Geles Cabrera: siete décadas de lucha contra el olvido
Pionera de la escultura en México, Geles Cabrera construyó durante siete décadas una obra centrada en el cuerpo, el movimiento y la experiencia femenina, mientras enfrentaba un mundo artístico dominado por hombres y un sistema de museos que tardó en reconocer su legado.

El cuerpo femenino desnudo, el movimiento y la relación de su obra con el espacio son los elementos constantes en la obra de Geles Cabrera (1926-2026), considerada la pionera de la escultura en México, quien murió ayer los cien años, que acababa de cumplir el pasado 2 de agosto.
Era una mujer incansable, trabajadora, comprometida, valiente, erudita y generosa. Fue consciente de que la producción es sólo una parte de la obra artística, tan importante como la promoción de la misma y la docencia”, coinciden las especialistas Ana Garduño y Mónica Amieva y el escultor Pedro Reyes.

El INBA informó del fallecimiento de la artista que desde joven tomó su propio camino.
A lo largo de una trayectoria de más de siete décadas, desarrolló una obra centrada en la figura humana y abrió camino a nuevas generaciones de creadoras”.
La historiadora del arte Ana Garduño destaca en entrevista que “la lucha principal de Cabrera fue posicionarse como mujer y como escultora. Los dos fueron grandes retos. A pesar de que perteneció a algunos colectivos, su trayectoria fue individual”.
Explica que “su perfil es de alguien que luchó sola contra el sistema. Por educación, por familia, por origen, por capital familiar no hubo problema. Estuvo en la ENAP y en La Esmeralda.

“Los que le fallamos fue el sistema de museos en México, el de exposiciones temporales, el de promoción de las mujeres artistas, los curadores. No estuvimos preparados, no dimos la talla”, afirma.
Comenta lo anterior en relación a que, habiendo tenido su primera individual en 1949, en la Galería Mont-Orendáin, los grandes museos nunca le organizaron otra hasta Partituras corporales, que se exhibió en el Museo del Palacio de Bellas Artes del 13 de noviembre de 2025 al pasado 12 de abril.
“Siempre luchó por estar en las exposiciones. Mandaba cartas a los directivos pidiendo que la incluyeran. Hasta que tenía 90 años hubo un redescubrimiento de su carrera. Fue el artista Pedro Reyes quien integró su obra en la colectiva ‘Monumental’, en el Museo de Arte Moderno en 2020. La habíamos abandonado, olvidado”, señala.
Por su parte, Mónica Amieva, investigadora de Estéticas de la UNAM, confiesa en entrevista que “me quedé enamorada de su figura, porque fue docente y gestora cultural, además de artista.
“Tenía una visión multidisciplinaria de la escultura. Tomó talleres de danza experimental, estudió arquitectura, fue cercana a Luis Barragán. En Cuba se hizo amiga de Wifredo Lam. Sus maestros fueron Ignacio Asúnsolo y Luis Ortiz Monasterio. Tuvo que abrirse paso en un mundo muy masculino”, agrega.
Trabajó con materiales como piedra volcánica, mármol, bronce, alambre, papel maché, metales. Comenzó con la escultura no realista y abrió temas como el erotismo, la maternidad, experiencias femeninas que en su época no eran abordadas”, añade.
El escultor Pedro Reyes se considera su discípulo. “Gracias a ella profundicé mi conocimiento de la talla en piedra y me ayudó a encontrar una forma de trabajar con base en sentimientos.
“Fue un gran privilegio poder pasar tiempo con ella. El hecho de que no haya tenido una galería que vendiera su obra propició que conservara en su casa la mayoría de su trabajo. Y pude integrarla en la exposición del MAM”, indica.
Detalla que Cabrera le donó, para el Archivo Tlacuilo Biblioteca que dirige, cerca de 2 mil fotografías, algunas tomadas por Kati Horna o Mariana Yampolsky, dibujos y hemerografía: tres carpetas de prensa con recortes desde los años 40, que ya están digitalizadas.
Los entrevistados destacaron el Museo Escultórico que Geles abrió en Coyoacán en 1966, uno de los primeros museos de artista y de barrio.