Baltazar Castellano Melo lleva la espiritualidad y resistencia afromexicana al Museo Nacional de Antropología
La exposición "Tonos y sombras" reúne 46 obras del artista guerrerense, quien explora la ritualidad, los vínculos con los ancestros y la memoria cultural de las comunidades afromexicanas de la Costa Chica.

Una mirada a la cultura afromexicana desde el rito, la espiritualidad y la rebeldía. Así se puede definir la obra del artista guerrerense Baltazar Castellano Melo (Cuajinicuilapa, 1983), quien inauguró la exposición Tonos y sombras integrada por 46 piezas, entre esculturas, gráficas, pintura de caballete e instrumentos intervenidos, en la Galería del Museo Nacional de Antropología (MNA).
De acuerdo con Juan Pablo García Urióstegui, curador de la muestra,
parte de la obra de Castellano Melo —quien en 2024 realizó un mural en las salas etnográficas del MNA y actualmente elabora otro a unos pasos del metro Chabacano— alude a la ritualidad en torno a la Costa Chica de Guerrero, así como su relación con los muertos y con la parte ancestral”.
Además, aseguró que la muestra —que permanecerá hasta noviembre próximo— reflexiona sobre la resistencia cultural del universo afromexicano, que a través de las máscaras evoca el mundo de los muertos y de los ancestros en forma de diablos que circulan en la región de la costa, a lo que suma el sistema de creencias de la costa guerrerense y el registro de un vínculo inalterable entre el ser humano y el animal, sin dejar de lado la fiesta, la música y la danza como expresiones rituales.

Por su parte, Castellano Melo explicó que la exposición incluye piezas que fueron creadas entre el 2000 y 2025, como La camaronera (2025), Pantonera, A quemarropa, Chacha cuasle, Retrato armada y Triada.
Esta última, una de las más vistosas de la muestra, simboliza una representación personal de la Coatlicue, a partir de materiales como tierra roja, carbón, carboncillo, acrílico, óleo pastel, madera de huanacastle y colmillos de jabalí. “Esta pieza es una reinterpretación de cómo el artista asume a las deidades en torno a la Coatlicue y, de alguna forma, muestra su vínculo directo con el MNA”, apuntó el curador.
Mientras que el artista explicó que esta Coatlicue es una pieza que elaboró para conectarse con la tierra y con parte espiritual del inframundo de los zapateos y la danza de los diablos, con esos brincos, el grito, la bulla, la charrasca y la armónica.

Finalmente, Castellano Melo asegura que el conjunto de su obra
habla de la resistencia del pueblo negro, que ha estado en la Costa Chica de Guerrero desde hace más de 500 años, y tal vez este trabajo es una especie de deuda histórica que se sigue construyendo a partir del arte”.
Egresado de la licenciatura en artes plásticas por la Escuela de Bellas Artes de Oaxaca, Baltazar Castellano es un representante dentro del movimiento artístico actual, quien con la agudeza de su trazo, confronta la memoria cultural para preservar las costumbres y creencias afromestizas de un grupo que es parte del mosaico étnico de nuestro país.