Invitan a ver el futbol desde otra mirada, tanto lúdica como crítica

La antología "Tiro libre" ofrece un acercamiento diferente al fenómeno del balompié, a través de 11 textos de distintos escritores, entre los que destacan Juan Villoro y Martín Caparrós

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Ilustración de María Conejo para el libro "Tiro libre"Cortesía Libros UNAM.

La mirada lúdica del narrador Antonio Ortuño (1976) y el análisis crítico de la ensayista Brenda Ríos (1975) ofrecen un acercamiento diferente al balompié, junto con otros nueve escritores, en el libro Tiro libre. Relatos cancheros sobre futbol (UNAM).

En la crónica El retorno de la chiva pródiga, Ortuño comparte “la relación profunda con los objetos relacionados al futbol y cómo los perdí y me desinteresé del juego”, comenta en entrevista.

Y en el ensayo Techo de cristal y el césped abajo, Ríos analiza “datos duros, estadísticas y los testimonios de futbolistas mujeres”, para demostrar que, a pesar de la gran aceptación que ha tenido el futbol femenil en el mundo, aún no se logra la paridad de género en salarios, prestaciones y apoyos.

Con prólogo de la cantante y compositora Amandititita y dibujos de María Conejo, el volumen reúne textos de Martín Caparrós, Rosa Beltrán, Juan Villoro, Francisco  Hinojosa  y Marion Reimers, entre otros. Y será el Libro del verano, programa de Difusión Cultural que obsequia un título cada año a los estudiantes de bachillerato de la UNAM.

“La chivita era un monito que me tiró a la basura mi hermano a finales de los 80, junto con todos mis tesoros de futbol, playeras, camisetas, revistas autografiadas. Tenía una marca y la reencontré en 2024, en la mesita de un tianguis. Unos 40 después, es una locura”, cuenta Ortuño.

“La reaparición de la chivita para mí es una especie de símbolo de recuperación de muchas cosas de la infancia, y de ese otro tesoro perdido para siempre: mi afición infantil al futbol. No he vuelto a ser tan aficionado como en la infancia. Mi vida giraba en torno a este juego y ahora ni sé si hay partidos o torneos, porque estoy en otras cosas. Me recuerda una época diferente y dichosa sin duda”, explica.

“El episodio de cuando mi hermano metió las cosas a la basura, me fue alejando del futbol; y es algo a lo que no he vuelto. Además, con el grado de apasionamiento e interés que uno puede desarrollar en la infancia, se vuelve algo incomparable”, agrega.

El novelista y cuentista detalla que sus pasiones fueron derivando hacia otros campos. “He hecho prácticamente mi vida como lector y escritor, y oyendo música todo el tiempo. En este momento, me tiene absolutamente sin cuidado el mundial. Me gustaría que ganara México, pero no pienso ver los partidos, a menos de que México se vaya a las finales.

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Ilustración de María Conejo para el libro "Tiro libre".Cortesía Libros UNAM.

“Mi relación con el futbol es como la de la casa en la que uno nació o creció, como el recuerdo de los abuelitos, como algo muy intenso y querido, pero pasado. No es el presente; ahora ocupa un espacio diminuto en mi vida. No es culpa de nadie, sino del tiempo”, añade.

Señala que, “en una sociedad tan golpeada por tanto desastre, como la nuestra, con problemas económicos, de violencia, desaparecidos, desigualdades, incertidumbre ante el futuro, lo que más me alegraría es que México ganara el mundial, aunque sé que es una utopía. Pero me daría gusto ver las calles llenas de gente feliz”.

Por su parte, Ríos acepta en entrevista que la invitación a participar en este libro fue para ella un verdadero reto. “No tengo conocimiento ni cercanía con el futbol. Mi papá veía los partidos en mute, porque le molestaban los locutores. Es como si viera su propio partido, contado por él en su cabeza.

“Por eso me fui hacia el dato duro, las estadísticas y los testimonios, sobre todo de futbolistas mujeres que dieron a la prensa en su momento, con el afán de aprender”, indica.

La también poeta revalora el concepto de hacer equipo que enseña el juego. “Por esto me impactó conocer que, en los espacios públicos, en la escuela, las niñas acaban siendo relegadas en el patio y se les impide sutilmente formar parte. El espacio público se considera de los varones.

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Ilustración de María Conejo para el libro "Tiro libre".Cortesía Libros UNAM.

“Ganarle el espacio a los niños era complicado, porque los apoyaban el director y los maestros. En el patio de la escuela tienes la reproducción de un sistema institucional, patriarcal”.

Concluye que “un hombre que juega la tiene difícil, porque no está exento de lo que implica las condiciones del país o la precariedad. Pero una mujer que juega debe tener una red absoluta de apoyo”.

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