríos llega a escena con ‘Vuelos nocturnos sobre un mar sin fondo’

Esta puesta en escena narra la desaparición de Alicia de los Ríos Merino durante la Guerra Sucia en México; se estrena el 29 de enero.

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Fotos: Cortesía Luis Quiroz

Alicia de los Ríos Merino era una joven que estudiaba ingeniería y se convirtió en militante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, organización guerrillera que buscaba una revolución armada en México. Cinco años después fue detenida y desparecida en los llamados Vuelos de la muerte, que formaron parte de la llamada Guerra Sucia en México, en los años 70 del siglo pasado.

Sobre esta historia fue creada la pieza documental Vuelos nocturnos sobre un mar sin fondo, que será estrenada el jueves 29 de enero en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, con la actuación de Alicia de los Ríos, hija de la activista que desapareció hace casi medio siglo, y Shantal Saad, con la colaboración de Teatro Línea de Sombra (TLS), Jorge A. Vargas, Eduardo Bernal, Luis Mario Moncada y Alicia Laguna.

Será una puesta en escena testimonial que protagonizará una servidora, con música de Juan Pablo Villa y un montón de producción audiovisual. La pieza busca hablar de quién es Alicia de los Ríos Merino, militante radical de la Liga Comunista 23 de Septiembre, contada a través de ella misma, de su mamá y de su hija, que soy yo, que como historiadora y abogada he entablado una búsqueda y un litigio para saber su destino y los responsables (de su desaparición)”, detalla a Excélsior Alicia de los Ríos, hija de la activista.

La escena se divide en cuatro capítulos, explica, que llevarán al espectador a espacios como Chihuahua, el penal de Oblatos, en Guadalajara, así como a Sinaloa y la zona de Vallejo en la Ciudad de México, donde aprisionan a Alicia de los Ríos Merino, y en Pie de la Cuesta, Guerrero, el último lugar donde vieron a Alicia con vida, en junio de 1978, sitio que el historiador Camilo Vicente ha definido como “circuito de desaparición”.

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Fotos: Cortesía Luis Quiroz

Alicia de los Ríos Merino es una joven de Chihuahua que estudiaba ingeniería electrónica, aquí en Chihuahua, comenta la hija de la activista, hasta que se convierte en militante de la Liga Comunista 23 de septiembre, de 1973 a 1978; de quien mi familia perdió todo contacto hasta que me entrega a su familia, luego de dar a luz en la clandestinidad.

Ella tuvo un encuentro fugaz con mi padre, Enrique Pérez Mora, líder de la Liga 23 de Septiembre en Jalisco, quien escapaba de la prisión de Oblatos y ella fue parte del comando que rescató a seis presos políticos el 22 de enero de 1976, es decir, hace medio siglo”. Pese a todo, su papá murió en un enfrentamiento en Culiacán, Sinaloa, como relata la pieza escénica, mientras Alicia entrega a su hija a sus padres y jamás vuelve a ser vista.

Posteriormente, Alicia es detenida 5 de enero de 1978 en la Ciudad de México y desde entonces su familia la ha buscado.

En 2002 asumí el relevo generacional y es algo de lo que se cuenta (en la puesta en escena), pues después de mi abuela y mi tía Marta, yo me hice cargo de la búsqueda, del litigio y de la investigación”, apunta.

Dicha indagación, comenta, arrojó información relevante. “Por ejemplo, hoy sabemos con certeza que ella (mi madre) estuvo seis meses en el Campo Militar Número 1 y que, posteriormente, fue trasladada a Pie de la Cuesta, Guerrero”.

En Pie de la Cuesta, apunta, “se encuentra la Base Aérea Militar Número 7, el último lugar donde una gran mayoría de insurgentes eran conducidos y de ahí partía un avión militar Arava hacia el océano Pacífico para realizar la eliminación sistemática de personas opositoras. Y  justo de ahí viene el título de la obra, porque aquellos Vuelos de la muerte se realizaban durante la madrugada”, afirma.

¿Qué representa para usted llevar el caso de su madre a escena?, se le pregunta a Alicia de los Ríos.

Es un caso íntimo que se ha replicado miles de veces porque hemos visto fracasar la política en el tema de la búsqueda de desaparecidos y, sobre todo, en el castigo a los culpables.

Lo que queremos es mostrar que hoy se están haciendo esfuerzos colectivos serios, de los cuales formo parte, para intentar que la gente conozca lo que fueron los Vuelos de la muerte, un patrón de aquella época, donde actuó el Estado con la Dirección Federal de Seguridad y el Ejército Mexicano”.

cva